Actividades infantiles con hielo

Dos actividades para jugar y aprender con hielo

Hay que reconocer que el verano da mucho juego, y es que no solo permite sino que invita a integrar el agua en un montón de actividades infantiles, que sí, bien podrían hacerse en otra época del año con un poco más de cuidado… pero seamos sinceros, la despreocupación de que el niño acabe empapado, cosa altamente probable XD, es un super punto para este época del año y además, con los termómetros marcando en lo más alto no hay cosa que apetezca mas, ¿no crees?

Pues con esa excusa, esta semana hemos estado trabajando con la versión más refrescante del agua… ¡el hielo! Así que hoy traigo dos actividades bien refrigeradas, estimulantes y divertidas con las que además se trabajan un montón de áreas de aprendizaje.

¡Ah! Y otro plus para que mole más… super sencillas y rápidas de preparar, vas a ver 😉

Actividad 1 – Rescatando animales en el hielo

Actividades infantiles con hielo

“Había una vez un océano inmenso en que vivían un montón de animales acuáticos, entre todos ellos había 6 amigos que nadaban y jugaban mucho juntos, eran un pingüino, un pulpo, una tortuga marina, un delfín, una manta-raya y una estrella de mar.

Un día nadaron muy, muy lejos… y aunque el agua les parecía algo más fría a lo que estaban acostumbrados les estaba gustando así que siguieron nadando más y más lejos.

De repente llegaron a un lugar en que hacía mucho, muchísimo frío… Tanto frío que ¡El agua comenzó a congelarse! Cada vez era más densa y les costaba más nadar, así que un poco asustados decidieron darse la vuelta para volver a sus aguas, donde se sentían más seguros. Pero hacía tanto frío que el mar acabó por congelarse y quedaron atrapados sin poder moverse, jugar ni nadar.

Estaban todos inmovilizados y sólo podían esperar a que alguien los ayudara a salir de aquellos bloques de hielo para poder volver a su mar y seguir nadando y disfrutando… ¿Quieres ser tu quién intente rescatarlos?”

Una historia parecida a esta improvisé para presentarle esta actividad. Esta vez utilicé las miniaturas temáticas de safari – océano, que son con las que estamos trabajando últimamente, pero bien podría haber utilizado cualquier otro tipo de figuras temáticas y/o cuento. Se me ocurre, por ejemplo, que es un ejercicio ideal para explicar la era de la glaciación… pero vamos ¡Imaginación al poder! 😛

Para preparar la actividad solo tienes que meter los animales en un recipiente con agua y congelarlos. En nuestro caso, añadí además un poco de colorante alimentario azul, que quedaba más molón XD

Como ves, pues, en primer lugar se trabaja el lenguaje y naturaleza, mediante la presentación y el reconocimiento de distintos elementos, como el nombre de los animales y medio natural.

Pero el punto fuerte de la actividad es a nivel ciencias experimentales, ya que el niño debe conseguir el deshielo probando y utilizando distintos medios a su disposición, en nuestro caso un pequeño destornillador para picar el hielo (Al que ella prestó atención cero XD), una botella con agua caliente y un recipiente con sal.

En el proceso de rescate, además se interioriza el hecho de que el hielo no es más que agua solidificada y pasa de un estado al otro dependiendo de las condiciones externas. Evidentemente, todo esto puede trabajarse en más o menos profundidad según la edad e intereses del pequeño 😉

La peque mostró mucho interés en la actividad y estuvo bastante rato rescatando uno por uno a todos los animales. Cada vez que lograba liberar a uno toda ella era plena satisfacción, lo dejaba a su lado y seguía concentrada en el rescate 😉

Actividades infantiles con hielo

Una vez todos los animales quedaron libres estuvo entretenida con ellos, ahora que ya podían jugar y nadar por el agua fresquita en que se había convertido el hielo, ella jugó a darles vida.

Actividades infantiles con hielo

Para reforzar los nombres de cada animal, improvisamos algunos juegos, un poco inspirados en la lección en 3 períodos, de Montessori: Yo le decía qué animal debía sacar del agua y ella lo sacaba. Como vi que los tenía claros, pasé a preguntarle el nombre de los animales que ella misma iba sacando, los tenía también dominados… así que por último le propuse un juego para trabajar el sentido estereognóstico (reconocer formas a través del tacto, sin utilizar la vista): cerrar los ojos hasta encontrar en el agua alguno de los animales y tratar de adivinar cuál era… pero eso de no mirar le cuesta más a la tramposilla jejeje

Actividades infantiles con hielo

No hace falta que diga, pero lo digo XD, que esta resulta también una actividad que favorece la motricidad fina a la vez que ofrece una experiencia sensorial muy interesante debido a los cambios de temperatura y texturas 😛

Actividades infantiles con hielo

Actividad 2 – Pintando con hielo

Pintar con niños siempre es un buen plan, y si encima lo hacemos a lo grande y con hielo… ¡para qué vamos a pedir más! 😛

Para preparar la actividad utilicé unos moldes de hielo redondos en los que introduje agua con colorante alimentario y un palillo para evitar que la peque se helara las manos al pintar. Al congelador y listos 😉

Decidí utilizar solo 3 colores, los primarios, para así dar la oportunidad de experimentar la creación de nuevos colores a partir de los básicos. Por tanto, esta es una actividad no sólo enfocada al arte y a la experiencia sensorial sino también a las ciencias… si es que, cuando los aprendizajes son tan vivenciales, no se pueden (ni deben) aislar 😛

Actividades infantiles con hielo

Puse un mantel impermeable en el suelo y encima de él papel para pintar. ¡Todo listo para comenzar! Pero antes, la peque tenía que comprobar que aquello con pinta tan apetitosa realmente no eran ricos helados sino agua como la mami decía… vale, sí, es solo agua… podemos continuar XDActividades infantiles con hielo

Pintar sobre papel siempre es una actividad chula…

Pero reconozco que fue mucho más molón (para las dos XD) descubrir las mezclas de color que se hacían entre las gotas al pintar sobre el mantel blanco. Una muestra evidente, super estimulante y atractiva de como se crean nuevos colores. Dime tú si no es guay… 😛

Como ves, dos sencillas y fructíferas actividades para las que los peques seguro están más que dispuestos… y ahora que se acercan las vacaciones de verano, es posible que te salven de alguna tarde de aburrimiento, no? 😉 ¡Que por ideas no sea!

¡Si te ha gustado, compártelo! 

Y si no quieres perderte nada, síguenos en Instagram y Facebook

facebookpinterest
Enfoque Montessori: Libertad y disciplina - Torre rosa

Enfoque Montessori: Libertad y disciplina

“Una señora de la buena sociedad visitaba un día nuestra escuela y, con su mentalidad anticuada, dijo a un niño: Así, aquí hacéis lo que queréis, ¿no?. Y el niño contestó: No, señora, no hacemos lo que queremos, queremos lo que hacemos. El niño sentía la sutil diferencia entre hacer lo que uno quiere y amar lo que uno hace”.

Esta anécdota, vivida hace ya varias décadas, forma parte de uno de los libros más esenciales de Maria Montessori (La mente absorbente del niño). Me lleva a pensar que, al parecer, continúa predominando en nuestra sociedad actual la misma mentalidad anticuada que ella atribuye a la visitante, puesto que aún en nuestros días hay quién define y simplifica su método en una sola frase, sorprendentemente similar: “Esa escuela donde los niños hacen lo que les da la gana”.

Con esta definición suelen venir a decir, de forma implícita, que existe una clara ausencia de límites y que, en consecuencia, sus alumnos son indisciplinados. Esto es comprensible cuando quién lo afirma tiene la habitual convicción de que el niño disciplinado es aquel que obedece a la voluntad del adulto en lugar de a la suya propia, tal como ocurre en la escuela tradicional, donde cualquier tentativa de resistencia es tomada como un capricho y una rebelión.

Sin embargo, la mayoría ignora el hecho de que actuando de tal modo no sólo se obstaculiza el desarrollo de la voluntad del pequeño y se inhibe su expresión sino que además lo conduce a una obediencia sin control cuyo efecto a nivel global resulta seriamente peligroso. Este tipo de obediencia a la que la mayoría nos hemos visto sometidos, lleva a formar una sociedad terriblemente dominada que acaba por obedecer prácticamente cualquier tipo de orden, de un modo casi irracional, sin valorar realmente la justificación y/o consecuencias de la misma. Un claro y estremecedor ejemplo del poder que solemos otorgar automáticamente a aquel que identificamos como la autoridad es el experimento sobre psicología social de Stanley Milgram, que trataba de dar una explicación a grandes guerras y genocidios como el Holocausto. Sus resultados fueron tan inesperados como alarmantes.

Por si no lo conoces ya, te dejo un video sobre este experimento, estoy segura de que te va a impactar:

¿COMO SE GESTIONA, ENTONCES, LA DISCIPLINA EN LAS AULAS MONTESSORI?

Maria Montessori, cuya vida estuvo marcada por la primera y segunda guerra mundial (entre otras), sabía que para mejorar el mundo era necesaria una transformación de la humanidad, evolución que solo podía darse valorando y actuando sobre el verdadero origen de la formación del hombre, es decir, la infancia. Así pues, el objetivo final de su pedagogía nunca fue la simple enseñanza sino una educación definitiva, una educación para la paz.

Ella no buscaba formar criaturas obedientes y sometidas que dieran continuidad a este tipo de sociedad fácilmente manipulable sino educar y acompañar niños libres, capaces y responsables bajo su propia motivación, futuros adultos que hicieran tomar un nuevo rumbo a la tendencia social.

Es por esto que en sus escuelas se respeta la naturaleza del niño y por lo tanto su libertad, porque gracias a la autonomía y al trabajo diario se desarrollará en el pequeño una disciplina saludable, la autodisciplina, gracias a la cual actuará tanto en beneficio propio como de su comunidad, y lo hará de una manera consciente y responsable, sin necesidad de una presencia externa que imponga su propia disciplina.

Pero la doctora sabía que esta voluntad no surge de manera espontánea ni de un día para otro, sino que es fruto del trabajo que la psique del niño realiza a diario gracias a un ambiente adaptado y a la presencia de un adulto preparado que sepa corresponderle y guiarle. Un adulto que observe el proceso con paciencia, respete su desarrollo natural y sea consciente, como ella lo era, de que el niño avanza en su adquisición de la voluntad a través de 3 niveles de obediencia:

  • Primer grado de obediencia: Se da aproximadamente hasta los 3 años, la voluntad del niño es en cierto modo aún inconsciente y depende en gran medida de sus capacidades reales. Obediencia y desobediencia se alternan de forma continuada.
  • Segundo grado de obediencia: La adquisición de consciencia y voluntad sigue su progreso. Puede obedecer los deseos de otra persona siempre y cuando no existan obstáculos derivados de su falta de control.
  • Tercer grado de obediencia: El niño, no sólo puede obedecer sino que además lo hace con gran alegría y entusiasmo, ejecuta con prontitud y ansias por hacer.

Por lo tanto y bajo este conocimiento, entre otros, el adulto sabrá otorgar la justa autonomía a cada individuo en función de sus particulares necesidades y lo conducirá, pasito a paso, hacía la autodisciplina. Tal como escribe la doctora:

“La libertad y la disciplina son dos caras de una misma medalla, porque la libertad científica conduce a la disciplina”.

Pero esa independencia de la que habla Montessori no resulta en modo alguno incondicional, sino que es una libertad bien entendida.

¿COMO SE GESTIONA, PUES, LA LIBERTAD EN LAS AULAS MONTESSORI?

Se trata de una libertad amplia y sin embargo enmarcada por una serie de límites, escasos pero imprescindibles, que no sólo miran el bien común sino que favorecen el desarrollo de la personalidad del niño y su orden mental, así de necesarios son.

Esas normas, además, se aplican tanto a mayores como pequeños y aunque cada ambiente ideará sus propias reglas, todas ellas se fundamentarán en el respeto: A las personas, a los objetos y al entorno.

En consecuencia podemos llegar a pensar que, cuando el niño considera y se comporta conforme a la normativa del ambiente, se encuentra ya en disposición de contar con esa dilatada libertad en la que el adulto asume un papel pasivo y respeta incondicionalmente su ejercicio, sea cual sea, bajo uno de sus principios más fundamentales de la filosofía Montessori: la NO interrupción de las actividades infantiles.

Pero el propósito del adulto no es sencillamente velar por el cumplimiento de los limites establecidos y dejar a los niños hacer sin más, sino detectar cualquier tipo de desviación en el niño que lo lleve a desaprovechar sus energías y capacidades así como los grandes beneficios del ambiente y sus materiales. En referencia a esto, Maria Montessori dijo:

“No temáis destruir el mal: solo tememos destruir el bien”.

Así pues, que el niño se mueva voluntariamente de manera desordenada, presente dificultad para centrar su atención en objetos reales o tenga tendencia a la imitación de los malos actos que presencia, son claros signos de desviación y merecen, sin lugar a dudas, la inmediata intervención adulta, siempre amable pero firme. Así, gracias a su formación y experiencia, el adulto sabrá guiarlo y hacerlo retomar el ejercicio inteligente del que en realidad el niño es dueño por naturaleza.

Llega un momento en que, fruto de la constancia y lecciones individuales que día a día el guía ha ido ofreciendo a los pequeños, el ambiente se torna equilibrado, ordenado y en calma mientras los alumnos trabajan de forma autónoma y concentrada. Esa es la verdadera esencia de estas escuelas, ya que es entonces cuando los niños están realmente en disposición de explotar su independencia y la libre elección de una manera saludable, pues por fin han encontrado a su maestro interior. Y es en ese momento, por lo tanto, cuando acontece la esperada autodisciplina y el adulto puede centrarse únicamente en ofrecer el ambiente adecuado a las necesidades de los niños, retirarse a las sombras y permanecer en la distancia, siempre observador pero disponible.

Como una revelación aparece así la magia de la escuela Montessori frente a quién realmente la sabe apreciar, frente a quién es consciente de que tras esa aparente falta de supervisión y dirección adulta no se da la despreocupación sino al contrario, un arduo trabajo de los guías y asistentes que acompañan y arropan con su presencia, su firmeza y su amor a cada uno de sus alumnos… niños libres, sí, libres, responsables y felices 😉

¡Si te ha gustado, compártelo! 

Y si no quieres perderte nada, síguenos en Instagram y Facebook

facebookpinterest
Ambiente Montessori

Montessori y el ambiente preparado

Sabemos que los niños cuentan con un cerebro distinto al adulto, una mente absorbente que los transforma, literalmente, en función de las experiencias que el entorno les proporciona. Es, por tanto, una etapa en que la percepción sensorial cobra especial protagonismo y la exploración resulta un medio absolutamente necesario e imprescindible para el buen desarrollo.

Pero nuestra sociedad está pensada y diseñada prácticamente en exclusiva para el mundo adulto, a pesar de lo que pueda parecernos al ver la cantidad de materiales infantiles que el mercado nos ofrece y que, irónicamente, continúan aún sin cubrir las necesidades reales de los niños. Esto resulta evidente cuando el pequeño sigue empeñado en investigar precisamente aquello que el adulto pretende alejar de su interés y sus manitas exploradoras mediante una abundancia de juguetes por los que suele mostrar apenas un interés superficial.

El principal instinto del niño es, pues, alcanzar la independencia que observa en los adultos porque sabe, aunque de forma inconsciente, que su destino es llegar a ser como ellos, conquistar la libertad. Y lo logrará precisamente a través de la experiencia y la exploración del mundo real, no mediante una imitación del mismo: Jugar con una réplica de frutas variadas en plástico puede que le divierta durante un rato pero la exploración real de una naranja, una manzana y un plátano por ejemplo, le ofrece infinidad de apreciaciones sensoriales que, sin duda, aportarán mucho más valor a su experiencia y por tanto, a su desarrollo.

“Si le dan al niño un vaso o plato de metal, lo tirará y pisará sin que se rompa, así habrá formado un mal hábito. De este modo buscamos esconder el mal, para que no se vea, mientras que el único interesado no puede darse cuenta de sus necesidades. El niño, además de persistir en sus errores, será desviado del desarrollo regular de su vida.”

Maria Montessori

Es por este motivo que conviene dejar a un lado la idea de hacer hueco a los niños dentro del habitual espacio adulto para tratar, en la medida de lo posible, lograr de nuestro hogar hacer también el suyo, un entorno en el que poder moverse libremente de manera segura y del que sentirse orgullosos e igualmente responsables.

La doctora Montessori, consciente de esta condición infantil, supo colaborar con la naturaleza ofreciendo el mejor medio de aprendizaje a los alumnos de sus escuelas: un espacio verdaderamente concebido para los niños en el que alcanzar la independencia mediante el libre movimiento, de manera segura y sin riesgos. Un sitio donde todo lo que ven está a su alcance y todo lo que está a su alcance puede ser explorado, porque todo tiene su razón de ser.

Uno de los pilares básicos de un espacio acorde a su filosofía es su aspecto agradable,  cálido y acogedor, sencillo y bello al mismo tiempo. Amplio e iluminado, preferiblemente con luz natural, donde además prima la limpieza y el orden, que aportan seguridad e influyen de manera directa en la organización de la mente del pequeño, en constante evolución.

Un lugar en el que todos los muebles y objetos, en su mayoría fabricados con materiales naturales, resultan aptos para el uso y las capacidades del pequeño aprendiz, pues su objetivo es que puedan ser utilizarlos sin necesidad de la intervención adulta, bajo una de las máximas Montessori: “Ayúdame a hacerlo por mi mismo”.

Un ambiente en el que las normas son pocas pero claras y el respeto prevalece por encima de todo, donde el material dotado de control de error permite al pequeño asumir un papel activo y conquistar, guiado por su maestro interior, un aprendizaje tras otro de la manera más natural imaginable. El adulto resulta igualmente una pieza clave para este ambiente preparado: desde una posición pasiva pero presente y con una fe absoluta en la naturaleza que mueve al niño, lo observa atentamente, con admiración y curiosidad, mientras respeta su libertad sin dejar de guiarlo con firmeza y amor cuando es realmente necesario o el mismo pequeño es quién lo precisa.

Teniendo en cuenta todas estas características me parece un gran pero asequible reto recrear, partiendo de cero, ese ambiente ideal en el que los niños puedan desplegar todo su potencial de manera natural: una preciosa y encantadora escuela Montessori.

Montessori Palau

En casa, sin embargo, siento que existen más obstáculos que afrontar, a nivel de infraestructura, para lograr tal independencia de los pequeños que en ella viven. El espacio limitado y los muebles a la altura de adulto son dos de esas típicas barreras, junto al esfuerzo económico que puede conllevar su modificación. En consecuencia, el ingenio y la creatividad resultan, probablemente, dos grandes aliados para aquellos que pretenden llevar a cabo la adaptación del hogar. Eso y mucho Pinterest… ¿Para qué nos vamos a engañar? 😉

Así pues, en casa tratamos de ofrecer la mayor independencia posible a Noa, que ahora tiene 2 años y medio, dentro de las posibilidades de nuestra vivienda. En realidad nuestro ambiente va evolucionando conforme a su desarrollo, por lo tanto estamos en cambios constantes, algo a veces agotador pero sin duda muy conveniente y enriquecedor. Quiero poder hablarte y mostrarte pronto nuestro ambiente preparado en casa por si pudiera resultar inspirador para aquellos que estáis empezando… mientras tanto, un pequeño avance – resumen de nuestro ambiente actual:

  • Torre de aprendizaje en la cocina
  • Cama accesible a su altura
  • Cuarto de juego trabajo
  • Zona de juego en el salón
  • Huerto urbano a su altura
  • Parte del baño adaptado a su altura
  • Pequeño rincón en la cocina donde servirse aperitivos y agua cuando le apetece

Como sabemos, además, que un ambiente adaptado de poco sirve sin un adulto preparado, seguimos leyendo, formándonos y tratando de mejorar día a día mientras buscamos siempre el modo de no resultar un obstáculo y darle así la oportunidad de intentar sus propios retos, manteniéndonos cerca pero confiando ampliamente en sus capacidades.

A menudo la gente se sorprende de sus habilidades, como si pensaran que ella tiene un don para ciertas cosas… Pienso, sin embargo, que lo que a menudo no llegan a deducir, lamentablemente, es que la mayoría de niños son capaces de lograr la misma (o más) autonomía y capacidades, si verdaderamente se respeta su independencia y se les ofrece la oportunidad.

¡Si te ha gustado, compártelo! 

Y si no quieres perderte nada, síguenos en Instagram y Facebook

facebookpinterest
Montessori y la mente absorbente

Montessori y la mente absorbente

El funcionamiento del cerebro humano es extremadamente complejo y asombroso, digno de estudio y admiración en cualquier etapa de la vida. Sin embargo, es durante la infancia (de 0 a 6 años) en que se presenta de un modo absolutamente distinto y maravilloso, indiscutiblemente extraordinario y casi milagroso.

Existe gran diferencia en cuanto al funcionamiento del cerebro adulto frente al del niño en esa primera etapa y el enfoque Montessori plantea gran parte de su filosofía en base a esa mente maravillosa del niño: mientras los adultos utilizamos nuestra memoria para almacenar datos e información, los niños los adquieren de una manera inconsciente por el simple hecho de vivir.

Ello implica que los mayores precisamos de gran esfuerzo para lograr un buen aprendizaje (que dependerá toda la vida de nuestra memoria) mientras que los pequeños, simplemente a través de su experiencia en el entorno y mediante sus sentidos, interiorizan cada vivencia y directamente pasa a formar parte de ellos mismos, de su personalidad y su ser social.

Su mente es altamente creativa y su potencialidad es prácticamente ilimitada. De ese modo, y a pesar del habitual egocentrismo del adulto, que orgulloso se concede el mérito de los éxitos del niño, podemos decir que en realidad es el pequeño quien construye su propia persona sin que su responsable pueda apenas interferir más allá del ejemplo y la facilitación de un ambiente adecuado y adaptado a sus necesidades.

“El niño es el padre del hombre”

Es en realidad fruto de su naturaleza, de ese proceso interno que su cabecita nos esconde, que guiado como por un maestro interior el niño aprende de una manera espontánea, sin esfuerzos y sin embargo perfecta, habilidades como el movimiento, el habla, las costumbres o comportamientos sociales, entre otras singularidades que le caracterizarán y serán útiles durante el resto de su vida en el entorno y época en que se está desarrollando.

La doctora Montessori, precisamente en una época en que la infravalorada infancia se descuidaba en consecuencia de la desinformación, comprendió y supo dar el valor que corresponde a esta primera etapa tan significativa y crucial gracias a sus estudios y la observación de los niños que ocupaban sus escuelas.

Años después de su investigación, gracias a los avances de la ciencia y a la tecnología que hoy tenemos a nuestro alcance, la neurociencia le da la razón y nos explica que todo es debido a que, durante los 3 primeros años de vida, las neuronas se organizan y crean conexiones (sinapsis) a una velocidad irrepetible. Resulta, pues, la etapa donde el cerebro presenta su máxima plasticidad y en la que se acaba definiendo su estructura anatómica. Maria Montessori lo llamó la mente absorbente inconsciente.

De los 3 a los 6 años, ya en base a esa estructura inicial, el cerebro sigue desarrollándose y adquiriendo habilidades mientras experimenta y perfecciona las ya alcanzadas anteriormente, la doctora lo identificó de igual manera como una mente absorbente, aunque diferenciada por la consciencia que el niño va adquiriendo de una forma paulatina.

Parece realmente inconcebible que a pesar de su legado y la concluyente demostración en términos neurocientíficos, aún hoy en día se le de más importancia a los años de universidad que a los primeros años de vida, pretendamos tomar el control de esos primeros aprendizajes, en cuanto a modo y momento, ignoremos al genio que en realidad se encuentra en el interior  del niño y desaprovechemos triste e inconscientemente ese período tan mágico.

Es por este motivo que las escuelas Montessori se centran en crear un ambiente y un entorno rico en los estímulos necesarios para que el potencial individual de cada niño se desarrolle al máximo, manteniéndose respetuosos a ese maestro que cada pequeño tiene en su interior y tratando así de no limitar ni forzar aprendizajes sino permitir la evolución más natural de cada criatura.

Antes de finalizar, te recuerdo que si quieres saber más sobre el cerebro del niño y su importancia, posiblemente te resulte interesante éste antiguo post 😉

Terminaré citando a la gran Maria Montessori, en un texto que me parece completamente certero y revelador:

“ A este tipo de mente la hemos denominado “Mente Absorbente” y nos resulta difícil concebir la magnitud de sus poderes. ¡Que lástima que se acabe tan pronto! Perder todas estas facultades es el precio que pagamos para adquirir plena conciencia humana, pero es un precio muy alto: De ser dioses pasamos a ser personas. ”

¡Como nos equivocamos al creernos superiores por el simple hecho de ser más grandes! El mejor regalo que podemos hacerles es tomar conciencia de su condición y asumir que es un verdadero privilegio acompañar a los pequeños en su experiencia, un espectáculo digno de hacernos a un lado para simplemente observar y maravillarnos de como la vida y la naturaleza se abre paso ante nuestros ojos, ¿No te parece? 😀

¡Si te ha gustado, compártelo! 

Y si no quieres perderte nada, síguenos en Instagram y Facebook

facebookpinterest
Celine Hameury Montessori

Céline Hameury y sus cursos Montessori

Hace unos años hice un viaje que me marcó, tal vez fue mi propia predisposición o tal vez esa magia que se respira en Bali, no lo se… la cuestión es que sus gentes me llegaron al alma y me llenaron de energía positiva, me enseñaron, entre muchas otras cosas, el valor de una sonrisa y la importancia de dejar a un lado las prisas para hacer las cosas con amor. Algo hizo clic en mi interior y sin lugar a dudas fue un antes y un después, pues a pesar de que no siempre consiga ese equilibrio que me enamoró ya nunca se irá la consciencia y el deseo de recordar y reabsorber aquella esencia, que me lleva a ser un poquito mejor cada día, no solo para mi y para los míos sino para la sociedad.

Te cuento todo esto porque durante los últimos dos fines de semana he estado cursando los talleres Montessori que Céline Hameury imparte por todo el mundo desde hace ya 8 años y para mi, la experiencia y la transformación es comparable a lo que sentí en aquel precioso e inspirador viaje. Por tanto y a pesar de que no suelo hablar ni recomendar cursos o productos en el blog, creo que esta vez merece la pena que te hable de ello 😉

Probablemente ya conoces los 3 pilares básicos del método Montessori: Adulto preparado, ambiente preparado y materiales, pero contrariamente a lo que muchos piensan, éstos últimos (aún siendo maravillosos y admirablemente perfectos) son la parte menos importante de esta pedagogía, que sin un adulto preparado pierde todos sus cimientos.

Céline lo sabe y es por esto que mezcla en sus cursos explicaciones y presentaciones de materiales en un equilibrio perfecto con juegos y actividades que te acercan a esa transformación interior tan imprescindible.

Ella es guía Montessori y cuenta con una profunda experiencia, pero no es precisamente eso (bajo mi punto de vista) lo que la hace asombrosamente capaz para transmitir esta filosofía. Ella no sólo es una enamorada del método y de su creadora, la increíble Maria Montessori, sino que es también una enamorada de la vida, de la naturaleza y del universo.

Céline es una sonrisa perpetua, es el entusiasmo de un niño, es amor, naturaleza, pura energía, puro sentimiento… el claro ejemplo de un adulto preparado, una total inspiración. Pero es que además se entrega en cuerpo y alma, mima cada detalle para que el mensaje nos llegue con fuerza y lo consigue, claro que lo consigue 😉

Podría escribir mil palabras bonitas sobre Céline pero hasta que no la conozcas no lo podrás sentir, así que por mucho (o por poco) que hayas leído y te hayas informado sobre Montessori, si de verdad quieres dar un paso más te aconsejo de todo corazón que te apuntes a sus cursos, que lo vivas, que lo sientas y sobre todo, que lo disfrutes.

Siempre digo que lo ideal sería volver como mínimo una vez al año a Bali para volver a respirar su esencia y recargar esa energía positiva que a veces vamos perdiendo en nuestro día a día… y siento exactamente lo mismo con los cursos de Céline. Una pena que sólo se puedan presenciar una vez en la vida, pero a la vez… ¿no es justo eso lo que lo hace tan único y especial? 😛

¡Si te ha gustado, compártelo! 

Y si no quieres perderte nada, síguenos en Instagram y Facebook

facebookpinterest
Inspiracion Montessori: la mesa de la paz

Inspiración Montessori: La mesa de la paz

Reconozco que cuando le comenté de forma casual a la dependienta que el objeto de algunos productos de los que me llevaba era formar una mesa de la paz me sorprendió que supiera de qué estaba hablando, de hecho me gustó… Lo que pasa es que un minuto después entremezcló en sus frases la palabra “castigo” y ahí fue cuando mi gozo cayó en el pozo 🙁

No, la mesa de la paz no es un rincón de pensar camuflado, no es un castigo maquillado de respeto. La mesa de la paz es una herramienta realmente respetuosa que no solo abre el camino hacía la resolución de conflictos (internos o sociales) sino que permite en su uso aprovechar cada situación para explorar y explotar la inteligencia emocional.

Y aunque no es un recurso del que Maria Montessori hablara concretamente sí es algo que se utiliza actualmente en sus aulas porque se ajusta completamente a su filosofía y a su más importante objetivo: educar para la paz.

¿Qué es la mesa de la paz?

A menudo, cuando surgen conflictos entre los pequeños, se recurre al bloqueo (separándolos, castigándolos, obligando a que dejen de pelear…) o se fuerza a resoluciones dictadas a criterio del adulto presente que asume el papel de juez, decide quién es víctima y dicta sentencia sin dar opción a más negociaciones (Obliga a pedir perdón, a dar un beso como recompensa, a devolver el juguete, etc.)

Pero la realidad es que ese tipo de conductas que a menudo realizamos con nuestra mejor intención lejos de traer la paz puede llevar a los niños a tener cierta sensación de injusticia y rabia hacia la otra parte o incluso la necesidad de recurrir siempre a una tercera persona para que trate de defenderles o resolver sus disputas.

Así pues, el objetivo de este recurso es aprovechar los conflictos del día a día y permitir que los pequeños identifiquen sus emociones en lugar de aplacarlas, se expresen, empaticen y aprendan a resolverlos de una manera autónoma. Por lo tanto, su uso favorecerá la asimilación de importantes habilidades sociales que sin duda les serán beneficiosas durante el resto de sus vidas.

Todo ello hace que no solo sea una herramienta genial en las aulas sino también en el hogar, donde tanto pequeños como adultos podemos sacar partido, aprender a gestionar nuestras emociones y a mejorar nuestras relaciones.

¿Cómo es la mesa de la paz?

Puede ser una mesa o un pequeño rincón, el caso es que sea un espacio agradable y bonito (recuerda la importancia de la belleza en el ambiente Montessori) que invite a la reflexión y a la resolución de conflictos, ya sea con nosotros mismos o con otras personas de una manera tranquila y respetuosa.

Sus componentes pueden ser variados y no hay mesa de la paz correcta o incorrecta en base a ello mientras cumpla con su cometido. De todas maneras y para que te hagas una idea, en ellas suele ser común encontrar:

  • Uno o varios objetos relajantes
  • Uno o varios relojes de arena
  • Un objeto de la paz (Algo simbólico y bonito)
  • Una vela, campana, timbre…
  • Libros o recursos para identificar las emociones

¿Cómo se utiliza la mesa de la paz?

Su uso puede ser individual o colectivo. Cuando un niño (o adulto) se siente sobrepasado, agobiado, triste o simplemente tiene ganas de estar solo, puede acudir a la mesa y relajarse durante un rato. Mientras está allí puede tratar de recuperar la calma con los objetos relajantes y puede reflexionar sobre sus emociones así como tratar de identificarlas para aprender a gestionarlas. Por ello, es importante respetar su espacio en ese momento y no intervenir ni interrumpir.

Cuando dos o más personas recurren a la mesa es para tratar de resolver sus enfrentamientos de una manera civilizada y calmada. Para ello se establecen turnos (quién tiene el objeto de la paz tiene el turno de palabra) y el resto de los participantes deben escuchar tratando de no interrumpir. El reloj de arena servirá para limitar el tiempo de cada intervención y dar a todos la misma oportunidad de expresarse.

Con el fin de que el ambiente en la mesa de la paz sea tranquilo y enfocado a la empatía suele pedirse que los que intervienen comiencen sus frases por “YO” en lugar de “TU”, algo que invita a expresar como se sienten en relación al problema en lugar de señalar y culpar al otro.  Un ejemplo: “Yo me he sentido triste porque has roto mi dibujo” en lugar de “¡Tu has roto mi dibujo!”, como ves la diferencia no parece mucha y sin embargo hablando de como nos sentimos podemos hacer que la otra persona se ponga en nuestro lugar y damos pie al diálogo mientras que culpar sólo suele llevar a más ataques para defenderse.

Si en algún momento de la reunión el ambiente se caldea y los participantes no pueden mantener la calma es también una buena idea posponerla hasta que todos vuelvan a estar receptivos y dispuestos a dialogar de una manera tranquila.

La idea es que los niños utilicen este recurso de una manera autónoma sin necesidad de la presencia de un adulto, pero según la edad de los pequeños (sobre todo si tienen menos de 4 años) puede que sea preciso que uno haga de moderador (no de juez) e incluso les ayude a poner palabras a lo que sienten si en algún momento no saben encontrarlas. Nuestro acompañamiento puede ser esencial en esos primeros años aunque a veces solamente haga falta nuestra simple presencia y confianza: “Veo que tenéis un problema, puede que sea difícil de resolver pero confío en que podréis llegar a un acuerdo”.

Cuando finalmente los presentes llegan a una resolución puede hacerse sonar la campana o apagar la vela para dar por finalizada la reunión, o simplemente pueden volver a sus tareas habiendo recuperado el bienestar interior y con la satisfacción de haber resuelto sus propios conflictos.

Nuestro rincón de la paz

En casa ya escasea el espacio así que sustituimos mesa por cajita y la pusimos junto a nuestro rincón de lectura, no solo porque es uno de los ambientes que más invitan a la calma sino porque además nos permite tener a mano libros que tratan sobre las emociones.

Inspiracion Montessori: la mesa de la paz

Por la red podrás encontrar un montón de ideas chulas para montar una mesa o rincón de la paz pero voy a hablarte ahora de nuestro contenido y el uso que en casa pretendemos dar a cada objeto (digo pretendemos porque aún no la usamos demasiado, la peque tiene cerca de 2 años y medio y aunque sí hablamos e identificamos las emociones más básicas aún no hemos necesitado usarla como tal aunque sí nos vamos familiarizando con ella, y como tarde o temprano todo llega…nuestro rincón ya está listo para cuando sea el momento 😉 )

Inspiracion Montessori: la mesa de la paz

Lo primero que encontramos es un cojín que podremos coger o usar para sentarnos y una vela que podremos utilizar para dar calidez al rincón, concentrarnos en ella para relajarnos, etc. En la foto puse una de verdad, pero como ella aún es pequeña y pueden haber accidentes he puesto una falsa vela a pilas (que ya sé que no es lo mismo, pero todo a su debido tiempo 😛 )

Inspiracion Montessori: la mesa de la paz

Una vez abrimos la caja encontramos varios objetos:

  • COLLAR DE CUENTAS DE MADERA: Un objeto que permite relajarse mientras se manipula.
  • CORAZÓN DE MADERA: Es lo que conocemos como el objeto de la paz, que puede servir para centrarnos en calmarnos mientras lo cogemos o para señalar los turnos de palabra.
  • RELOJ DE ARENA: Tiene un doble uso a mi parecer, por un lado puede marcar el tiempo que dedicamos a reflexionar o a cada turno mientras que por otro, el simple hecho de observar la arena caer puede llevarnos también a la calma.

Inspiracion Montessori: la mesa de la paz

  • FRASCO DE LA CALMA: Objeto relajante y herramienta para explicar nuestras emociones. Te hablé en profundidad de este recurso hace unas semanas, puedes verlo aquí.
  • CAMPANA: Podemos hacerla sonar al llegar a un acuerdo, igual que podemos también apagar la vela en señal de que hemos terminado.

En la estantería junto a nuestro rincón tenemos también una cajita DIY con la que trabajamos las emociones hace unos meses, se trata de imágenes con niños que experimentan diferentes sentimientos, espero poder pronto hablarte de los distintos usos que le damos y de paso dejarte el imprimible 😉

Inspiracion Montessori: la mesa de la paz

¡Si te ha gustado, compártelo! 

Y si no quieres perderte nada, síguenos en Instagram y Facebook

facebookpinterest
BLW friendly: Patatas fritas al horno

BLW friendly: “Patatas fritas” al horno

De todos es sabido que las frituras no son precisamente buen complemento en una dieta saludable, menos aún si se convierten en platos habituales en nuestro día a día.

No es de extrañar, por lo tanto, que una sociedad cuyo índice de enfermedades derivadas del sobrepeso y la obesidad marca una tendencia claramente al alza comience a replantear sus hábitos alimenticios y sobre todo, los de sus hijos.

Por eso hoy traigo una versión más saludable del que probablemente es el acompañamiento estrella en cualquier plato o mesa: las patatas fritas. Mmmm… Que ricas, ¿Verdad? Pocos pueden resistirse a pesar de conocer la gran cantidad de grasas saturadas que con ellas ingerimos… Pero claro, es que al horno no salen igual… ¿no?

Pues bien, debo decirte que con esta sencilla receta de horno no solo su aspecto es prácticamente el mismo sino que su textura es también crujiente y su sabor poco o nada tiene que envidiar a las tradicionales. Si encima podemos comerlas sin demasiados remordimientos… ¿Qué más se puede pedir?

Pues eso… ¡marchando una de patatas “fritas”! 😉

Ingredientes

  • Patatas
  • Agua
  • Hielo
  • Aceite de oliva
  • Sal (Evitarla para los menores de un año y moderarla para el resto)
  • Especias al gusto (opcional)

Paso 1: Pelamos y cortamos las patatas

Es importante que los cortes sean lo más similares posibles para que los tiempos de cocción sean también los mismos. Otra alternativa es cortarlas con una mandolina, de manera que obtendremos unas preciosas y sabrosas patatas chips caseras.

Paso 2: Las ponemos en agua con hielo

Las ponemos en agua con hielo durante unos 15-20 minutos y las secamos con papel de cocina.

Paso 3: Horneamos

Es importante ponerlas sobre papel vegetal y bien distribuidas un poco separadas las unas de las otras para evitar que se peguen. Una vez colocadas las pintamos con un poco de aceite y sazonamos al gusto.

Las metemos en el horno precalentado a unos 180º en modo ventilador durante unos 25 minutos o hasta conseguir la textura deseada. En mi caso suelo poner durante los últimos 5 minutos también el grill para favorecer ese apetecible dorado.

Si en lugar de largas las has cortado redondas y finas para hacer patatas chips ten en cuenta que el tiempo de horneado puede variar, deberás estar muy atent@ ya que al ser tan finas suelen quemarse fácilmente.

Paso 4: Servimos

Así de sencillo y así de apetecible 😉

¿Te apetece? Si te animas a hacer esta receta, te invito a que me mandes los resultados, versiones y experiencia de los peques con este plato.

Recuerda que, coma cuanto coma tu peque hoy (mucho, poco o nada), la hora de la comida debe ser un momento agradable en familia, confía en su autorregulación y disfruta de esta etapa de exploración y aprendizaje que le aporta mucho más que nutrición 😉

¡Si te ha gustado, compártelo! 

Y si no quieres perderte nada, síguenos en Instagram y Facebook

facebookpinterest
DIY: Frasco de la calma

DIY: El frasco de la calma… ¿Montessori?

De un tiempo a esta parte me da la sensación de que el frasco de la calma está, de forma muy continuada, presente en todos los rincones virtuales vinculados al mundo infantil así que probablemente este material ya te resulte familiar.

De hecho, no son pocos los que además lo atribuyen sin reparos y hasta con descaro al método Montessori, tal vez porque (afortunadamente) es un término que resuena cada vez más en relación con la crianza respetuosa o tal vez porque decir que algo es Montessori es casi un sinónimo de calidad para tus hijos. En cualquier caso creo sinceramente que resulta más un reclamo que una realidad.

No. El bote de la calma no es algo de lo que Maria Montessori hablara concretamente o pudiera tener una opinión ya que en realidad es algo que ha surgido en los últimos años, cuyo origen real desconozco y no he sido capaz de hallar (aunque me encantaría saber, por lo que si tienes una respuesta te la agradeceré :P).

Pero sí, una cosa no quita la otra y reconozco que bien empleado puede ser un recurso que encaja más o menos bien con esta filosofía. Lo preocupante viene cuando el bote se convierte en una herramienta de represión emocional más que de acompañamiento y por ello me parece un tema interesante a tratar.

En esencia, el bote podría formar parte de cualquier conjunto sensorial sin necesidad de ir más allá, como el que hicimos hace ya un tiempo y puedes ver aquí: DIY: Botes sensoriales. 15 ideas. Así pues, como material sensorial ya resulta genial y no hay necesidad de ir más allá si lo que nos gusta es el elemento en si mismo, pero si lo que buscamos es utilizarlo como instrumento para trabajar las emociones y la relajación en los más pequeños me parece realmente importante tener en cuenta varias cuestiones y de ahí surge este post.

USARLO BIEN O USARLO MAL, ESA ES LA CUESTIÓN

En primer lugar conviene tener presente que el frasco de la calma no funciona por si solo, no sirve de nada (o más bien es contraproducente) poner al niño a mirar el tarro cada vez que acontece un conflicto o se encuentra más nervioso de lo habitual y esperar a que se relaje como por arte de magia.

La cosa no funciona así y de hecho es justo ahí donde el frasco muestra su “lado más oscuro”, ya que utilizarlo con esta expectativa puede acabar convirtiéndolo en un recurrente castigo aunque, eso sí, camuflado de recurso respetuoso (como el rincón de pensar).

Aún peor, es probable que el aprendizaje que el niño adquiera de ello es que existen ciertas emociones que no son aceptadas por la sociedad y que por tanto, simplemente debe esperar a que pasen, intentar relajarse y dejarlas escondidas dentro, muy dentro donde no molesten a nadie.

Es más, puede que con el tiempo haya interiorizado tanto esta dinámica que incluso lo haga de manera automática sin apenas darse cuenta y por supuesto, sin necesidad de ningún elemento externo. No hace falta que diga que a nivel emocional esto resultaría un desacierto absoluto con importantes consecuencias que no solo le acompañarán en su niñez sino durante toda su vida.

Como ves, el frasco de la calma puede resultar un arma de doble filo y por eso es importante conocer a fondo sus posibilidades para así utilizarlo de una manera consciente y no simplemente porque está de moda o dicen que funciona genial “contra las rabietas“.

Y tras exponer los potenciales peligros de un uso inadecuado, centrémonos ahora en la parte positiva: sus aplicaciones dentro de un marco real de respeto y acompañamiento 😉

Lo cierto es que puede resultar una herramienta muy útil para tratar de explicar como funcionan nuestras emociones a través de una vistosa representación que podríamos narrarles más o menos así, siempre adaptándolo a su edad:

“Estas partículas de purpurina figuran emociones como la tristeza, la rabia, la frustración, el miedo o la decepción (son solo ejemplos) que a veces sentimos. Puede pasar – agitando la botella – que de repente sean tantas y tan fuertes que se revolucionen y anden tan alborotadas que no nos dejen ni pensar… entonces puede que nos pongamos nerviosos y nuestro comportamiento se vea alterado. Pero si seguimos observando las partículas, nuestras emociones, veremos como poco a poco ocupan de nuevo su lugar hasta hallar su estado natural. Es entonces cuando nuestro interior vuelve a estar en calma y equilibrio.

Esto no significa que simplemente debamos esperar a que “pase la tempestad” sino que debemos aprender a reconocer como nos sentimos, a poner nombre a nuestras emociones, hablar de ellas si es necesario y sobre todo aceptarlas. Admitir que tenemos derecho a sentirnos así pese a que no resulte una experiencia agradable para nosotros o los que nos rodean y ser conscientes de que no nos sentiremos así por siempre, aunque en ese momento pueda parecérnoslo.”

DIY: Frasco de la calma

El frasco de la calma puede resultar también un extraordinario recurso de relajación y meditación al más puro mindfulness si enseñamos a los pequeños a concentrarse en su respiración mientras observan los suaves movimientos en el interior de la botella, del mismo modo que podrían observar la recurrente llama de una vela, por ejemplo. Todo ello ayudará a bajar pulsaciones y a centralizar su sistema nervioso para así llegar a un estado consciente y equilibrado.

Como ves, más allá de que su origen haya sido por inspiración Montessori o más bien por influencias propias del yoga y la meditación, lo cierto es que el frasco de la calma bien empleado es un material en el que vale la pena profundizar ya que puede ayudarnos en el acompañamiento emocional de nuestros hijos así como llevarnos a reflexionar sobre nuestras propias emociones y eso siempre resulta interesante, ¿no crees?

Hay un pequeño cortometraje en el que varios niños mencionan este recurso y hablan sobre la importancia de la respiración… me parece muy bonito además de acertado así que lo dejo a continuación por si quieres echarle un vistazo 😉

¿CÓMO SE HACE UN FRASCO DE LA CALMA?

Es realmente sencillo fabricarlo y además pueden ayudar los más peques de la casa, una excusa más para hacer cosas en familia 😉

A continuación te cuento como hemos hecho la nuestra, bueno seré sincera… ella lo ha hecho todo XD

Necesitaremos

  • Gomina
  • Agua caliente
  • Purpurina del color que queramos (o varias)
  • Un frasco (nosotras empleamos un bote burbuja)

Paso 1: Ponemos gomina en el bote

DIY: Frasco de la calma

Paso 2: Llenamos con agua caliente

DIY: Frasco de la calma

Paso 3: Agitamos hasta que la gomina está disuelta y bien integrada

DIY: Frasco de la calma

Paso 4: Agregamos purpurina al gusto y agitamos bien

DIY: Frasco de la calma

Paso 5: Ya tenemos listo nuestro frasco de la calma

DIY: Frasco de la calma

Nosotras lo hemos integrado en nuestra recién estrenada mesa de la paz aunque más que mesa es un rinconcito XD

Espero sacar tiempo pronto para poder hablarte de este otro genial recurso para la gestión de emociones y conflictos, ya que hablamos del tema 😉

¡Si te ha gustado, compártelo! 

Y si no quieres perderte nada, síguenos en Instagram y Facebook

facebookpinterest
DIY: Slime casero

DIY: Slime casero

Por aquí ha vuelto amanecer frío y nublado con expectativas de lluvia inminente, así que sumado a que andamos algo tocadas de la garganta ya, hemos renunciado al paseo (que no a la diversión 😛 ) y decidido pasar la mañana en casa ¡haciendo Slime casero!

Puede que lo conozcas mejor por blandiblú o flubber (por la película) pero el caso es que seguro que más de una vez has jugado con esas divertidas masas viscosas y saltarinas, ¿verdad? Pues resulta que también se pueden hacer de forma casera y es tan fácil que hasta la peque de 2 años la ha hecho prácticamente sola, siguiendo mis instrucciones.

A ella le encanta el proceso de creación sin importar el resultado así que aunque no hubiera salido como esperábamos lo hubiera disfrutado igual… pero por suerte, además ha salido genial y ha estado otro buen rato jugando y experimentando a nivel sensorial con las manos en la masa, nunca mejor dicho.

Los materiales empleados son bastante fáciles de conseguir en cualquier bazar a excepción del BORAX (Borato de sodio) que lo encontrarás en droguerías especializadas, puede que cueste algo encontrarlo (yo finalmente lo encontré en una tienda de pinturas) pero merece la pena el esfuerzo porque es super barato (unos 2,5€) y el bote sirve para diversas manualidades que además son super chulas como esta.

También sé que existen recetas para hacer esta manualidad sin BORAX aunque en casa aún no las hemos probado, si nos animamos y sale algo decente no dudes en que te lo contaré 😛

Necesitaremos

  • Medio vaso de agua caliente
  • 1 cucharadita de BORAX
  • Colorante alimentario
  • Purpurina
  • 80 ml de agua
  • 100 ml de pegamento escolar transparente (Yo he usado Supertite)

Paso 1: Mezclamos el BORAX con el agua caliente y reservamos

Paso 2: Ponemos el pegamento en un bol

DIY: Slime casero

Paso 3: Agregamos los 80ml de agua y mezclamos

Paso 4: Añadimos el tinte de color que queramos y mezclamos

Paso 5: Añadimos purpurina y mezclamos (opcional)

DIY: Slime casero

Paso 6: Incorporamos el BORAX poco a poco

Este es el paso más determinante de la receta, por lo que lo mejor es ir añadiendo cucharaditas de la mezcla de BORAX y removiendo hasta obtener la textura deseada. Nosotras hemos añadido 2 en un primer paso y luego de una en una con espacios para mezclar bien e ir viendo como queda.

Debe quedar en estado semi-sólido y flexible. Es probable que al principio esté algo pegajoso pero te recomiendo que sigas removiendo y jugando un rato con las manos ya que al poco coge más consistencia y deja de quedarse tan pegado en las manos. Esto es importante tenerlo en cuenta porque si piensas que no está listo y sigues echando BORAX te quedará demasiado sólido y perderá esa flexibilidad que lo caracteriza.

Paso 7: ¡A jugar!

A la peque le ha encantado… ha hecho formas (ella aseguraba que era un perro…juro que he intentado verlo pero no he sabido, bendita imaginación XD), ha experimentado con la textura, hecho espaguetis y pelotas saltarinas (gigantes y pequeñas) que nos hemos ido pasado entre risas. Vamos, que al final la mañana ha estado bastante entretenida 😛

Lo mejor es que, bien conservada, es una masa que tiene bastante durabilidad, por lo que una vez acabado el juego lo hemos metido en una bolsa de cierre hermético (también puede valer un tupper) y listo para otro ratito 🙂

¡Si te ha gustado, compártelo! 

Y si no quieres perderte nada, síguenos en Instagram y Facebook

facebookpinterest
BLW friendly: Wok de arroz

BLW friendly: Wok de arroz

Llegó el 2017 y con él los míticos propósitos de año nuevo, ¿verdad? Uno de los objetivos que nos hemos marcado en casa es comer más frutas y verduras que es justo donde nuestra dieta más flojea… ¡¡Con lo importantes y saludables que son, lo sé!!

Así pues, la primera receta de este año no podía ser otra que un delicioso plato vegetariano / vegano super completo y con un montón de verduras que acompañan a la perfección al siempre apetitoso arroz.

Personalmente, mi mayor problema con las verduras suele ser su textura y el sabor dulzón de algunas de ellas (sí… yo soy muy complicada para comer XD), por lo que el hecho de cocinarlas en wok y no hervidas es un punto muy positivo en esta receta, no sólo por que mantienen mejor sus nutrientes al estar poco cocinadas sino porque quedan algo más “crujientes” y su sabor dulce no alcanza su punto máximo.

Además tiene la ventaja de ser totalmente personalizable con las verduras que más gusten en casa e incluso se puede agregar algo de tortilla como proteína y hacerlo todavía más completo. De la manera que sea, seguro que te sale riquísimo 😉

Ingredientes

  • 250 gr de arroz (en este caso utilicé arroz Thai)
  • 750 ml de caldo de verduras
  • 1 pimiento rojo
  • 1 calabacín
  • 1 cebolla
  • 2 champiñones grandes
  • 5 espárragos trigueros
  • Aceite de oliva
  • Ajo en polvo
  • Sal (Evitarla para los menores de un año y moderarla para el resto)
  • Salsa de soja (opcional)

Paso 1: Preparamos el arroz

Cocemos el arroz, previamente lavado, de la manera habitual en el caldo de verduras. Si es necesario escurrimos para eliminar el exceso de caldo. Reservamos.

Paso 2: Cortamos y cocinamos la cebolla

Paso 3: Cortamos los espárragos, la zanahoria y el pimiento

Paso 4: Los agregamos al wok o sartén

BLW friendly: Wok de arroz

Cocinamos durante unos minutos a fuego medio – alto.

Paso 5: Cortamos el calabacín y los champiñones

Paso 6: Agregamos al wok o sartén

Cocinamos durante 6-8 minutos a fuego medio – alto. Agregamos ajo en polvo y sal al gusto.

Paso 7: Incorporamos el arroz

Añadimos el arroz y mezclamos para integrar todos los ingredientes. Podemos rectificar de sal y añadir en este paso salsa de soja al gusto (recuerda que tiene alto contenido en sal, por lo que conviene separar la ración de los más peques antes de agregarla).

Paso 8: Servimos

BLW friendly: Wok de arroz

 

¿Te apetece? Si te animas a hacer esta receta, te invito a que me mandes los resultados, versiones y experiencia de los peques con este plato.

Recuerda que, coma cuanto coma tu peque hoy (mucho, poco o nada), la hora de la comida debe ser un momento agradable en familia, confía en su autorregulación y disfruta de esta etapa de exploración y aprendizaje que le aporta mucho más que nutrición 😉

¡Si te ha gustado, compártelo! 

Y si no quieres perderte nada, síguenos en Instagram y Facebook

facebookpinterest