Celine Hameury Montessori

Céline Hameury y sus cursos Montessori

Hace unos años hice un viaje que me marcó, tal vez fue mi propia predisposición o tal vez esa magia que se respira en Bali, no lo se… la cuestión es que sus gentes me llegaron al alma y me llenaron de energía positiva, me enseñaron, entre muchas otras cosas, el valor de una sonrisa y la importancia de dejar a un lado las prisas para hacer las cosas con amor. Algo hizo clic en mi interior y sin lugar a dudas fue un antes y un después, pues a pesar de que no siempre consiga ese equilibrio que me enamoró ya nunca se irá la consciencia y el deseo de recordar y reabsorber aquella esencia, que me lleva a ser un poquito mejor cada día, no solo para mi y para los míos sino para la sociedad.

Te cuento todo esto porque durante los últimos dos fines de semana he estado cursando los talleres Montessori que Céline Hameury imparte por todo el mundo desde hace ya 8 años y para mi, la experiencia y la transformación es comparable a lo que sentí en aquel precioso e inspirador viaje. Por tanto y a pesar de que no suelo hablar ni recomendar cursos o productos en el blog, creo que esta vez merece la pena que te hable de ello 😉

Probablemente ya conoces los 3 pilares básicos del método Montessori: Adulto preparado, ambiente preparado y materiales, pero contrariamente a lo que muchos piensan, éstos últimos (aún siendo maravillosos y admirablemente perfectos) son la parte menos importante de esta pedagogía, que sin un adulto preparado pierde todos sus cimientos.

Céline lo sabe y es por esto que mezcla en sus cursos explicaciones y presentaciones de materiales en un equilibrio perfecto con juegos y actividades que te acercan a esa transformación interior tan imprescindible.

Ella es guía Montessori y cuenta con una profunda experiencia, pero no es precisamente eso (bajo mi punto de vista) lo que la hace asombrosamente capaz para transmitir esta filosofía. Ella no sólo es una enamorada del método y de su creadora, la increíble Maria Montessori, sino que es también una enamorada de la vida, de la naturaleza y del universo.

Céline es una sonrisa perpetua, es el entusiasmo de un niño, es amor, naturaleza, pura energía, puro sentimiento… el claro ejemplo de un adulto preparado, una total inspiración. Pero es que además se entrega en cuerpo y alma, mima cada detalle para que el mensaje nos llegue con fuerza y lo consigue, claro que lo consigue 😉

Podría escribir mil palabras bonitas sobre Céline pero hasta que no la conozcas no lo podrás sentir, así que por mucho (o por poco) que hayas leído y te hayas informado sobre Montessori, si de verdad quieres dar un paso más te aconsejo de todo corazón que te apuntes a sus cursos, que lo vivas, que lo sientas y sobre todo, que lo disfrutes.

Siempre digo que lo ideal sería volver como mínimo una vez al año a Bali para volver a respirar su esencia y recargar esa energía positiva que a veces vamos perdiendo en nuestro día a día… y siento exactamente lo mismo con los cursos de Céline. Una pena que sólo se puedan presenciar una vez en la vida, pero a la vez… ¿no es justo eso lo que lo hace tan único y especial? 😛

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Inspiracion Montessori: la mesa de la paz

Inspiración Montessori: La mesa de la paz

Reconozco que cuando le comenté de forma casual a la dependienta que el objeto de algunos productos de los que me llevaba era formar una mesa de la paz me sorprendió que supiera de qué estaba hablando, de hecho me gustó… Lo que pasa es que un minuto después entremezcló en sus frases la palabra “castigo” y ahí fue cuando mi gozo cayó en el pozo 🙁

No, la mesa de la paz no es un rincón de pensar camuflado, no es un castigo maquillado de respeto. La mesa de la paz es una herramienta realmente respetuosa que no solo abre el camino hacía la resolución de conflictos (internos o sociales) sino que permite en su uso aprovechar cada situación para explorar y explotar la inteligencia emocional.

Y aunque no es un recurso del que Maria Montessori hablara concretamente sí es algo que se utiliza actualmente en sus aulas porque se ajusta completamente a su filosofía y a su más importante objetivo: educar para la paz.

¿Qué es la mesa de la paz?

A menudo, cuando surgen conflictos entre los pequeños, se recurre al bloqueo (separándolos, castigándolos, obligando a que dejen de pelear…) o se fuerza a resoluciones dictadas a criterio del adulto presente que asume el papel de juez, decide quién es víctima y dicta sentencia sin dar opción a más negociaciones (Obliga a pedir perdón, a dar un beso como recompensa, a devolver el juguete, etc.)

Pero la realidad es que ese tipo de conductas que a menudo realizamos con nuestra mejor intención lejos de traer la paz puede llevar a los niños a tener cierta sensación de injusticia y rabia hacia la otra parte o incluso la necesidad de recurrir siempre a una tercera persona para que trate de defenderles o resolver sus disputas.

Así pues, el objetivo de este recurso es aprovechar los conflictos del día a día y permitir que los pequeños identifiquen sus emociones en lugar de aplacarlas, se expresen, empaticen y aprendan a resolverlos de una manera autónoma. Por lo tanto, su uso favorecerá la asimilación de importantes habilidades sociales que sin duda les serán beneficiosas durante el resto de sus vidas.

Todo ello hace que no solo sea una herramienta genial en las aulas sino también en el hogar, donde tanto pequeños como adultos podemos sacar partido, aprender a gestionar nuestras emociones y a mejorar nuestras relaciones.

¿Cómo es la mesa de la paz?

Puede ser una mesa o un pequeño rincón, el caso es que sea un espacio agradable y bonito (recuerda la importancia de la belleza en el ambiente Montessori) que invite a la reflexión y a la resolución de conflictos, ya sea con nosotros mismos o con otras personas de una manera tranquila y respetuosa.

Sus componentes pueden ser variados y no hay mesa de la paz correcta o incorrecta en base a ello mientras cumpla con su cometido. De todas maneras y para que te hagas una idea, en ellas suele ser común encontrar:

  • Uno o varios objetos relajantes
  • Uno o varios relojes de arena
  • Un objeto de la paz (Algo simbólico y bonito)
  • Una vela, campana, timbre…
  • Libros o recursos para identificar las emociones

¿Cómo se utiliza la mesa de la paz?

Su uso puede ser individual o colectivo. Cuando un niño (o adulto) se siente sobrepasado, agobiado, triste o simplemente tiene ganas de estar solo, puede acudir a la mesa y relajarse durante un rato. Mientras está allí puede tratar de recuperar la calma con los objetos relajantes y puede reflexionar sobre sus emociones así como tratar de identificarlas para aprender a gestionarlas. Por ello, es importante respetar su espacio en ese momento y no intervenir ni interrumpir.

Cuando dos o más personas recurren a la mesa es para tratar de resolver sus enfrentamientos de una manera civilizada y calmada. Para ello se establecen turnos (quién tiene el objeto de la paz tiene el turno de palabra) y el resto de los participantes deben escuchar tratando de no interrumpir. El reloj de arena servirá para limitar el tiempo de cada intervención y dar a todos la misma oportunidad de expresarse.

Con el fin de que el ambiente en la mesa de la paz sea tranquilo y enfocado a la empatía suele pedirse que los que intervienen comiencen sus frases por “YO” en lugar de “TU”, algo que invita a expresar como se sienten en relación al problema en lugar de señalar y culpar al otro.  Un ejemplo: “Yo me he sentido triste porque has roto mi dibujo” en lugar de “¡Tu has roto mi dibujo!”, como ves la diferencia no parece mucha y sin embargo hablando de como nos sentimos podemos hacer que la otra persona se ponga en nuestro lugar y damos pie al diálogo mientras que culpar sólo suele llevar a más ataques para defenderse.

Si en algún momento de la reunión el ambiente se caldea y los participantes no pueden mantener la calma es también una buena idea posponerla hasta que todos vuelvan a estar receptivos y dispuestos a dialogar de una manera tranquila.

La idea es que los niños utilicen este recurso de una manera autónoma sin necesidad de la presencia de un adulto, pero según la edad de los pequeños (sobre todo si tienen menos de 4 años) puede que sea preciso que uno haga de moderador (no de juez) e incluso les ayude a poner palabras a lo que sienten si en algún momento no saben encontrarlas. Nuestro acompañamiento puede ser esencial en esos primeros años aunque a veces solamente haga falta nuestra simple presencia y confianza: “Veo que tenéis un problema, puede que sea difícil de resolver pero confío en que podréis llegar a un acuerdo”.

Cuando finalmente los presentes llegan a una resolución puede hacerse sonar la campana o apagar la vela para dar por finalizada la reunión, o simplemente pueden volver a sus tareas habiendo recuperado el bienestar interior y con la satisfacción de haber resuelto sus propios conflictos.

Nuestro rincón de la paz

En casa ya escasea el espacio así que sustituimos mesa por cajita y la pusimos junto a nuestro rincón de lectura, no solo porque es uno de los ambientes que más invitan a la calma sino porque además nos permite tener a mano libros que tratan sobre las emociones.

Inspiracion Montessori: la mesa de la paz

Por la red podrás encontrar un montón de ideas chulas para montar una mesa o rincón de la paz pero voy a hablarte ahora de nuestro contenido y el uso que en casa pretendemos dar a cada objeto (digo pretendemos porque aún no la usamos demasiado, la peque tiene cerca de 2 años y medio y aunque sí hablamos e identificamos las emociones más básicas aún no hemos necesitado usarla como tal aunque sí nos vamos familiarizando con ella, y como tarde o temprano todo llega…nuestro rincón ya está listo para cuando sea el momento 😉 )

Inspiracion Montessori: la mesa de la paz

Lo primero que encontramos es un cojín que podremos coger o usar para sentarnos y una vela que podremos utilizar para dar calidez al rincón, concentrarnos en ella para relajarnos, etc. En la foto puse una de verdad, pero como ella aún es pequeña y pueden haber accidentes he puesto una falsa vela a pilas (que ya sé que no es lo mismo, pero todo a su debido tiempo 😛 )

Inspiracion Montessori: la mesa de la paz

Una vez abrimos la caja encontramos varios objetos:

  • COLLAR DE CUENTAS DE MADERA: Un objeto que permite relajarse mientras se manipula.
  • CORAZÓN DE MADERA: Es lo que conocemos como el objeto de la paz, que puede servir para centrarnos en calmarnos mientras lo cogemos o para señalar los turnos de palabra.
  • RELOJ DE ARENA: Tiene un doble uso a mi parecer, por un lado puede marcar el tiempo que dedicamos a reflexionar o a cada turno mientras que por otro, el simple hecho de observar la arena caer puede llevarnos también a la calma.

Inspiracion Montessori: la mesa de la paz

  • FRASCO DE LA CALMA: Objeto relajante y herramienta para explicar nuestras emociones. Te hablé en profundidad de este recurso hace unas semanas, puedes verlo aquí.
  • CAMPANA: Podemos hacerla sonar al llegar a un acuerdo, igual que podemos también apagar la vela en señal de que hemos terminado.

En la estantería junto a nuestro rincón tenemos también una cajita DIY con la que trabajamos las emociones hace unos meses, se trata de imágenes con niños que experimentan diferentes sentimientos, espero poder pronto hablarte de los distintos usos que le damos y de paso dejarte el imprimible 😉

Inspiracion Montessori: la mesa de la paz

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BLW friendly: Patatas fritas al horno

BLW friendly: “Patatas fritas” al horno

De todos es sabido que las frituras no son precisamente buen complemento en una dieta saludable, menos aún si se convierten en platos habituales en nuestro día a día.

No es de extrañar, por lo tanto, que una sociedad cuyo índice de enfermedades derivadas del sobrepeso y la obesidad marca una tendencia claramente al alza comience a replantear sus hábitos alimenticios y sobre todo, los de sus hijos.

Por eso hoy traigo una versión más saludable del que probablemente es el acompañamiento estrella en cualquier plato o mesa: las patatas fritas. Mmmm… Que ricas, ¿Verdad? Pocos pueden resistirse a pesar de conocer la gran cantidad de grasas saturadas que con ellas ingerimos… Pero claro, es que al horno no salen igual… ¿no?

Pues bien, debo decirte que con esta sencilla receta de horno no solo su aspecto es prácticamente el mismo sino que su textura es también crujiente y su sabor poco o nada tiene que envidiar a las tradicionales. Si encima podemos comerlas sin demasiados remordimientos… ¿Qué más se puede pedir?

Pues eso… ¡marchando una de patatas “fritas”! 😉

Ingredientes

  • Patatas
  • Agua
  • Hielo
  • Aceite de oliva
  • Sal (Evitarla para los menores de un año y moderarla para el resto)
  • Especias al gusto (opcional)

Paso 1: Pelamos y cortamos las patatas

Es importante que los cortes sean lo más similares posibles para que los tiempos de cocción sean también los mismos. Otra alternativa es cortarlas con una mandolina, de manera que obtendremos unas preciosas y sabrosas patatas chips caseras.

Paso 2: Las ponemos en agua con hielo

Las ponemos en agua con hielo durante unos 15-20 minutos y las secamos con papel de cocina.

Paso 3: Horneamos

Es importante ponerlas sobre papel vegetal y bien distribuidas un poco separadas las unas de las otras para evitar que se peguen. Una vez colocadas las pintamos con un poco de aceite y sazonamos al gusto.

Las metemos en el horno precalentado a unos 180º en modo ventilador durante unos 25 minutos o hasta conseguir la textura deseada. En mi caso suelo poner durante los últimos 5 minutos también el grill para favorecer ese apetecible dorado.

Si en lugar de largas las has cortado redondas y finas para hacer patatas chips ten en cuenta que el tiempo de horneado puede variar, deberás estar muy atent@ ya que al ser tan finas suelen quemarse fácilmente.

Paso 4: Servimos

Así de sencillo y así de apetecible 😉

¿Te apetece? Si te animas a hacer esta receta, te invito a que me mandes los resultados, versiones y experiencia de los peques con este plato.

Recuerda que, coma cuanto coma tu peque hoy (mucho, poco o nada), la hora de la comida debe ser un momento agradable en familia, confía en su autorregulación y disfruta de esta etapa de exploración y aprendizaje que le aporta mucho más que nutrición 😉

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DIY: Frasco de la calma

DIY: El frasco de la calma… ¿Montessori?

De un tiempo a esta parte me da la sensación de que el frasco de la calma está, de forma muy continuada, presente en todos los rincones virtuales vinculados al mundo infantil así que probablemente este material ya te resulte familiar.

De hecho, no son pocos los que además lo atribuyen sin reparos y hasta con descaro al método Montessori, tal vez porque (afortunadamente) es un término que resuena cada vez más en relación con la crianza respetuosa o tal vez porque decir que algo es Montessori es casi un sinónimo de calidad para tus hijos. En cualquier caso creo sinceramente que resulta más un reclamo que una realidad.

No. El bote de la calma no es algo de lo que Maria Montessori hablara concretamente o pudiera tener una opinión ya que en realidad es algo que ha surgido en los últimos años, cuyo origen real desconozco y no he sido capaz de hallar (aunque me encantaría saber, por lo que si tienes una respuesta te la agradeceré :P).

Pero sí, una cosa no quita la otra y reconozco que bien empleado puede ser un recurso que encaja más o menos bien con esta filosofía. Lo preocupante viene cuando el bote se convierte en una herramienta de represión emocional más que de acompañamiento y por ello me parece un tema interesante a tratar.

En esencia, el bote podría formar parte de cualquier conjunto sensorial sin necesidad de ir más allá, como el que hicimos hace ya un tiempo y puedes ver aquí: DIY: Botes sensoriales. 15 ideas. Así pues, como material sensorial ya resulta genial y no hay necesidad de ir más allá si lo que nos gusta es el elemento en si mismo, pero si lo que buscamos es utilizarlo como instrumento para trabajar las emociones y la relajación en los más pequeños me parece realmente importante tener en cuenta varias cuestiones y de ahí surge este post.

USARLO BIEN O USARLO MAL, ESA ES LA CUESTIÓN

En primer lugar conviene tener presente que el frasco de la calma no funciona por si solo, no sirve de nada (o más bien es contraproducente) poner al niño a mirar el tarro cada vez que acontece un conflicto o se encuentra más nervioso de lo habitual y esperar a que se relaje como por arte de magia.

La cosa no funciona así y de hecho es justo ahí donde el frasco muestra su “lado más oscuro”, ya que utilizarlo con esta expectativa puede acabar convirtiéndolo en un recurrente castigo aunque, eso sí, camuflado de recurso respetuoso (como el rincón de pensar).

Aún peor, es probable que el aprendizaje que el niño adquiera de ello es que existen ciertas emociones que no son aceptadas por la sociedad y que por tanto, simplemente debe esperar a que pasen, intentar relajarse y dejarlas escondidas dentro, muy dentro donde no molesten a nadie.

Es más, puede que con el tiempo haya interiorizado tanto esta dinámica que incluso lo haga de manera automática sin apenas darse cuenta y por supuesto, sin necesidad de ningún elemento externo. No hace falta que diga que a nivel emocional esto resultaría un desacierto absoluto con importantes consecuencias que no solo le acompañarán en su niñez sino durante toda su vida.

Como ves, el frasco de la calma puede resultar un arma de doble filo y por eso es importante conocer a fondo sus posibilidades para así utilizarlo de una manera consciente y no simplemente porque está de moda o dicen que funciona genial “contra las rabietas“.

Y tras exponer los potenciales peligros de un uso inadecuado, centrémonos ahora en la parte positiva: sus aplicaciones dentro de un marco real de respeto y acompañamiento 😉

Lo cierto es que puede resultar una herramienta muy útil para tratar de explicar como funcionan nuestras emociones a través de una vistosa representación que podríamos narrarles más o menos así, siempre adaptándolo a su edad:

“Estas partículas de purpurina figuran emociones como la tristeza, la rabia, la frustración, el miedo o la decepción (son solo ejemplos) que a veces sentimos. Puede pasar – agitando la botella – que de repente sean tantas y tan fuertes que se revolucionen y anden tan alborotadas que no nos dejen ni pensar… entonces puede que nos pongamos nerviosos y nuestro comportamiento se vea alterado. Pero si seguimos observando las partículas, nuestras emociones, veremos como poco a poco ocupan de nuevo su lugar hasta hallar su estado natural. Es entonces cuando nuestro interior vuelve a estar en calma y equilibrio.

Esto no significa que simplemente debamos esperar a que “pase la tempestad” sino que debemos aprender a reconocer como nos sentimos, a poner nombre a nuestras emociones, hablar de ellas si es necesario y sobre todo aceptarlas. Admitir que tenemos derecho a sentirnos así pese a que no resulte una experiencia agradable para nosotros o los que nos rodean y ser conscientes de que no nos sentiremos así por siempre, aunque en ese momento pueda parecérnoslo.”

DIY: Frasco de la calma

El frasco de la calma puede resultar también un extraordinario recurso de relajación y meditación al más puro mindfulness si enseñamos a los pequeños a concentrarse en su respiración mientras observan los suaves movimientos en el interior de la botella, del mismo modo que podrían observar la recurrente llama de una vela, por ejemplo. Todo ello ayudará a bajar pulsaciones y a centralizar su sistema nervioso para así llegar a un estado consciente y equilibrado.

Como ves, más allá de que su origen haya sido por inspiración Montessori o más bien por influencias propias del yoga y la meditación, lo cierto es que el frasco de la calma bien empleado es un material en el que vale la pena profundizar ya que puede ayudarnos en el acompañamiento emocional de nuestros hijos así como llevarnos a reflexionar sobre nuestras propias emociones y eso siempre resulta interesante, ¿no crees?

Hay un pequeño cortometraje en el que varios niños mencionan este recurso y hablan sobre la importancia de la respiración… me parece muy bonito además de acertado así que lo dejo a continuación por si quieres echarle un vistazo 😉

¿CÓMO SE HACE UN FRASCO DE LA CALMA?

Es realmente sencillo fabricarlo y además pueden ayudar los más peques de la casa, una excusa más para hacer cosas en familia 😉

A continuación te cuento como hemos hecho la nuestra, bueno seré sincera… ella lo ha hecho todo XD

Necesitaremos

  • Gomina
  • Agua caliente
  • Purpurina del color que queramos (o varias)
  • Un frasco (nosotras empleamos un bote burbuja)

Paso 1: Ponemos gomina en el bote

DIY: Frasco de la calma

Paso 2: Llenamos con agua caliente

DIY: Frasco de la calma

Paso 3: Agitamos hasta que la gomina está disuelta y bien integrada

DIY: Frasco de la calma

Paso 4: Agregamos purpurina al gusto y agitamos bien

DIY: Frasco de la calma

Paso 5: Ya tenemos listo nuestro frasco de la calma

DIY: Frasco de la calma

Nosotras lo hemos integrado en nuestra recién estrenada mesa de la paz aunque más que mesa es un rinconcito XD

Espero sacar tiempo pronto para poder hablarte de este otro genial recurso para la gestión de emociones y conflictos, ya que hablamos del tema 😉

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DIY: Slime casero

DIY: Slime casero

Por aquí ha vuelto amanecer frío y nublado con expectativas de lluvia inminente, así que sumado a que andamos algo tocadas de la garganta ya, hemos renunciado al paseo (que no a la diversión 😛 ) y decidido pasar la mañana en casa ¡haciendo Slime casero!

Puede que lo conozcas mejor por blandiblú o flubber (por la película) pero el caso es que seguro que más de una vez has jugado con esas divertidas masas viscosas y saltarinas, ¿verdad? Pues resulta que también se pueden hacer de forma casera y es tan fácil que hasta la peque de 2 años la ha hecho prácticamente sola, siguiendo mis instrucciones.

A ella le encanta el proceso de creación sin importar el resultado así que aunque no hubiera salido como esperábamos lo hubiera disfrutado igual… pero por suerte, además ha salido genial y ha estado otro buen rato jugando y experimentando a nivel sensorial con las manos en la masa, nunca mejor dicho.

Los materiales empleados son bastante fáciles de conseguir en cualquier bazar a excepción del BORAX (Borato de sodio) que lo encontrarás en droguerías especializadas, puede que cueste algo encontrarlo (yo finalmente lo encontré en una tienda de pinturas) pero merece la pena el esfuerzo porque es super barato (unos 2,5€) y el bote sirve para diversas manualidades que además son super chulas como esta.

También sé que existen recetas para hacer esta manualidad sin BORAX aunque en casa aún no las hemos probado, si nos animamos y sale algo decente no dudes en que te lo contaré 😛

Necesitaremos

  • Medio vaso de agua caliente
  • 1 cucharadita de BORAX
  • Colorante alimentario
  • Purpurina
  • 80 ml de agua
  • 100 ml de pegamento escolar transparente (Yo he usado Supertite)

Paso 1: Mezclamos el BORAX con el agua caliente y reservamos

Paso 2: Ponemos el pegamento en un bol

DIY: Slime casero

Paso 3: Agregamos los 80ml de agua y mezclamos

Paso 4: Añadimos el tinte de color que queramos y mezclamos

Paso 5: Añadimos purpurina y mezclamos (opcional)

DIY: Slime casero

Paso 6: Incorporamos el BORAX poco a poco

Este es el paso más determinante de la receta, por lo que lo mejor es ir añadiendo cucharaditas de la mezcla de BORAX y removiendo hasta obtener la textura deseada. Nosotras hemos añadido 2 en un primer paso y luego de una en una con espacios para mezclar bien e ir viendo como queda.

Debe quedar en estado semi-sólido y flexible. Es probable que al principio esté algo pegajoso pero te recomiendo que sigas removiendo y jugando un rato con las manos ya que al poco coge más consistencia y deja de quedarse tan pegado en las manos. Esto es importante tenerlo en cuenta porque si piensas que no está listo y sigues echando BORAX te quedará demasiado sólido y perderá esa flexibilidad que lo caracteriza.

Paso 7: ¡A jugar!

A la peque le ha encantado… ha hecho formas (ella aseguraba que era un perro…juro que he intentado verlo pero no he sabido, bendita imaginación XD), ha experimentado con la textura, hecho espaguetis y pelotas saltarinas (gigantes y pequeñas) que nos hemos ido pasado entre risas. Vamos, que al final la mañana ha estado bastante entretenida 😛

Lo mejor es que, bien conservada, es una masa que tiene bastante durabilidad, por lo que una vez acabado el juego lo hemos metido en una bolsa de cierre hermético (también puede valer un tupper) y listo para otro ratito 🙂

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BLW friendly: Wok de arroz

BLW friendly: Wok de arroz

Llegó el 2017 y con él los míticos propósitos de año nuevo, ¿verdad? Uno de los objetivos que nos hemos marcado en casa es comer más frutas y verduras que es justo donde nuestra dieta más flojea… ¡¡Con lo importantes y saludables que son, lo sé!!

Así pues, la primera receta de este año no podía ser otra que un delicioso plato vegetariano / vegano super completo y con un montón de verduras que acompañan a la perfección al siempre apetitoso arroz.

Personalmente, mi mayor problema con las verduras suele ser su textura y el sabor dulzón de algunas de ellas (sí… yo soy muy complicada para comer XD), por lo que el hecho de cocinarlas en wok y no hervidas es un punto muy positivo en esta receta, no sólo por que mantienen mejor sus nutrientes al estar poco cocinadas sino porque quedan algo más “crujientes” y su sabor dulce no alcanza su punto máximo.

Además tiene la ventaja de ser totalmente personalizable con las verduras que más gusten en casa e incluso se puede agregar algo de tortilla como proteína y hacerlo todavía más completo. De la manera que sea, seguro que te sale riquísimo 😉

Ingredientes

  • 250 gr de arroz (en este caso utilicé arroz Thai)
  • 750 ml de caldo de verduras
  • 1 pimiento rojo
  • 1 calabacín
  • 1 cebolla
  • 2 champiñones grandes
  • 5 espárragos trigueros
  • Aceite de oliva
  • Ajo en polvo
  • Sal (Evitarla para los menores de un año y moderarla para el resto)
  • Salsa de soja (opcional)

Paso 1: Preparamos el arroz

Cocemos el arroz, previamente lavado, de la manera habitual en el caldo de verduras. Si es necesario escurrimos para eliminar el exceso de caldo. Reservamos.

Paso 2: Cortamos y cocinamos la cebolla

Paso 3: Cortamos los espárragos, la zanahoria y el pimiento

Paso 4: Los agregamos al wok o sartén

BLW friendly: Wok de arroz

Cocinamos durante unos minutos a fuego medio – alto.

Paso 5: Cortamos el calabacín y los champiñones

Paso 6: Agregamos al wok o sartén

Cocinamos durante 6-8 minutos a fuego medio – alto. Agregamos ajo en polvo y sal al gusto.

Paso 7: Incorporamos el arroz

Añadimos el arroz y mezclamos para integrar todos los ingredientes. Podemos rectificar de sal y añadir en este paso salsa de soja al gusto (recuerda que tiene alto contenido en sal, por lo que conviene separar la ración de los más peques antes de agregarla).

Paso 8: Servimos

BLW friendly: Wok de arroz

 

¿Te apetece? Si te animas a hacer esta receta, te invito a que me mandes los resultados, versiones y experiencia de los peques con este plato.

Recuerda que, coma cuanto coma tu peque hoy (mucho, poco o nada), la hora de la comida debe ser un momento agradable en familia, confía en su autorregulación y disfruta de esta etapa de exploración y aprendizaje que le aporta mucho más que nutrición 😉

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ideas de regalo para bebes

57 ideas de regalo para bebés (de 0 a 18 meses)

Reconozcámoslo, a los adultos nos suele entusiasmar la idea de compartir con nuestros peques estas fechas especiales: Pasear por las calles decoradas, hacer actividades en familia y claro está, también hacerles algún que otro regalito… muchos nos morimos de ganas de celebrar estos días tan señalados con ellos, por poco conscientes que sean del momento.

Pero claro, los bebés no hacen carta a los Reyes Magos o Papa Noël así que nos toca decidir por ellos y a menudo sucede que nos dejamos llevar por las grandes marcas que todos conocemos y que nos invitan a comprar los juguetes más enrevesados con música, luces y mil colores que no hacen más que sobre-estimular a los niños.

Pero a veces menos es más… ¡hay vida más allá de las marcas más conocidas y los juguetes de plástico! No sólo eso sino que además está llena de preciosas opciones, de juguetes artesanales, de materiales cálidos y de gran calidad para que nuestros peques exploren el mundo a través de los sentidos, se diviertan y disfruten tanto (o más) como con los que anuncian a todas horas ya en cualquier medio.

Puede que ya tengas claro todo esto que te acabo de contar, pero es verdad que a veces nos perdemos entre la inmensa variedad que hoy en día ofrece el mercado, y no son poco habituales las consultas que nos llegan acerca esta primera etapa así que lo que hoy traigo es una selección de juguetes de madera, materiales Montessori y otros artículos ideales para bebés (de 0 a 18 meses) 😉

Para acertar, además te aconsejo (si me lo permites) observar a tu hijo, parar y observarlo de verdad para detectar cuales son sus intereses actuales y así poder escoger en base a ello, ya que cada niño es un mundo y aún sin hablar, él mismo te dirá cual será el regalo ideal.

Dicho esto, ¡comenzamos!

Juguetes sensoriales

El aprendizaje se adquiere a través de los sentidos, por eso los materiales sensoriales resultan de una gran importancia en toda la niñez y especialmente en los primeros años.

Instrumentos

Para estimular el sentido auditivo y la creatividad, ideales también para trabajar la motricidad. Podrían incluirse en cualquiera de los otros apartados pero suelen ser un acierto (y no sólo en la primera infancia). Por eso se merecen su propia sección 🙂

Motricidad

A veces las características de un juguete se entremezclan y muchos de los anteriores también podrían estar en este listado, no obstante, los que aparecen aquí trabajan de manera especial la motricidad y la adquisición de habilidades motoras.

Libros

Los libros son siempre una buena opción que además pueden acompañarles durante buena parte de su infancia y les suelen encantar. Los de tela son ideales para los primeros meses mientras que los otros presentan solapas y desplegables que llamaran toda su atención.

Otros materiales

Pero no todo son juguetes, también podemos regalarles (y regalarnos) materiales que facilitarán nuestro día a día, como las cucharas de aprendizaje, los suelos blanditos o las tronas-maleta para que salir a comer con nuestros peques no resulte nunca un impedimento.

Como ves no son pocas las opciones para regalar a los más pequeños de la casa aún fuera de la línea convencional. Te recuerdo que puedes encontrar todos estos juguetes en nuestro escaparate (aquí son todos los que están pero no están todos los que son 😛 ).

Puede que algunos se encuentren fuera de stock en el momento en que lo consultes, pero la gran mayoría están o estarán disponibles durante estas semanas previas a la Navidad 😉

No me gustaría finalizar este post “especial Navidad” sin antes recordarte que, de cualquier manera, tú y tu tiempo seréis siempre el mejor regalo que jamás podrás hacerle a tu peque y que los recuerdos que resulten de ello, además, no tienen precio 😛

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DIY: Calendario de adviento (24 ideas)

Pues sí, un año más nos encontramos a las puertas de diciembre y se respira en el ambiente muchas ganas de Navidad pero también se sienten las prisas por llegar a tiempo a todo lo que tenemos planeado para este mes mágico… regalos, escapadas, actividades, reuniones familiares y mil detallitos más, típicos de estas fechas que a (casi) todos encanta, sobre todo cuando hay peques en casa 😉

Y si hay un gran protagonista en este próximo primero de diciembre, ese es el calendario de adviento, que convierte esta cuenta atrás en un día tras día, a cada cual más especial. Y es que los típicos y ya poco originales calendarios rellenos de chocolates de dudosa calidad en realidad ya han pasado de moda… si lo que quieres es un calendario de adviento realmente especial y único, lo ideal es hacerlo personalizado 🙂

Para ello, puedes comprar uno de los que ya venden hechos y listos para rellenar con lo que prefieras (que los venden muy bonitos, por ejemplo en amazon o tiger) o puedes lanzarte y sacar tu lado más creativo haciendo un DIY.

Y como este post anuncia “24 ideas”, lo primero que traigo son ejemplos de calendarios de adviento hechos a mano, de materiales sencillos y distintas dificultades para tratar de ayudarte e inspirarte por si te estás animando a ponerte manos a la obra, pero no te lo pienses mucho, que se te echa el tiempo encima 😉

24 CALENDARIOS DE ADVIENTO “DIY”

Un recopilatorio de (San) Pinterest, a donde te llevará el link de cada imagen si quieres ver más detalle.

NUESTRO CALENDARIO DE ADVIENTO “DIY”

Además, te enseño también el nuestro, mezcla un poco de todo lo que he ido viendo por las redes.

La idea inicial era utilizar cajas de cerillas, pero me parecía un poco loco comprarlas todas de golpe en lugar de haber sido previsora y guardarlas durante el año (iba a tener cerillas para el resto de nuestra vida… y más XD) así que la descarté.

Con el tiempo acechando confieso que también me tentó la idea de comprarlo hecho… pero al final resistí y decidí construir cajitas de cartulina ORIGAMI y decorarlas improvisando un poco, reconozco también que el empujón final fue poder contar con la ayuda de mi hermana pequeña, mucho más mañosa y super fan de las manualidades, no como yo 😛

Así que nos pusimos manos a la obra y al final pasamos una tarde bastante divertida haciendo cajitas entre risas gracias a mi reincidente torpeza con las manualidades XD El paso a paso sería más o menos este:

Pero como con fotos no me parece que quede muy claro y explicarlo escrito tampoco creo que ayudara demasiado, te dejo el link de un video donde explican el paso a paso, seguro que mucho mejor que yo 😉  https://www.youtube.com/watch?v=VV3SykqDWRI 

Pasado un ratito, ya teníamos nuestras 24 cajitas preparadas y listas para decorar así que nos pusimos a ello 🙂

DIY: Calendario de adviento (24 ideas)

Mi idea inicial era meterlas todas en un gran jarrón que compré en IKEA y decorarlo para ponerlo junto al árbol en nuestro rincón navideño, pero resultó que el jarrón gigante al final no lo era tanto y no cabían ni la mitad XD así que andaba improvisando hasta que me dieron una idea: colocarlas todas en una bandeja. No quedan mal del todo y a mi la cabeza ya no me da para mucho más XD así que ya tienen su puesto adjudicado 😛

DIY: Calendario de adviento (24 ideas)

Ahora solo falta rellenar las cajitas y para eso toca exprimirse de nuevo el coco para tratar de ser original o por lo menos, hacerlo lo más acorde posible a los intereses del peque (o de quién sea a quien le estés preparando el calendario 😛 ) Hay quién sigue la tradición y lo rellena con dulces y chocolates, otros meten pequeños regalos y los hay quienes prefieren que todo el contenido sean experiencias en familia, porque al fin y al cabo, nuestro tiempo es el mejor regalo que les podemos hacer, eso sí es seguro 😉

24 IDEAS PARA RELLENAR EL CALENDARIO DE ADVIENTO

En fin, nosotros hemos decidido hacer un mix y mezclar un poco todo: dulces, regalitos y actividades en familia. Algunos de ellos no caben en una cajita, así que aprovecharemos y jugaremos un poco al escondite con la peque, haciendo que busque en distintos sitios de la casa, que además es algo que últimamente le interesa  y divierte mucho 🙂

 

Como ella tiene ahora 2 añitos, es posible que abrir una caja y encontrarse un papel que no entiende no le resulte muy llamativo, así que he pensado en hacerlo de una manera más visual, añadiendo además del texto unos dibujos o fotografías que le ayuden a formar una idea de lo que significa el mensaje sorpresa.

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Como 24 ideas para rellenar el calendario de adviento a veces resultan demasiadas, te dejo además un listado de las nuestras (en cualquier orden) por si alguna puede encajar también en vuestro calendario 😉

  • Un cuento navideño (en nuestro caso, “Sueños de nieve”)
  • Día de cine
  • Una pulsera de caramelos
  • Una piedras con formas de corazón (que nos vendrán bien para una futura mesa de la paz :P)
  • Un baby pelón (un muñeco precioso con el que además ayudamos en una buena causa)
  • Gominolas con forma de corazón
  • Montar y decorar el árbol de Navidad
  • Una cajita de música
  • Visitar un mercado navideño
  • Manualidad: Regalitos para la familia
  • Piruletas
  • Decorar las ventanas con motivos navideños
  • Sellos para manualidades
  • Una marioneta navideña
  • Escapada a la nieve (o en su defecto, nieve casera XD)
  • Monedas de chocolate
  • Hacer velas
  • Paseo por la ciudad (en nuestro caso Barcelona) luminosa y decorada
  • Kinder Choco-Bons
  • Tomar un chocolate caliente
  • Bailar y cantar villancicos
  • Lacasitos
  • Manualidad navideña (por ejemplo, hacer un muñeco de nieve)
  • Hacer galletas

Y aquí acaba nuestra experiencia de noviembre preparando el calendario de adviento que estamos deseando estrenar en unos días… ¡Será el primer año para la peque! A ver que tal se nos da… En fin, te cuento por las redes 😉

¿Y tu, ya tienes el tuyo a punto?

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DIY: Pintura casera para la bañera (bath paint)

DIY: Pintura casera para la bañera (Bath Paint)

Es una realidad que a la mayoría de los niños les encanta dibujar y pintar, igual que lo es que a menudo cuando trabajan con pintura es irremediable acabar la actividad en la ducha o la bañera tras experimentar no sólo pintando en el lienzo o papel sino haciendo auténticas obras body painting, por lo menos mi peque es especialista, ya lo ves XD

Así que pintar en la bañera me parece una opción ideal no solo para minimizar el desastre que suele acompañar a los pequeños artistas sino para maximizar la diversión con una actividad acuática, creativa y sensorial.

Y como compartir experiencias es genial, reservamos esta actividad para una de nuestras quedadas con una amiguita y la verdad es que estuvieron un buen rato entretenidas, os aseguro que todo un éxito teniendo en cuenta los antecedentes XD

Lo mejor de todo es que la pintura casera es super segura, sencilla y rápida de preparar así que puedes hacerlo prácticamente cualquier tarde improvisada y por supuesto, lo más importante: se limpia sin ningún esfuerzo, simplemente pasando un chorro de agua 😉  Lo tiene todo para gustar a peques y mayores, verdad? Pues ahí va la receta y experiencia:

Necesitaremos:

  • 250-300ml de jabón líquido infantil
  • 3 cucharadas de maicena
  • Colorantes alimentarios
  • Recipiente para la pintura (Nosotras hemos usado una bandeja para hacer cupcakes)
  • Pinceles

Paso 1: Mezclamos el jabón y la maicena

Paso 2: Repartimos la mezcla en los recipientes

Paso 3: Agregamos el colorante

Paso 4: ¡A pintar!

Preparé la pintura mientras la peque dormía (aunque también resulta una receta ideal para integrarles y que trabajen la motricidad y los colores, entre otras cosas) y una vez lista, no pude resistirme a probarla, que no siempre me salen bien estos mejunjes… Y sí, ¡funcionaba! 😛

Estaba segura de que les iba a encantar pero no tenía claro si la pintura iba a estar a salvo más de un minuto dentro de la bañera… Metimos un pequeño escalón de plástico que tenemos para adaptar el baño a la peque y sobre él pusimos la bandeja, la suerte estaba echada xD

No hicieron falta demasiadas explicaciones, tuvieron super claro que aquello molaba y que a su alrededor tenían un gran lienzo para disfrutar, así que se pusieron manos a la obra. Para nuestra sorpresa parecían bastante conscientes de que debían mantener a salvo la pintura y se movían con bastante cuidado (todo lo que cabe esperar teniendo en cuenta que tienen 22 y 25 meses, claro)

Más tarde comenzó el momento “body painting” y las guerras de pintura. Después de eso la bandeja quedó sumergida y la pintura pasó a formar un curioso color de agua (sucia XD) pero ellas siguieron encantadas un buen rato más, inventando y jugando en la bañera de la manera tradicional, que también mola mucho 😉

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BLW friendly: Tallarines con champiñones y calabacin

BLW Friendly: Tallarines con champiñones y calabacín

Confieso que me cuesta mucho introducir la verdura en nuestra dieta (por mis gustos culinarios, no por otra cosa XD) y mucho más cumplir eso de las 5 piezas de fruta y verdura que se suponen ideales para una dieta equilibrada. Pero lo intento, juro que lo intento 🙂

Por eso siempre ando buscando ideas para introducir la verdura en nuestro día a día de una manera más disimulada, por así decirlo. Y esta receta vegana es una de esas que me vienen de perlas porque además se combina con mi indiscutible entrante favorito: la pasta. Y así si que no falla 😛

Además resulta un plato sencillo aunque saludable y muy equilibrado por sus ingredientes. Sin duda merece la pena probarlo 😉

Ingredientes (2 raciones y 1/2)

  • 300 gramos de tallarines
  • 200 gramos de nata para cocinar vegana (yo suelo usar de avena o de almendras)
  • 125 gramos de champiñones
  • 1 calabacín grande
  • Cebolla en polvo
  • Margarina (opcional)
  • Pimienta negra
  • Aceite
  • Sal (Evitarla para los menores de un año y moderarla para el resto) 

Paso 1: Lavamos y troceamos el calabacín

Paso 2: Cocinamos el calabacín

En una sartén a fuego medio ponemos una cucharadita de margarina y un chorrito de aceite (puede ser todo aceite si prefieres evitar la margarina). Cocinamos el calabacín.

Paso 3: Agregamos los champiñones troceados

Seguimos cocinando durante unos 5 minutos. Agregamos la cebolla en polvo, pimienta y sal (Recuerda evitarla para los menores de un año)

Paso 4: Añadimos la nata vegetal

Cocinamos durante varios minutos hasta conseguir una mezcla cremosa. Podemos rectificar de sal y pimienta para dejar a nuestro gusto.

Paso 5: Trituramos la salsa (opcional)

Paso 6: Cocinamos la pasta de manera habitual

Paso 7: Mezclamos la pasta y la salsa

Paso 8: Servimos

¿Te apetece? Si te animas a hacer esta receta, te invito a que me mandes los resultados, versiones y experiencia de los peques con este plato.

Recuerda que, coma cuanto coma tu peque hoy (mucho, poco o nada), la hora de la comida debe ser un momento agradable en familia, confía en su autorregulación y disfruta de esta etapa de exploración y aprendizaje que le aporta mucho más que nutrición 🙂

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