Estampillas Montessori: Aprendiendo a sumar y restar (con imprimible)

Estampillas Montessori: Aprendiendo a sumar y restar (con imprimible)

Seguro que ya sabes que una de las piezas clave del método Montessori son sus materiales,  pero a pesar de lo que muchos piensan, estos resultan solo ser el complemento perfecto en un conjunto cuyos cimientos imprescindibles son un adulto preparado que sepa acompañar al niño y un ambiente adaptado donde el pequeño pueda desenvolverse con libertad y autonomía.

Sea como sea, no es de extrañar que cualquiera que profundice un poco en los materiales que Maria Montessori creó para facilitar el aprendizaje en sus aulas quede prendado no solo por sus ideas sino por la fantástica red de materiales pedagógicos que se entretejen y complementan entre ellos de una manera casi milagrosa para acompañar al alumno en su total aprendizaje.

Existen muchos materiales Montessori que merecen un hueco en el blog, y espero poder ir contándote acerca de ellos, pero como por alguno debía empezar he optado por el juego de estampillas Montessori, un material presente en casa de niños (3-6) y Taller 1 (6-9) para trabajar matemáticas, en concreto la aritmética básica (sumas, restas, multiplicaciones y divisiones) y probablemente menos conocido que otros iconos de la filosofía como pueden ser la torre rosa o los listones matemáticos.

Mi experiencia al conocer este material (en el curso de Celine Hameury) fue de sorpresa y, lo confieso, un poco de indignación… ya que me parece un modo tan tangible y lógico de aprender que me entristece que en la mayoría de las escuelas desperdicien este genial recurso y sigan recurriendo al pensamiento abstracto para explicar las matemáticas.

Para no hacer un post demasiado largo y pesado, hoy te muestro como utilizar este material para hacer sumas y restas poniendo 3 ejemplos distintos para cada una de ellas. Espero saberme explicar ya que entre tanta ficha y tanta foto, tal vez escrito parezca más complejo de lo que es en realidad.

DESCRIPCIÓN DEL MATERIAL

El juego de estampillas Montessori está formado por una caja compartimentada en la que se incluyen distintas piezas de madera identificadas como unidades, decenas, centenas y miles, además de algunas otras fichas y piezas que complementan el conjunto.

Para poder utilizarlas, es recomendable contar con un tapete que facilite y delimite el espacio en el que realizar las operaciones. En mi caso he hecho un imprimible tamaño DIN-A3 que puedes descargar aquí, junto a otro con los signos aritméticos que tienes también aquí.

Por supuesto, este es un material que permite un montón de adaptaciones caseras, se me ocurre un DIY asumible aunque algo trabajoso replicando con piezas de madera talladas y hechas a mano, aunque también veo opciones viables pintar piedras, tapones, o incluso imprimir las fichas y plastificarlas, en cuanto a esto, ya sabes… creatividad al poder 😉

VAMOS CON LAS SUMAS

Ejemplo 1: Suma básica

La primera suma que nos encontramos es 2470 + 1225. Vamos a colocar cada ficha en su lugar, empezamos por la primera cifra: 2470. Comenzamos por los miles, ponemos dos fichas de 1000.

A continuación, colocamos 4 fichas de 100 en la columna de las centenas.

Luego 7 fichas de 10 en la columna de las decenas, y como en las unidades hay un 0, lo dejamos vacío. Ya tenemos nuestro primer número formado: 2470.

Hacemos exactamente lo mismo, debajo, con la segunda cifra: 1225.

Ya lo tenemos todo listo, añadimos los signos y vamos a por el resultado. Se trata simplemente de juntar en la parte inferior todas las fichas de una misma columna, empezando por las unidades.

Bajamos las fichas de las decenas.

Las centenas…

Y por último bajamos los miles. Así de fácil obtenemos ya nuestro resultado y podemos apuntarlo en nuestra hoja de ejercicio fijándonos en cuantas fichas hay de cada en su columna correspondiente: 3 de mil, 6 de cien, 9 de diez y 5 de uno. El resultado es 3695.

Ejemplo 2: Suma con llevadas

 En el segundo ejemplo debemos sumar 6493 + 2319, esta operación presenta un nuevo reto, las llevadas, pero vas a ver qué sencillo se entiende todo gracias a este material. Preparamos la operación colocando las dos cifras siguiendo los pasos ya aprendidos en el ejemplo anterior.

Y del mismo modo que en el ejemplo anterior, unimos las fichas de cada columna en la parte inferior del tapete.

Aquí es donde debemos darnos cuenta de que en algunas columnas hay más de 10 fichas del mismo tipo, que podremos transformar, conociendo las equivalencias, en una ficha de la columna contigua. Vamos con las unidades: hay 12 fichas de 1, lo cual implica que podemos sacar 10 fichas y cambiarlas por una ficha de las decenas, que cogeremos de la caja para añadirla a la columna correspondiente.

Volvemos a fijarnos, resulta que en la columna de las decenas hay 11 fichas, así que repetimos la operación anterior: cambiamos 10 fichas de 10, por una de 100 que colocaremos en la columna de las centenas.

Y ahora sí, tenemos nuestro resultado: 8812.

 Ejemplo 3: Suma con valores 0

Vamos con el último ejemplo de las sumas: 1355 + 2245, preparamos de nuevo la operación y la resolvemos tal y como hemos aprendido.

La diferencia que reside en este resultado es que al quitar 10 fichas de la columna de unidades, nos quedamos sin fichas en esa columna, por lo que podemos dejarla vacía o poner una ficha redonda para representar el 0.

Vuelve a pasar lo mismo con las decenas, así que repetimos operación: cambiamos 10 fichas de diez por una centena y ponemos una ficha de valor 0 en la columna de las decenas.

Ya no hay más fichas que cambiar, así que no queda más que anotar nuestro resultado para finalizar el ejercicio: 3600.

 

VAMOS CON LAS RESTAS

Ejemplo 1: Resta básica

El procedimiento para las restas es similar aunque algo distinto al de las sumas. En nuestro primer ejemplo debemos restar 4533 – 1221. La primera diferencia reside en que no debemos colocar las dos cifras en el tapete sino comenzar tan solo por la primera. En nuestro caso: 4533.

Una vez preparada la primera cifra, lo que debemos hacer es sustraer de cada columna la cantidad de fichas correspondientes a la misma columna de la segunda cifra. Vamos a verlo más gráficamente que dicho así suena muy complicado 😉

La cifra que resta es 1221, por tanto, comenzando por las unidades, debemos quitar 1 ficha de uno. Podemos sacarla fuera del tapete, ponerla en la parte inferior o devolverla a la caja, a gusto del operador 😛

Continuamos con las decenas, de las que debemos sacar 2 fichas.

Procedemos de igual manera con las centenas (de las que quitamos 2 fichas) y con los miles (de los que quitamos una ficha).

Para terminar la operación, bajamos las fichas que quedan en la parte superior del tapete a la parte inferior del mismo y anotamos el resultado: 3312. Ha sido fácil ¿no?

 Ejemplo 2: Resta con llevadas

Nuestro segundo ejemplo, 5531 – 4749, presenta una nueva complicación: de nuevo las llevadas. Pero como ya sabemos trabajar las equivalencias y cambios, vamos a ver lo sencillo que resulta llegar al resultado. Antes, como no, debemos preparar la operación, colocando las fichas correspondientes a la primera cifra.

Cuando tratamos de quitar 9 fichas de la columna de las unidades nos encontramos con que en esa columna tan solo tenemos una ficha. Así que lo que hacemos es coger una ficha de la columna siguiente (en este caso las decenas) para cambiarla por 10 unidades, que pasarán a la columna correspondiente.

Ahora ya tenemos suficientes fichas en la columna de unidades para poder sustraer 9 que sacamos del tapete y devolvemos a su caja. Podemos ya bajar a la parte inferior el resultado de las unidades.

Con las decenas vuelve a pasarnos lo mismo, necesitamos sacar 4 fichas pero nos encontramos con que solo tenemos 2, así que procedemos del mismo modo que anteriormente. Transformamos una centena en 10 fichas de decenas que colocadas en su columna nos permiten ya sustraer las 4 que necesitamos.

Y repetimos operación con las centenas, dado que tenemos que quitar 7 de donde sólo tenemos 4.

Solo queda la columna de los miles, donde tenemos 4 fichas, exactamente las mismas que debemos quitar, por lo tanto esa columna quedará vacía o con la ficha simbólica del 0 y ya tenemos nuestro resultado: 782.

Ejemplo 3: Resta con valores 0

Este tercer y último ejemplo de restas, 3227 – 1327 no presenta complicación alguna, puesto que el procedimiento es tanto o más sencillo que en el mismo caso de las sumas. Preparamos la operación.

De la columna de unidades debemos quitar 7 fichas, exactamente las mismas que hay, así que a la parte inferior bajaremos la ficha que representa el valor 0.

Lo mismo sucede con la columna de las decenas, de donde debemos sustraer dos fichas, las únicas dos que hay.

Con las centenas hacemos un recordatorio de lo que hemos trabajado en el ejemplo anterior. No tenemos suficientes fichas para sacar las 3 que corresponden, así que cambiamos un millar por 10 centenas para poder continuar con la resta.

Por último quitamos una ficha de la columna de los miles y anotamos el resultado: 1900.

Soy consciente de que explicado así puede parecer algo confuso y denso, pero te aseguro que si tienes la oportunidad de trabajar con el material a la vez que consultas la explicación todo resultará mucho más claro y sencillo. Como siempre, trabajarlo de manera manipulativa ofrecerá grandes ventajas 😉

Personalmente, este juego de estampillas me entusiasma por su sencillez y por que, aún fuera de las escuelas Montessori, me resulta un genial recurso y apoyo para los niños que estén trabajando este tema en las aulas tradicionales 😀

Como te decía al principio, este material permite también la implementación de multiplicaciones y divisiones básicas, algo que quiero explicarte en un post que complemente a este, así que si estás interesado/a, no te vayas muy lejos 😛

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Experimentos ciclo del agua

DIY: 3 Experimentos para trabajar el ciclo del agua

Hace poco en un paseo con la peque surgió una de esas preguntas que suele lanzar en tono despreocupado: ¿Mama, por qué llueve? Y es que el cielo gris lleva varios días haciéndonos compañía, dejando a veces algo de llovizna y algún que otro chaparrón.

Como vi que, a pesar de su pregunta, no estaba para nada interesada en una larga explicación… solamente le contesté que habían muchas nubes en el cielo y dejé el tema abierto, así que aprovechando el clima que ya invita a las actividades caseras decidí tratarlo con algunos experimentos que le resultaran más interesantes que mis razonamientos improvisados.

Ella aún no ha cumplido 3 años y he de decir que, aunque los experimentos le encantan, la atención y comprensión de las explicaciones son todavía algo limitadas así que no pretendí hacer ninguna clase magistral sobre el ciclo del agua ni profundizar demasiado sobre el tema, simplemente traté de ofrecer una actividad estimulante que a mi me permitiera hacerle una breve introducción y a ella disfrutar de la manipulación y la experiencia sensorial, que es lo que realmente le gusta e interesa por ahora.

Estoy segura de que más adelante, cuando surja un interés más profundo sobre la lluvia, repetiremos estas sencillas actividades que permiten acompañar tan gráficamente a la explicación.

Mientras tanto te dejo nuestra experiencia y la explicación de 3 experimentos ideales para trabajar y comprender el ciclo del agua 🙂

EXPERIMENTO 1: LLUVIA EN UN TARRO

Materiales

  • Agua
  • Colorante (opcional)
  • Un recipiente transparente
  • Un plato o tapadera para el recipiente

Desarrollo de la actividad

Como ya he comentado, sus intereses actuales están mucho más centrados en la manipulación, la experiencia sensorial y el perfeccionamiento motriz que en las explicaciones cientificas… es por esto que me limité a indicarle las instrucciones y a cederle a ella la preparación de esta actividad de manera que pudiera trabajar en sus verdaderas necesidades e intereses. Así pues, comenzó tiñendo y calentando el agua.

Después trabajó la coordinación y la práctica de trasvases para pasar el agua al recipiente con el que desarrollamos la actividad. Y me sorprendió de nuevo con su capacidad de observación cuando pidió que me fijara en que el agua, cuando estaba en la cuchara naranja, se volvía verde 😀

Una vez todo listo, lo llevamos a la mesa dónde pusimos la tapa de manera que sobre ella pudieramos poner algunos cubitos de hielo.

Así de simple y sencillo, ya estaba todo listo y solo quedó observar y esperar a que la lluvia comenzara a caer.

La explicación es muy sencilla y los resultados del experimento la acompañan a la perfección: Cuando el agua (del mar, por ejemplo) se calienta debido al calor del sol, el agua se evapora y se forman las nubes en el cielo. Cuando allí arriba se enfrían, el vapor se condensa y cae en forma de lluvia, llegando de nuevo a la tierra, o en nuestro ejemplo, el mar 😉

EXPERIMENTO 2: LLUVIA DE COLORES

Materiales

  • Agua
  • Espuma de afeitar
  • Colorantes
  • Pipetas, jeringuillas, etc.
  • Recipiente transparente
  • Vasos

Desarrollo de la actividad

Este ejercicio no ofrece concretamente una explicación gráfica, como la anterior, para los acontecimientos del ciclo del agua pero presenta una buena excusa para hablar sobre la lluvia también y de cualquier modo a los más pequeños les encantará ver caer sus colores y mezclas.

Tan solo se trata de poner la espuma, que simboliza una nube, en la parte superior de un recipiente lleno de agua y con ayuda de utensilios como jeringuillas o pipetas ir dejando caer agua de otros colores, que atravesará la espuma y caerán flotando a través del agua transparente dibujando una bonita escena de lluvia al caer.

Nosotras aprovechamos la ocasión para trabajar de nuevo la coordinación, la motricidad y el orden de secuencias tan necesario para utilizar con precisión y acierto una jeringuilla.

Experimentos ciclo del agua

EXPERIMENTO 3: EL CICLO DEL AGUA EN TU VENTANA

En esencia es el primer experimento pero hecho en una bolsa hermética que colgaríamos de una ventana donde diera el sol para que, de esa manera, se produzca el calentamiento del agua y todo fluya de manera algo más lenta pero mucho más natural. Además como acompaña el ejercicio con dibujos sobre la bolsa que representan el ciclo del agua resulta mucho más comprensible para el niño interesado. Te dejo el link externo en el que encontré la idea en Pinterest 😉

Experimentos ciclo del agua

Particularmente, esta idea me pareció genial, aunque dedidí posponerla para más adelante por parecerme que precisa de una mayor atención y paciencia de las que actualmente dispone Noa, además de la poca interactuación que precisaría por su parte, cosa que por ahora es requisito indispensable.

Y HABLANDO DE EXPERIMENTOS…

Ya que estamos con ensayos y mejunjes varios, no se me ocurrió mejor manera de terminar estos ejercicios dejándole hacer sus mezclas e inventos, a su aire y sin pretensiones, lo que en casa conocemos por “guarradas” XD … Y el resultado fue un buen rato de concentración, trasvases y juegos, vamos, todo un éxito, como no podía ser de otro modo 😛

Experimentos ciclo del agua

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BLW friendly: Espaguetis a la bolognesa vegana

BLW friendly: Espaguetis a la boloñesa vegana

Su aspecto es, como ves, similar a la boloñesa tradicional y su sabor es igualmente estupendo con la ventaja de integrar vegetales, mucho más saludables que la habitual carne roja de la cuál, como ya sabrás, no conviene abusar.

De cualquier modo y más allá de dietas omnívoras, vegetarianas o veganas, todas ellas igualmente respetables, esta receta me parece una opción genial para aumentar la ingesta de verduras o sencillamente para variar los platos más comunes en nuestra mesa ya que, precisamente la pasta permite multitud de variantes deliciosas y saludables.

Ya hace meses publiqué una receta muy similar en ingredientes aunque con distinta preparación: Espirales con tomate y coliflor.

La de hoy puede que me guste incluso más debido a que mantiene una textura más similar a la boloñesa por lo que, sí no lo has hecho aún, te invito a que probéis este rico y sano plato apto para toda la familia 😉

Ingredientes (2 raciones y 1/2)

  • 325 gramos de espaguetis (mejor integrales)
  • 500 gramos de tomate triturado o frito
  • 250 gramos de coliflor
  • 1 cebolla mediana
  • 1 zanahoria
  • Aceite de oliva
  • Pimienta
  • Albahaca
  • Sal (Evitarla para los menores de un año y moderarla para el resto)

Paso 1: Picamos la cebolla

Paso 2: Sofreímos la cebolla

BLW friendly: Espaguetis a la bolognesa vegana

Cocinamos la cebolla en una sartén con aceite a fuego medio durante unos 5 minutos.

Paso 3: Rallamos la coliflor

Paso 4: Rallamos o troceamos la zanahoria

BLW friendly: Espaguetis a la bolognesa vegana

Paso 5: Cocinamos la coliflor y la zanahoria

Agregamos las verduras a la sartén y cocinamos durante unos 10 minutos (o hasta que esté al gusto) a fuego medio, preferiblemente con la sartén tapada.

Paso 6: Agregamos el tomate

BLW friendly: Espaguetis a la bolognesa vegana

Agregamos la salsa de tomate y cocinamos durante otros 5 minutos. Podemos salpimentar e incorporar las especias en este momento.

Recuerda que si tu bebé tiene menos de un año conviene apartar su salsa antes de agregar la sal.

Paso 7: Cocinamos la pasta de la manera habitual

Paso 8: Servimos

BLW friendly: Espaguetis a la bolognesa vegana

¿Te apetece? Si te animas a hacer esta receta, te invito a que me mandes los resultados, versiones y experiencia de los peques con este plato.

Recuerda que, coma cuanto coma tu peque hoy (mucho, poco o nada), la hora de la comida debe ser un momento agradable en familia, confía en su autorregulación y disfruta de esta etapa de exploración y aprendizaje que le aporta mucho más que nutrición 😉

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DIY: Lampara de lava casera

DIY: Lámpara de lava casera

Burbujas que suben y bajan en un baile de color incesante y relajante, está claro que tienen algo hipnótico que atrae las miradas de pequeños y mayores así que no nos hemos podido resistir a fabricar nuestra propia lámpara de lava casera.

Vale, la nuestra no dura tanto como las que venden… el ratito de hacerlo y ya, pero para compensar el pequeño contra te diré que, como todos los DIY y experimentos tiene un montón de otras ventajas que sí juegan a su favor, empezando por la satisfacción que siempre da el conseguir las cosas por uno mismo 😀

Además, es una actividad apta en un amplio rango de edad ya que, en función de la misma (y de los intereses del pequeño, claro), proporcionará la adquisición de unos u otros conocimientos y aprendizajes.

Mientras los más pequeños tendrán la oportunidad de practicar trasvases, trabajar colores, concentraciónexperimentación sensorial, los más avanzados podrán dar sus primeros pasos en el área de las ciencias ya que permite manipular y comprender conceptos más técnicos como las densidades y su funcionamiento, hasta profundizar tanto como su interés necesite y llegar, si lo desean, hasta las moléculas en sus composiciones y comportamientos 😉

Es una actividad muy sencilla y rápida de preparar, por lo que puedes hacerla en cualquiera de esos ratitos muertos durante el día, sin necesidad de mucho jaleo 😉 La peque te muestra cómo lo hicimos en casa:

Materiales

  • Agua
  • Colorante alimentario
  • Aceite de girasol
  • Pastillas del antiácido efervescente “Alka Seltzer” (Probamos con otros medicamentos también efervescentes pero la intensidad era demasiada y no salía tan bien)
  • Un recipiente para la mezcla

DIY: Lampara de lava casera

Paso 1: Teñimos el agua

DIY: Lampara de lava casera

Paso 2: Vertemos en el recipiente el agua teñida

DIY: Lampara de lava casera

Paso 3: Introducimos el aceite

DIY: Lampara de lava casera

Paso 4: Dejamos reposar unos minutos

Paso 5: Introducimos un trozo de pastilla (mejor que entera) y repetimos tantas veces como queramos 😉

DIY: Lampara de lava casera

Paso 6: Disfrutamos del resultado

DIY: Lampara de lava casera

Cómo ves, una actividad sencilla pero resultona 😛 Ella disfrutó mucho del procedimiento y la preparación aunque el resultado le dio más bien igual, que llegado ese punto ya sólo quería echar una pastilla tras otra XD

Lo que me recuerda una vez más, la importancia que en realidad tiene el proceso frente al objetivo final, en el cuál los adultos solemos centrar nuestra atención.

Aish… si es que nos enseñan tanto cada día, ¿Verdad? 😀

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5 recursos para acompañar a los niños a dormir

5 recursos para acompañar a los niños a dormir

El sueño, junto al hambre y el cansancio, suelen ser los detonantes más habituales por los que el comportamiento de los pequeños se ve condicionado y alterado: su cerebro racional en pleno desarrollo queda práctica o totalmente eclipsado por su cerebro emocional y cualquier insignificante acontecimiento puede convertirse en todo un drama para ellos, uno tras otro y vuelta a empezar.

Seguro que te suena esa escena en que “se ha pasado de rosca”, en que sabes que lo que necesita es dormir pero inexplicablemente no hay manera de que duerma y es que parece que, cuanto más sueño tiene más le cuesta relajarse. Es un bucle agotador para toda la familia que a veces parece convertirse en un callejón sin salida por el que, seguramente todos, hemos pasado alguna vez. Pero pasamos, sobrevivimos como mejor podemos y cuando todo acaba frente a nuestro alivio y casi incredulidad sólo podemos pensar en que esto no puede volver a pasar… si es que quedan fuerzas para pensar en algo, ¿no?

Por eso, en ese aspecto, nuestro principio más fundamental en casa es respetar su sueño tanto como sea posible. Sin horarios, sin expectativas… Noa siempre ha dormido cuando y cuánto ha necesitado ya que tratamos de interferir lo mínimo para propiciar así su autorregulación. De este modo, pienso que ha llegado a crear sus propios ciclos y ha aprendido a conocer y escuchar su cuerpo, para echarse a dormir cuando tiene sueño.

Solo con esto creo que hemos evitado muchos conflictos a la hora de dormir, pero la realidad es que no siempre se dan las condiciones y el entorno adecuado para llevarlo a cabo o simplemente hay días en que, por algún motivo, pasa su hora y ella cada vez está más revolucionada. Situaciones en las que además de tirar de mucha empatía e infinita paciencia, nos toca poner a prueba todos los recursos conocidos y por inventar para tratar de ayudar a que vuelva a la calma y logre conciliar ese sueño que tanto está necesitando.

Por ello, hoy quiero contarte los cinco recursos más habituales que utilizamos en casa para bajar revoluciones. No tienen por qué ser los únicos, los más originales o infalibles, sobre todo teniendo en cuenta que cada niño es único y lo que con unos funciona, con otros puede ser un fracaso absoluto… Pero como nunca se sabe, aquí te dejo unas cuantas ideas por si pudieran servirte un día 😉

UN BAÑO CALENTITO

Un recurso tradicional, no por casualidad es una práctica que en muchas casas ya forma parte de la rutina noctura. En nuestro caso no tenemos hora concreta para el baño y a pesar de que no “le toque” o inlcuso ya se haya bañado durante el día le ofrecemos la oportunidad de estar un rato en la bañera. Sólo el sonido del agua al caer ya puede resultar relajante, si sumamos además un rato de juego y el agua calentita arropando su cuerpo… a veces pasa incluso que no da tiempo a poner el pijama y se duerme hasta con la toalla puesta.

UN CUENTO, DOS CUENTOS, TRES CUENTOS…

Otro habitual en muchas familias con peques a la hora de dormir. A casi todos los niños (¿todos?) les encanta que les contemos historias y leamos cuentos. Además este recurso favorece la adquisición de lenguaje, fomenta la imaginación (que no tiene por qué ser fantasía) y fortalece el vínculo entre adulto y pequeño. Noa suele aparecer con una montaña enorme de cuentos, lista para ir a la cama… El último reto del día: llegar a un acuerdo en cuántos vamos a contar antes de dormir XD

MASAJES Y CARICIAS RELAJANTES

El contacto físico es muy importante y la hora de dormir suele propiciar un buen momento para ello. Además los masajes no solo son beneficiosos desde bien pequeños sino que ayudan a crear un importante vínculo de amor y… ¿Quién no se relaja mientras unas manos amorosas y protectoras le masajean o acarician en mitad de la calma? 😉

UN RECORRIDO POR NUESTRO DÍA

Esto es algo que en concreto a Noa le suele gustar bastante por lo que siempre suele estar dispuesta a parar y escuchar de manera concentrada y relajada un relato lo más detallado posible de todo lo que hemos hecho desde que nos hemos levantado hasta que hemos llegado a la cama. Si hemos estado juntas, además le ayuda a hacer un repaso del día y sus acontecimientos, de manera que trabaja la memoria a la vez que le ayuda con el lenguaje y el orden de los sucesos. Si no he estado con ella, le cuento mi día y así nos sentimos más conectadas además de favorecer su imaginación y de relajarse conforme transcurre la narración.

UN PEQUEÑO JUEGO INFANTIL MINDFULNESS

Este es otro de los preferidos de Noa. Como sabrás, el mindfulness (a grandes rasgos) trata de centrarse en el momento presente y este juego, además de ello, trabaja la conciencia corporal y por supuesto, la relajación. Es tan sencillo como que el pequeño cierre los ojos y trate de concentrarse para sentir qué parte del cuerpo va a tocarle el adulto que le acompaña y así poder nombrarla. No tiene más, pero lo tiene todo para triunfar no sólo como recurso relajante sino como actividad con los peques 😉

Estas son nuestras cinco técnicas habituales pero seguro que hay muchas más que merecen estar en la lista ¿Nos cuentas la tuya? 😛

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Actividades infantiles con hielo

Dos actividades para jugar y aprender con hielo

Hay que reconocer que el verano da mucho juego, y es que no solo permite sino que invita a integrar el agua en un montón de actividades infantiles, que sí, bien podrían hacerse en otra época del año con un poco más de cuidado… pero seamos sinceros, la despreocupación de que el niño acabe empapado, cosa altamente probable XD, es un super punto para este época del año y además, con los termómetros marcando en lo más alto no hay cosa que apetezca mas, ¿no crees?

Pues con esa excusa, esta semana hemos estado trabajando con la versión más refrescante del agua… ¡el hielo! Así que hoy traigo dos actividades bien refrigeradas, estimulantes y divertidas con las que además se trabajan un montón de áreas de aprendizaje.

¡Ah! Y otro plus para que mole más… super sencillas y rápidas de preparar, vas a ver 😉

Actividad 1 – Rescatando animales en el hielo

Actividades infantiles con hielo

“Había una vez un océano inmenso en que vivían un montón de animales acuáticos, entre todos ellos había 6 amigos que nadaban y jugaban mucho juntos, eran un pingüino, un pulpo, una tortuga marina, un delfín, una manta-raya y una estrella de mar.

Un día nadaron muy, muy lejos… y aunque el agua les parecía algo más fría a lo que estaban acostumbrados les estaba gustando así que siguieron nadando más y más lejos.

De repente llegaron a un lugar en que hacía mucho, muchísimo frío… Tanto frío que ¡El agua comenzó a congelarse! Cada vez era más densa y les costaba más nadar, así que un poco asustados decidieron darse la vuelta para volver a sus aguas, donde se sentían más seguros. Pero hacía tanto frío que el mar acabó por congelarse y quedaron atrapados sin poder moverse, jugar ni nadar.

Estaban todos inmovilizados y sólo podían esperar a que alguien los ayudara a salir de aquellos bloques de hielo para poder volver a su mar y seguir nadando y disfrutando… ¿Quieres ser tu quién intente rescatarlos?”

Una historia parecida a esta improvisé para presentarle esta actividad. Esta vez utilicé las miniaturas temáticas de safari – océano, que son con las que estamos trabajando últimamente, pero bien podría haber utilizado cualquier otro tipo de figuras temáticas y/o cuento. Se me ocurre, por ejemplo, que es un ejercicio ideal para explicar la era de la glaciación… pero vamos ¡Imaginación al poder! 😛

Para preparar la actividad solo tienes que meter los animales en un recipiente con agua y congelarlos. En nuestro caso, añadí además un poco de colorante alimentario azul, que quedaba más molón XD

Como ves, pues, en primer lugar se trabaja el lenguaje y naturaleza, mediante la presentación y el reconocimiento de distintos elementos, como el nombre de los animales y medio natural.

Pero el punto fuerte de la actividad es a nivel ciencias experimentales, ya que el niño debe conseguir el deshielo probando y utilizando distintos medios a su disposición, en nuestro caso un pequeño destornillador para picar el hielo (Al que ella prestó atención cero XD), una botella con agua caliente y un recipiente con sal.

En el proceso de rescate, además se interioriza el hecho de que el hielo no es más que agua solidificada y pasa de un estado al otro dependiendo de las condiciones externas. Evidentemente, todo esto puede trabajarse en más o menos profundidad según la edad e intereses del pequeño 😉

La peque mostró mucho interés en la actividad y estuvo bastante rato rescatando uno por uno a todos los animales. Cada vez que lograba liberar a uno toda ella era plena satisfacción, lo dejaba a su lado y seguía concentrada en el rescate 😉

Actividades infantiles con hielo

Una vez todos los animales quedaron libres estuvo entretenida con ellos, ahora que ya podían jugar y nadar por el agua fresquita en que se había convertido el hielo, ella jugó a darles vida.

Actividades infantiles con hielo

Para reforzar los nombres de cada animal, improvisamos algunos juegos, un poco inspirados en la lección en 3 períodos, de Montessori: Yo le decía qué animal debía sacar del agua y ella lo sacaba. Como vi que los tenía claros, pasé a preguntarle el nombre de los animales que ella misma iba sacando, los tenía también dominados… así que por último le propuse un juego para trabajar el sentido estereognóstico (reconocer formas a través del tacto, sin utilizar la vista): cerrar los ojos hasta encontrar en el agua alguno de los animales y tratar de adivinar cuál era… pero eso de no mirar le cuesta más a la tramposilla jejeje

Actividades infantiles con hielo

No hace falta que diga, pero lo digo XD, que esta resulta también una actividad que favorece la motricidad fina a la vez que ofrece una experiencia sensorial muy interesante debido a los cambios de temperatura y texturas 😛

Actividades infantiles con hielo

Actividad 2 – Pintando con hielo

Pintar con niños siempre es un buen plan, y si encima lo hacemos a lo grande y con hielo… ¡para qué vamos a pedir más! 😛

Para preparar la actividad utilicé unos moldes de hielo redondos en los que introduje agua con colorante alimentario y un palillo para evitar que la peque se helara las manos al pintar. Al congelador y listos 😉

Decidí utilizar solo 3 colores, los primarios, para así dar la oportunidad de experimentar la creación de nuevos colores a partir de los básicos. Por tanto, esta es una actividad no sólo enfocada al arte y a la experiencia sensorial sino también a las ciencias… si es que, cuando los aprendizajes son tan vivenciales, no se pueden (ni deben) aislar 😛

Actividades infantiles con hielo

Puse un mantel impermeable en el suelo y encima de él papel para pintar. ¡Todo listo para comenzar! Pero antes, la peque tenía que comprobar que aquello con pinta tan apetitosa realmente no eran ricos helados sino agua como la mami decía… vale, sí, es solo agua… podemos continuar XDActividades infantiles con hielo

Pintar sobre papel siempre es una actividad chula…

Pero reconozco que fue mucho más molón (para las dos XD) descubrir las mezclas de color que se hacían entre las gotas al pintar sobre el mantel blanco. Una muestra evidente, super estimulante y atractiva de como se crean nuevos colores. Dime tú si no es guay… 😛

Como ves, dos sencillas y fructíferas actividades para las que los peques seguro están más que dispuestos… y ahora que se acercan las vacaciones de verano, es posible que te salven de alguna tarde de aburrimiento, no? 😉 ¡Que por ideas no sea!

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Enfoque Montessori: Libertad y disciplina - Torre rosa

Enfoque Montessori: Libertad y disciplina

“Una señora de la buena sociedad visitaba un día nuestra escuela y, con su mentalidad anticuada, dijo a un niño: Así, aquí hacéis lo que queréis, ¿no?. Y el niño contestó: No, señora, no hacemos lo que queremos, queremos lo que hacemos. El niño sentía la sutil diferencia entre hacer lo que uno quiere y amar lo que uno hace”.

Esta anécdota, vivida hace ya varias décadas, forma parte de uno de los libros más esenciales de Maria Montessori (La mente absorbente del niño). Me lleva a pensar que, al parecer, continúa predominando en nuestra sociedad actual la misma mentalidad anticuada que ella atribuye a la visitante, puesto que aún en nuestros días hay quién define y simplifica su método en una sola frase, sorprendentemente similar: “Esa escuela donde los niños hacen lo que les da la gana”.

Con esta definición suelen venir a decir, de forma implícita, que existe una clara ausencia de límites y que, en consecuencia, sus alumnos son indisciplinados. Esto es comprensible cuando quién lo afirma tiene la habitual convicción de que el niño disciplinado es aquel que obedece a la voluntad del adulto en lugar de a la suya propia, tal como ocurre en la escuela tradicional, donde cualquier tentativa de resistencia es tomada como un capricho y una rebelión.

Sin embargo, la mayoría ignora el hecho de que actuando de tal modo no sólo se obstaculiza el desarrollo de la voluntad del pequeño y se inhibe su expresión sino que además lo conduce a una obediencia sin control cuyo efecto a nivel global resulta seriamente peligroso. Este tipo de obediencia a la que la mayoría nos hemos visto sometidos, lleva a formar una sociedad terriblemente dominada que acaba por obedecer prácticamente cualquier tipo de orden, de un modo casi irracional, sin valorar realmente la justificación y/o consecuencias de la misma. Un claro y estremecedor ejemplo del poder que solemos otorgar automáticamente a aquel que identificamos como la autoridad es el experimento sobre psicología social de Stanley Milgram, que trataba de dar una explicación a grandes guerras y genocidios como el Holocausto. Sus resultados fueron tan inesperados como alarmantes.

Por si no lo conoces ya, te dejo un video sobre este experimento, estoy segura de que te va a impactar:

¿COMO SE GESTIONA, ENTONCES, LA DISCIPLINA EN LAS AULAS MONTESSORI?

Maria Montessori, cuya vida estuvo marcada por la primera y segunda guerra mundial (entre otras), sabía que para mejorar el mundo era necesaria una transformación de la humanidad, evolución que solo podía darse valorando y actuando sobre el verdadero origen de la formación del hombre, es decir, la infancia. Así pues, el objetivo final de su pedagogía nunca fue la simple enseñanza sino una educación definitiva, una educación para la paz.

Ella no buscaba formar criaturas obedientes y sometidas que dieran continuidad a este tipo de sociedad fácilmente manipulable sino educar y acompañar niños libres, capaces y responsables bajo su propia motivación, futuros adultos que hicieran tomar un nuevo rumbo a la tendencia social.

Es por esto que en sus escuelas se respeta la naturaleza del niño y por lo tanto su libertad, porque gracias a la autonomía y al trabajo diario se desarrollará en el pequeño una disciplina saludable, la autodisciplina, gracias a la cual actuará tanto en beneficio propio como de su comunidad, y lo hará de una manera consciente y responsable, sin necesidad de una presencia externa que imponga su propia disciplina.

Pero la doctora sabía que esta voluntad no surge de manera espontánea ni de un día para otro, sino que es fruto del trabajo que la psique del niño realiza a diario gracias a un ambiente adaptado y a la presencia de un adulto preparado que sepa corresponderle y guiarle. Un adulto que observe el proceso con paciencia, respete su desarrollo natural y sea consciente, como ella lo era, de que el niño avanza en su adquisición de la voluntad a través de 3 niveles de obediencia:

  • Primer grado de obediencia: Se da aproximadamente hasta los 3 años, la voluntad del niño es en cierto modo aún inconsciente y depende en gran medida de sus capacidades reales. Obediencia y desobediencia se alternan de forma continuada.
  • Segundo grado de obediencia: La adquisición de consciencia y voluntad sigue su progreso. Puede obedecer los deseos de otra persona siempre y cuando no existan obstáculos derivados de su falta de control.
  • Tercer grado de obediencia: El niño, no sólo puede obedecer sino que además lo hace con gran alegría y entusiasmo, ejecuta con prontitud y ansias por hacer.

Por lo tanto y bajo este conocimiento, entre otros, el adulto sabrá otorgar la justa autonomía a cada individuo en función de sus particulares necesidades y lo conducirá, pasito a paso, hacía la autodisciplina. Tal como escribe la doctora:

“La libertad y la disciplina son dos caras de una misma medalla, porque la libertad científica conduce a la disciplina”.

Pero esa independencia de la que habla Montessori no resulta en modo alguno incondicional, sino que es una libertad bien entendida.

¿COMO SE GESTIONA, PUES, LA LIBERTAD EN LAS AULAS MONTESSORI?

Se trata de una libertad amplia y sin embargo enmarcada por una serie de límites, escasos pero imprescindibles, que no sólo miran el bien común sino que favorecen el desarrollo de la personalidad del niño y su orden mental, así de necesarios son.

Esas normas, además, se aplican tanto a mayores como pequeños y aunque cada ambiente ideará sus propias reglas, todas ellas se fundamentarán en el respeto: A las personas, a los objetos y al entorno.

En consecuencia podemos llegar a pensar que, cuando el niño considera y se comporta conforme a la normativa del ambiente, se encuentra ya en disposición de contar con esa dilatada libertad en la que el adulto asume un papel pasivo y respeta incondicionalmente su ejercicio, sea cual sea, bajo uno de sus principios más fundamentales de la filosofía Montessori: la NO interrupción de las actividades infantiles.

Pero el propósito del adulto no es sencillamente velar por el cumplimiento de los limites establecidos y dejar a los niños hacer sin más, sino detectar cualquier tipo de desviación en el niño que lo lleve a desaprovechar sus energías y capacidades así como los grandes beneficios del ambiente y sus materiales. En referencia a esto, Maria Montessori dijo:

“No temáis destruir el mal: solo tememos destruir el bien”.

Así pues, que el niño se mueva voluntariamente de manera desordenada, presente dificultad para centrar su atención en objetos reales o tenga tendencia a la imitación de los malos actos que presencia, son claros signos de desviación y merecen, sin lugar a dudas, la inmediata intervención adulta, siempre amable pero firme. Así, gracias a su formación y experiencia, el adulto sabrá guiarlo y hacerlo retomar el ejercicio inteligente del que en realidad el niño es dueño por naturaleza.

Llega un momento en que, fruto de la constancia y lecciones individuales que día a día el guía ha ido ofreciendo a los pequeños, el ambiente se torna equilibrado, ordenado y en calma mientras los alumnos trabajan de forma autónoma y concentrada. Esa es la verdadera esencia de estas escuelas, ya que es entonces cuando los niños están realmente en disposición de explotar su independencia y la libre elección de una manera saludable, pues por fin han encontrado a su maestro interior. Y es en ese momento, por lo tanto, cuando acontece la esperada autodisciplina y el adulto puede centrarse únicamente en ofrecer el ambiente adecuado a las necesidades de los niños, retirarse a las sombras y permanecer en la distancia, siempre observador pero disponible.

Como una revelación aparece así la magia de la escuela Montessori frente a quién realmente la sabe apreciar, frente a quién es consciente de que tras esa aparente falta de supervisión y dirección adulta no se da la despreocupación sino al contrario, un arduo trabajo de los guías y asistentes que acompañan y arropan con su presencia, su firmeza y su amor a cada uno de sus alumnos… niños libres, sí, libres, responsables y felices 😉

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Ambiente Montessori

Montessori y el ambiente preparado

Sabemos que los niños cuentan con un cerebro distinto al adulto, una mente absorbente que los transforma, literalmente, en función de las experiencias que el entorno les proporciona. Es, por tanto, una etapa en que la percepción sensorial cobra especial protagonismo y la exploración resulta un medio absolutamente necesario e imprescindible para el buen desarrollo.

Pero nuestra sociedad está pensada y diseñada prácticamente en exclusiva para el mundo adulto, a pesar de lo que pueda parecernos al ver la cantidad de materiales infantiles que el mercado nos ofrece y que, irónicamente, continúan aún sin cubrir las necesidades reales de los niños. Esto resulta evidente cuando el pequeño sigue empeñado en investigar precisamente aquello que el adulto pretende alejar de su interés y sus manitas exploradoras mediante una abundancia de juguetes por los que suele mostrar apenas un interés superficial.

El principal instinto del niño es, pues, alcanzar la independencia que observa en los adultos porque sabe, aunque de forma inconsciente, que su destino es llegar a ser como ellos, conquistar la libertad. Y lo logrará precisamente a través de la experiencia y la exploración del mundo real, no mediante una imitación del mismo: Jugar con una réplica de frutas variadas en plástico puede que le divierta durante un rato pero la exploración real de una naranja, una manzana y un plátano por ejemplo, le ofrece infinidad de apreciaciones sensoriales que, sin duda, aportarán mucho más valor a su experiencia y por tanto, a su desarrollo.

“Si le dan al niño un vaso o plato de metal, lo tirará y pisará sin que se rompa, así habrá formado un mal hábito. De este modo buscamos esconder el mal, para que no se vea, mientras que el único interesado no puede darse cuenta de sus necesidades. El niño, además de persistir en sus errores, será desviado del desarrollo regular de su vida.”

Maria Montessori

Es por este motivo que conviene dejar a un lado la idea de hacer hueco a los niños dentro del habitual espacio adulto para tratar, en la medida de lo posible, lograr de nuestro hogar hacer también el suyo, un entorno en el que poder moverse libremente de manera segura y del que sentirse orgullosos e igualmente responsables.

La doctora Montessori, consciente de esta condición infantil, supo colaborar con la naturaleza ofreciendo el mejor medio de aprendizaje a los alumnos de sus escuelas: un espacio verdaderamente concebido para los niños en el que alcanzar la independencia mediante el libre movimiento, de manera segura y sin riesgos. Un sitio donde todo lo que ven está a su alcance y todo lo que está a su alcance puede ser explorado, porque todo tiene su razón de ser.

Uno de los pilares básicos de un espacio acorde a su filosofía es su aspecto agradable,  cálido y acogedor, sencillo y bello al mismo tiempo. Amplio e iluminado, preferiblemente con luz natural, donde además prima la limpieza y el orden, que aportan seguridad e influyen de manera directa en la organización de la mente del pequeño, en constante evolución.

Un lugar en el que todos los muebles y objetos, en su mayoría fabricados con materiales naturales, resultan aptos para el uso y las capacidades del pequeño aprendiz, pues su objetivo es que puedan ser utilizarlos sin necesidad de la intervención adulta, bajo una de las máximas Montessori: “Ayúdame a hacerlo por mi mismo”.

Un ambiente en el que las normas son pocas pero claras y el respeto prevalece por encima de todo, donde el material dotado de control de error permite al pequeño asumir un papel activo y conquistar, guiado por su maestro interior, un aprendizaje tras otro de la manera más natural imaginable. El adulto resulta igualmente una pieza clave para este ambiente preparado: desde una posición pasiva pero presente y con una fe absoluta en la naturaleza que mueve al niño, lo observa atentamente, con admiración y curiosidad, mientras respeta su libertad sin dejar de guiarlo con firmeza y amor cuando es realmente necesario o el mismo pequeño es quién lo precisa.

Teniendo en cuenta todas estas características me parece un gran pero asequible reto recrear, partiendo de cero, ese ambiente ideal en el que los niños puedan desplegar todo su potencial de manera natural: una preciosa y encantadora escuela Montessori.

Montessori Palau

En casa, sin embargo, siento que existen más obstáculos que afrontar, a nivel de infraestructura, para lograr tal independencia de los pequeños que en ella viven. El espacio limitado y los muebles a la altura de adulto son dos de esas típicas barreras, junto al esfuerzo económico que puede conllevar su modificación. En consecuencia, el ingenio y la creatividad resultan, probablemente, dos grandes aliados para aquellos que pretenden llevar a cabo la adaptación del hogar. Eso y mucho Pinterest… ¿Para qué nos vamos a engañar? 😉

Así pues, en casa tratamos de ofrecer la mayor independencia posible a Noa, que ahora tiene 2 años y medio, dentro de las posibilidades de nuestra vivienda. En realidad nuestro ambiente va evolucionando conforme a su desarrollo, por lo tanto estamos en cambios constantes, algo a veces agotador pero sin duda muy conveniente y enriquecedor. Quiero poder hablarte y mostrarte pronto nuestro ambiente preparado en casa por si pudiera resultar inspirador para aquellos que estáis empezando… mientras tanto, un pequeño avance – resumen de nuestro ambiente actual:

  • Torre de aprendizaje en la cocina
  • Cama accesible a su altura
  • Cuarto de juego trabajo
  • Zona de juego en el salón
  • Huerto urbano a su altura
  • Parte del baño adaptado a su altura
  • Pequeño rincón en la cocina donde servirse aperitivos y agua cuando le apetece

Como sabemos, además, que un ambiente adaptado de poco sirve sin un adulto preparado, seguimos leyendo, formándonos y tratando de mejorar día a día mientras buscamos siempre el modo de no resultar un obstáculo y darle así la oportunidad de intentar sus propios retos, manteniéndonos cerca pero confiando ampliamente en sus capacidades.

A menudo la gente se sorprende de sus habilidades, como si pensaran que ella tiene un don para ciertas cosas… Pienso, sin embargo, que lo que a menudo no llegan a deducir, lamentablemente, es que la mayoría de niños son capaces de lograr la misma (o más) autonomía y capacidades, si verdaderamente se respeta su independencia y se les ofrece la oportunidad.

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Montessori y la mente absorbente

Montessori y la mente absorbente

El funcionamiento del cerebro humano es extremadamente complejo y asombroso, digno de estudio y admiración en cualquier etapa de la vida. Sin embargo, es durante la infancia (de 0 a 6 años) en que se presenta de un modo absolutamente distinto y maravilloso, indiscutiblemente extraordinario y casi milagroso.

Existe gran diferencia en cuanto al funcionamiento del cerebro adulto frente al del niño en esa primera etapa y el enfoque Montessori plantea gran parte de su filosofía en base a esa mente maravillosa del niño: mientras los adultos utilizamos nuestra memoria para almacenar datos e información, los niños los adquieren de una manera inconsciente por el simple hecho de vivir.

Ello implica que los mayores precisamos de gran esfuerzo para lograr un buen aprendizaje (que dependerá toda la vida de nuestra memoria) mientras que los pequeños, simplemente a través de su experiencia en el entorno y mediante sus sentidos, interiorizan cada vivencia y directamente pasa a formar parte de ellos mismos, de su personalidad y su ser social.

Su mente es altamente creativa y su potencialidad es prácticamente ilimitada. De ese modo, y a pesar del habitual egocentrismo del adulto, que orgulloso se concede el mérito de los éxitos del niño, podemos decir que en realidad es el pequeño quien construye su propia persona sin que su responsable pueda apenas interferir más allá del ejemplo y la facilitación de un ambiente adecuado y adaptado a sus necesidades.

“El niño es el padre del hombre”

Es en realidad fruto de su naturaleza, de ese proceso interno que su cabecita nos esconde, que guiado como por un maestro interior el niño aprende de una manera espontánea, sin esfuerzos y sin embargo perfecta, habilidades como el movimiento, el habla, las costumbres o comportamientos sociales, entre otras singularidades que le caracterizarán y serán útiles durante el resto de su vida en el entorno y época en que se está desarrollando.

La doctora Montessori, precisamente en una época en que la infravalorada infancia se descuidaba en consecuencia de la desinformación, comprendió y supo dar el valor que corresponde a esta primera etapa tan significativa y crucial gracias a sus estudios y la observación de los niños que ocupaban sus escuelas.

Años después de su investigación, gracias a los avances de la ciencia y a la tecnología que hoy tenemos a nuestro alcance, la neurociencia le da la razón y nos explica que todo es debido a que, durante los 3 primeros años de vida, las neuronas se organizan y crean conexiones (sinapsis) a una velocidad irrepetible. Resulta, pues, la etapa donde el cerebro presenta su máxima plasticidad y en la que se acaba definiendo su estructura anatómica. Maria Montessori lo llamó la mente absorbente inconsciente.

De los 3 a los 6 años, ya en base a esa estructura inicial, el cerebro sigue desarrollándose y adquiriendo habilidades mientras experimenta y perfecciona las ya alcanzadas anteriormente, la doctora lo identificó de igual manera como una mente absorbente, aunque diferenciada por la consciencia que el niño va adquiriendo de una forma paulatina.

Parece realmente inconcebible que a pesar de su legado y la concluyente demostración en términos neurocientíficos, aún hoy en día se le de más importancia a los años de universidad que a los primeros años de vida, pretendamos tomar el control de esos primeros aprendizajes, en cuanto a modo y momento, ignoremos al genio que en realidad se encuentra en el interior  del niño y desaprovechemos triste e inconscientemente ese período tan mágico.

Es por este motivo que las escuelas Montessori se centran en crear un ambiente y un entorno rico en los estímulos necesarios para que el potencial individual de cada niño se desarrolle al máximo, manteniéndose respetuosos a ese maestro que cada pequeño tiene en su interior y tratando así de no limitar ni forzar aprendizajes sino permitir la evolución más natural de cada criatura.

Antes de finalizar, te recuerdo que si quieres saber más sobre el cerebro del niño y su importancia, posiblemente te resulte interesante éste antiguo post 😉

Terminaré citando a la gran Maria Montessori, en un texto que me parece completamente certero y revelador:

“ A este tipo de mente la hemos denominado “Mente Absorbente” y nos resulta difícil concebir la magnitud de sus poderes. ¡Que lástima que se acabe tan pronto! Perder todas estas facultades es el precio que pagamos para adquirir plena conciencia humana, pero es un precio muy alto: De ser dioses pasamos a ser personas. ”

¡Como nos equivocamos al creernos superiores por el simple hecho de ser más grandes! El mejor regalo que podemos hacerles es tomar conciencia de su condición y asumir que es un verdadero privilegio acompañar a los pequeños en su experiencia, un espectáculo digno de hacernos a un lado para simplemente observar y maravillarnos de como la vida y la naturaleza se abre paso ante nuestros ojos, ¿No te parece? 😀

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Celine Hameury Montessori

Céline Hameury y sus cursos Montessori

Hace unos años hice un viaje que me marcó, tal vez fue mi propia predisposición o tal vez esa magia que se respira en Bali, no lo se… la cuestión es que sus gentes me llegaron al alma y me llenaron de energía positiva, me enseñaron, entre muchas otras cosas, el valor de una sonrisa y la importancia de dejar a un lado las prisas para hacer las cosas con amor. Algo hizo clic en mi interior y sin lugar a dudas fue un antes y un después, pues a pesar de que no siempre consiga ese equilibrio que me enamoró ya nunca se irá la consciencia y el deseo de recordar y reabsorber aquella esencia, que me lleva a ser un poquito mejor cada día, no solo para mi y para los míos sino para la sociedad.

Te cuento todo esto porque durante los últimos dos fines de semana he estado cursando los talleres Montessori que Céline Hameury imparte por todo el mundo desde hace ya 8 años y para mi, la experiencia y la transformación es comparable a lo que sentí en aquel precioso e inspirador viaje. Por tanto y a pesar de que no suelo hablar ni recomendar cursos o productos en el blog, creo que esta vez merece la pena que te hable de ello 😉

Probablemente ya conoces los 3 pilares básicos del método Montessori: Adulto preparado, ambiente preparado y materiales, pero contrariamente a lo que muchos piensan, éstos últimos (aún siendo maravillosos y admirablemente perfectos) son la parte menos importante de esta pedagogía, que sin un adulto preparado pierde todos sus cimientos.

Céline lo sabe y es por esto que mezcla en sus cursos explicaciones y presentaciones de materiales en un equilibrio perfecto con juegos y actividades que te acercan a esa transformación interior tan imprescindible.

Ella es guía Montessori y cuenta con una profunda experiencia, pero no es precisamente eso (bajo mi punto de vista) lo que la hace asombrosamente capaz para transmitir esta filosofía. Ella no sólo es una enamorada del método y de su creadora, la increíble Maria Montessori, sino que es también una enamorada de la vida, de la naturaleza y del universo.

Céline es una sonrisa perpetua, es el entusiasmo de un niño, es amor, naturaleza, pura energía, puro sentimiento… el claro ejemplo de un adulto preparado, una total inspiración. Pero es que además se entrega en cuerpo y alma, mima cada detalle para que el mensaje nos llegue con fuerza y lo consigue, claro que lo consigue 😉

Podría escribir mil palabras bonitas sobre Céline pero hasta que no la conozcas no lo podrás sentir, así que por mucho (o por poco) que hayas leído y te hayas informado sobre Montessori, si de verdad quieres dar un paso más te aconsejo de todo corazón que te apuntes a sus cursos, que lo vivas, que lo sientas y sobre todo, que lo disfrutes.

Siempre digo que lo ideal sería volver como mínimo una vez al año a Bali para volver a respirar su esencia y recargar esa energía positiva que a veces vamos perdiendo en nuestro día a día… y siento exactamente lo mismo con los cursos de Céline. Una pena que sólo se puedan presenciar una vez en la vida, pero a la vez… ¿no es justo eso lo que lo hace tan único y especial? 😛

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