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Inspiración Montessori: Tendencias humanas

Tal día como hoy, hace 148 años, nacía Maria Montessori. Una mujer valiente y luchadora cuyo enfoque científico y mirada integral revolucionó el mundo pedagógico, una mujer cuyo legado y filosofía sigue sorprendiéndonos e inspirándonos hoy en día, a pesar del paso de los años.

Hoy, en celebración y agradecimiento a su gran legado, hablo de uno sus enfoques del que tal vez no se habla tanto aunque no por ello es menos importante: Las tendencias humanas.

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Una perspectiva global, natural, una educación cósmica… y una mirada, como siempre, cimentada en el amor. La base de esta gran pedagogía 😀

Como seguramente sabes, el niño, durante los primeros años de vida, trabaja para adaptarse a su entorno más inmediato. Necesita sentir que pertenece a la comunidad y, con este objetivo, su mente absorbente hace que tome la forma y costumbres de su ambiente. Y aunque al principio este contexto se limita al espacio tangible que el niño puede explorar y percibir sensorialmente, al acercarse a la niñez (6 – ­12 años, segundo plano de desarrollo) su necesidad de dominar el medio se expande ya no sólo a su ambiente sino hacia el mundo.

Como adultos, tenemos el poder y la responsabilidad de ofrecerle, entonces, una visión clara de la humanidad tratando de responder dos cuestiones fundamentales:

1) ¿Cómo funciona el mundo?
2) ¿Cómo afecta a la humanidad el funcionamiento del mismo?

Para ello deberemos procurar que el niño tenga la mayor cantidad posible de experiencias en el mundo exterior y acompañarlo, no con distante acción didáctica sino con el asombro y entusiasmo que, en realidad, la creación merece. Pero para transmitir este mensaje de respeto a la naturaleza deberemos, obviamente, reflexionar y sentirlo verdaderamente.

Seguramente habrás escuchado el gran trabajo interno que conlleva acompañar a los niños bajo la filosofía Montessori… y es completamente cierto e imprescindible. A continuación sólo un pequeño esbozo, una reflexión que impulsa, en parte, esa transformación vital 😉

Resulta interesante reconocer en el innato egoísmo de cada ser vivo, que trabaja en favor de su propia supervivencia, el servicio implícito que ofrece de manera que, inconscientemente, favorece la vida ajena. El intercambio de dióxido de carbono y oxígeno que se da entre los vegetales y las personas es tan sólo un ejemplo de esta “cadena de favores” que surge de manera espontánea; tomar conciencia de esta gran simbiosis global infunda, cuanto menos, admiración, agradecimiento y humildad, ¿no crees?

A esta gratitud por la naturaleza es necesario sumar también el amor por la humanidad en toda su plenitud: generaciones pasadas, presentes y futuras. Porque todo lo que hoy damos por hecho fue ideado y creado con esfuerzo de nuestros antecesores; porque en un mundo cada vez más globalizado todos servimos a todos de algún modo; y porque del mismo modo que los antepasados influyen hoy, nuestras actuaciones tendrán impacto en la sociedad futura.

Un adulto consciente de esto transmitirá, por lo tanto, no sólo cuán magnífico es el universo sino lo singular de cada individuo y sabrá hacer sentir a cada niño, lo extraordinario y maravilloso que es. Así, este sentimiento calará en el pequeño, de tal manera que ya no importará qué ideología o moda surja a lo largo de su vida, pues tendrá bases suficientes para juzgar los hechos bajo una mirada de amor por la creación y buscará ya no sólo su propio beneficio sino el de toda la comunidad.

El objetivo de esta educación para la paz es, pues, favorecer la autoconstrucción del niño y ayudarlo a adaptarse a las condiciones presentes atendiendo a su propio instinto y para ello, Montessori consideraba esencial satisfacer sus tendencias naturales. Las mismas que, en realidad, permitieron a la humanidad evolucionar desde sus orígenes hasta la actualidad, pues son imperturbables a las condiciones cambiantes y al paso del tiempo.

Estas inclinaciones son comunes en cualquier contexto ya que buscan cubrir las necesidades básicas, tanto físicas como espirituales, y se manifiestan durante toda la vida del individuo como potencialidades creativas:

  • Orientación: Tener un punto de referencia y un orden favorece tanto su armonía externa como interna.
  • Exploración: Ayuda a encontrar todo lo que requiere para satisfacer sus necesidades.
  • Observación / Abstracción: Gracias a su mente matemática analiza el entorno y a través de la inteligencia y el razonamiento imagina algo que no existe pero que cree de utilidad.
  • Trabajo: El cuerpo se pone al servicio de la mente para llevar a cabo aquello que ha ideado.
  • Autoperfección: La curiosidad y la experimentación persiguen la eficiencia y a través de la repetición se aproxima a la perfección.
  • Autocontrol: Para dominar el ambiente es necesario primero dominar su propio cuerpo.
  • Comunicación: Imprescindible para transmitir la información y el conocimiento.

La lista se completa sumando la inclinación hacia lo artístico y lo espiritual, incluyendo el cuestionamiento de la propia existencia junto a la necesidad de sociedad y sentimiento de pertenencia a la comunidad.

Cabe destacar que, aunque estos impulsos se dan de manera inconsciente y espontánea, los obstáculos pueden debilitarlos o desviarlos. Ejemplo claro es el hecho de que nuestra sociedad esté cada vez más desconectada de la naturaleza, más deshumanizada e incluso perdida en la pobreza espiritual. Por tanto, la misión de los ambientes Montessori es reconocer estas tendencias naturales para retomarlas, respetarlas y responder a ellas con el fin de que cada niño desarrolle al máximo su propio potencial.

Seguramente conoces una famosa canción de Macaco que dice… “Volver al origen no es retroceder, quizás sea andar hacia el saber…” Estoy segura de que Maria Montessori estaría completamente de acuerdo con ella y ya que estamos de celebración, le doy al play y me alejo bailando 😛

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Estampillas Montessori: Aprendiendo a sumar y restar (con imprimible)

Estampillas Montessori: Aprendiendo a sumar y restar (con imprimible)

Seguro que ya sabes que una de las piezas clave del método Montessori son sus materiales,  pero a pesar de lo que muchos piensan, estos resultan solo ser el complemento perfecto en un conjunto cuyos cimientos imprescindibles son un adulto preparado que sepa acompañar al niño y un ambiente adaptado donde el pequeño pueda desenvolverse con libertad y autonomía.

Sea como sea, no es de extrañar que cualquiera que profundice un poco en los materiales que Maria Montessori creó para facilitar el aprendizaje en sus aulas quede prendado no solo por sus ideas sino por la fantástica red de materiales pedagógicos que se entretejen y complementan entre ellos de una manera casi milagrosa para acompañar al alumno en su total aprendizaje.

Existen muchos materiales Montessori que merecen un hueco en el blog, y espero poder ir contándote acerca de ellos, pero como por alguno debía empezar he optado por el juego de estampillas Montessori, un material presente en casa de niños (3-6) y Taller 1 (6-9) para trabajar matemáticas, en concreto la aritmética básica (sumas, restas, multiplicaciones y divisiones) y probablemente menos conocido que otros iconos de la filosofía como pueden ser la torre rosa o los listones matemáticos.

Mi experiencia al conocer este material (en el curso de Celine Hameury) fue de sorpresa y, lo confieso, un poco de indignación… ya que me parece un modo tan tangible y lógico de aprender que me entristece que en la mayoría de las escuelas desperdicien este genial recurso y sigan recurriendo al pensamiento abstracto para explicar las matemáticas.

Para no hacer un post demasiado largo y pesado, hoy te muestro como utilizar este material para hacer sumas y restas poniendo 3 ejemplos distintos para cada una de ellas. Espero saberme explicar ya que entre tanta ficha y tanta foto, tal vez escrito parezca más complejo de lo que es en realidad.

DESCRIPCIÓN DEL MATERIAL

El juego de estampillas Montessori está formado por una caja compartimentada en la que se incluyen distintas piezas de madera identificadas como unidades, decenas, centenas y miles, además de algunas otras fichas y piezas que complementan el conjunto.

Para poder utilizarlas, es recomendable contar con un tapete que facilite y delimite el espacio en el que realizar las operaciones. En mi caso he hecho un imprimible tamaño DIN-A3 que puedes descargar aquí, junto a otro con los signos aritméticos que tienes también aquí.

Por supuesto, este es un material que permite un montón de adaptaciones caseras, se me ocurre un DIY asumible aunque algo trabajoso replicando con piezas de madera talladas y hechas a mano, aunque también veo opciones viables pintar piedras, tapones, o incluso imprimir las fichas y plastificarlas, en cuanto a esto, ya sabes… creatividad al poder 😉

VAMOS CON LAS SUMAS

Ejemplo 1: Suma básica

La primera suma que nos encontramos es 2470 + 1225. Vamos a colocar cada ficha en su lugar, empezamos por la primera cifra: 2470. Comenzamos por los miles, ponemos dos fichas de 1000.

A continuación, colocamos 4 fichas de 100 en la columna de las centenas.

Luego 7 fichas de 10 en la columna de las decenas, y como en las unidades hay un 0, lo dejamos vacío. Ya tenemos nuestro primer número formado: 2470.

Hacemos exactamente lo mismo, debajo, con la segunda cifra: 1225.

Ya lo tenemos todo listo, añadimos los signos y vamos a por el resultado. Se trata simplemente de juntar en la parte inferior todas las fichas de una misma columna, empezando por las unidades.

Bajamos las fichas de las decenas.

Las centenas…

Y por último bajamos los miles. Así de fácil obtenemos ya nuestro resultado y podemos apuntarlo en nuestra hoja de ejercicio fijándonos en cuantas fichas hay de cada en su columna correspondiente: 3 de mil, 6 de cien, 9 de diez y 5 de uno. El resultado es 3695.

Ejemplo 2: Suma con llevadas

 En el segundo ejemplo debemos sumar 6493 + 2319, esta operación presenta un nuevo reto, las llevadas, pero vas a ver qué sencillo se entiende todo gracias a este material. Preparamos la operación colocando las dos cifras siguiendo los pasos ya aprendidos en el ejemplo anterior.

Y del mismo modo que en el ejemplo anterior, unimos las fichas de cada columna en la parte inferior del tapete.

Aquí es donde debemos darnos cuenta de que en algunas columnas hay más de 10 fichas del mismo tipo, que podremos transformar, conociendo las equivalencias, en una ficha de la columna contigua. Vamos con las unidades: hay 12 fichas de 1, lo cual implica que podemos sacar 10 fichas y cambiarlas por una ficha de las decenas, que cogeremos de la caja para añadirla a la columna correspondiente.

Volvemos a fijarnos, resulta que en la columna de las decenas hay 11 fichas, así que repetimos la operación anterior: cambiamos 10 fichas de 10, por una de 100 que colocaremos en la columna de las centenas.

Y ahora sí, tenemos nuestro resultado: 8812.

 Ejemplo 3: Suma con valores 0

Vamos con el último ejemplo de las sumas: 1355 + 2245, preparamos de nuevo la operación y la resolvemos tal y como hemos aprendido.

La diferencia que reside en este resultado es que al quitar 10 fichas de la columna de unidades, nos quedamos sin fichas en esa columna, por lo que podemos dejarla vacía o poner una ficha redonda para representar el 0.

Vuelve a pasar lo mismo con las decenas, así que repetimos operación: cambiamos 10 fichas de diez por una centena y ponemos una ficha de valor 0 en la columna de las decenas.

Ya no hay más fichas que cambiar, así que no queda más que anotar nuestro resultado para finalizar el ejercicio: 3600.

 

VAMOS CON LAS RESTAS

Ejemplo 1: Resta básica

El procedimiento para las restas es similar aunque algo distinto al de las sumas. En nuestro primer ejemplo debemos restar 4533 – 1221. La primera diferencia reside en que no debemos colocar las dos cifras en el tapete sino comenzar tan solo por la primera. En nuestro caso: 4533.

Una vez preparada la primera cifra, lo que debemos hacer es sustraer de cada columna la cantidad de fichas correspondientes a la misma columna de la segunda cifra. Vamos a verlo más gráficamente que dicho así suena muy complicado 😉

La cifra que resta es 1221, por tanto, comenzando por las unidades, debemos quitar 1 ficha de uno. Podemos sacarla fuera del tapete, ponerla en la parte inferior o devolverla a la caja, a gusto del operador 😛

Continuamos con las decenas, de las que debemos sacar 2 fichas.

Procedemos de igual manera con las centenas (de las que quitamos 2 fichas) y con los miles (de los que quitamos una ficha).

Para terminar la operación, bajamos las fichas que quedan en la parte superior del tapete a la parte inferior del mismo y anotamos el resultado: 3312. Ha sido fácil ¿no?

 Ejemplo 2: Resta con llevadas

Nuestro segundo ejemplo, 5531 – 4749, presenta una nueva complicación: de nuevo las llevadas. Pero como ya sabemos trabajar las equivalencias y cambios, vamos a ver lo sencillo que resulta llegar al resultado. Antes, como no, debemos preparar la operación, colocando las fichas correspondientes a la primera cifra.

Cuando tratamos de quitar 9 fichas de la columna de las unidades nos encontramos con que en esa columna tan solo tenemos una ficha. Así que lo que hacemos es coger una ficha de la columna siguiente (en este caso las decenas) para cambiarla por 10 unidades, que pasarán a la columna correspondiente.

Ahora ya tenemos suficientes fichas en la columna de unidades para poder sustraer 9 que sacamos del tapete y devolvemos a su caja. Podemos ya bajar a la parte inferior el resultado de las unidades.

Con las decenas vuelve a pasarnos lo mismo, necesitamos sacar 4 fichas pero nos encontramos con que solo tenemos 2, así que procedemos del mismo modo que anteriormente. Transformamos una centena en 10 fichas de decenas que colocadas en su columna nos permiten ya sustraer las 4 que necesitamos.

Y repetimos operación con las centenas, dado que tenemos que quitar 7 de donde sólo tenemos 4.

Solo queda la columna de los miles, donde tenemos 4 fichas, exactamente las mismas que debemos quitar, por lo tanto esa columna quedará vacía o con la ficha simbólica del 0 y ya tenemos nuestro resultado: 782.

Ejemplo 3: Resta con valores 0

Este tercer y último ejemplo de restas, 3227 – 1327 no presenta complicación alguna, puesto que el procedimiento es tanto o más sencillo que en el mismo caso de las sumas. Preparamos la operación.

De la columna de unidades debemos quitar 7 fichas, exactamente las mismas que hay, así que a la parte inferior bajaremos la ficha que representa el valor 0.

Lo mismo sucede con la columna de las decenas, de donde debemos sustraer dos fichas, las únicas dos que hay.

Con las centenas hacemos un recordatorio de lo que hemos trabajado en el ejemplo anterior. No tenemos suficientes fichas para sacar las 3 que corresponden, así que cambiamos un millar por 10 centenas para poder continuar con la resta.

Por último quitamos una ficha de la columna de los miles y anotamos el resultado: 1900.

Soy consciente de que explicado así puede parecer algo confuso y denso, pero te aseguro que si tienes la oportunidad de trabajar con el material a la vez que consultas la explicación todo resultará mucho más claro y sencillo. Como siempre, trabajarlo de manera manipulativa ofrecerá grandes ventajas 😉

Personalmente, este juego de estampillas me entusiasma por su sencillez y por que, aún fuera de las escuelas Montessori, me resulta un genial recurso y apoyo para los niños que estén trabajando este tema en las aulas tradicionales 😀

Como te decía al principio, este material permite también la implementación de multiplicaciones y divisiones básicas, algo que quiero explicarte en un post que complemente a este, así que si estás interesado/a, no te vayas muy lejos 😛

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Enfoque Montessori: Libertad y disciplina - Torre rosa

Enfoque Montessori: Libertad y disciplina

“Una señora de la buena sociedad visitaba un día nuestra escuela y, con su mentalidad anticuada, dijo a un niño: Así, aquí hacéis lo que queréis, ¿no?. Y el niño contestó: No, señora, no hacemos lo que queremos, queremos lo que hacemos. El niño sentía la sutil diferencia entre hacer lo que uno quiere y amar lo que uno hace”.

Esta anécdota, vivida hace ya varias décadas, forma parte de uno de los libros más esenciales de Maria Montessori (La mente absorbente del niño). Me lleva a pensar que, al parecer, continúa predominando en nuestra sociedad actual la misma mentalidad anticuada que ella atribuye a la visitante, puesto que aún en nuestros días hay quién define y simplifica su método en una sola frase, sorprendentemente similar: “Esa escuela donde los niños hacen lo que les da la gana”.

Con esta definición suelen venir a decir, de forma implícita, que existe una clara ausencia de límites y que, en consecuencia, sus alumnos son indisciplinados. Esto es comprensible cuando quién lo afirma tiene la habitual convicción de que el niño disciplinado es aquel que obedece a la voluntad del adulto en lugar de a la suya propia, tal como ocurre en la escuela tradicional, donde cualquier tentativa de resistencia es tomada como un capricho y una rebelión.

Sin embargo, la mayoría ignora el hecho de que actuando de tal modo no sólo se obstaculiza el desarrollo de la voluntad del pequeño y se inhibe su expresión sino que además lo conduce a una obediencia sin control cuyo efecto a nivel global resulta seriamente peligroso. Este tipo de obediencia a la que la mayoría nos hemos visto sometidos, lleva a formar una sociedad terriblemente dominada que acaba por obedecer prácticamente cualquier tipo de orden, de un modo casi irracional, sin valorar realmente la justificación y/o consecuencias de la misma. Un claro y estremecedor ejemplo del poder que solemos otorgar automáticamente a aquel que identificamos como la autoridad es el experimento sobre psicología social de Stanley Milgram, que trataba de dar una explicación a grandes guerras y genocidios como el Holocausto. Sus resultados fueron tan inesperados como alarmantes.

Por si no lo conoces ya, te dejo un video sobre este experimento, estoy segura de que te va a impactar:

¿COMO SE GESTIONA, ENTONCES, LA DISCIPLINA EN LAS AULAS MONTESSORI?

Maria Montessori, cuya vida estuvo marcada por la primera y segunda guerra mundial (entre otras), sabía que para mejorar el mundo era necesaria una transformación de la humanidad, evolución que solo podía darse valorando y actuando sobre el verdadero origen de la formación del hombre, es decir, la infancia. Así pues, el objetivo final de su pedagogía nunca fue la simple enseñanza sino una educación definitiva, una educación para la paz.

Ella no buscaba formar criaturas obedientes y sometidas que dieran continuidad a este tipo de sociedad fácilmente manipulable sino educar y acompañar niños libres, capaces y responsables bajo su propia motivación, futuros adultos que hicieran tomar un nuevo rumbo a la tendencia social.

Es por esto que en sus escuelas se respeta la naturaleza del niño y por lo tanto su libertad, porque gracias a la autonomía y al trabajo diario se desarrollará en el pequeño una disciplina saludable, la autodisciplina, gracias a la cual actuará tanto en beneficio propio como de su comunidad, y lo hará de una manera consciente y responsable, sin necesidad de una presencia externa que imponga su propia disciplina.

Pero la doctora sabía que esta voluntad no surge de manera espontánea ni de un día para otro, sino que es fruto del trabajo que la psique del niño realiza a diario gracias a un ambiente adaptado y a la presencia de un adulto preparado que sepa corresponderle y guiarle. Un adulto que observe el proceso con paciencia, respete su desarrollo natural y sea consciente, como ella lo era, de que el niño avanza en su adquisición de la voluntad a través de 3 niveles de obediencia:

  • Primer grado de obediencia: Se da aproximadamente hasta los 3 años, la voluntad del niño es en cierto modo aún inconsciente y depende en gran medida de sus capacidades reales. Obediencia y desobediencia se alternan de forma continuada.
  • Segundo grado de obediencia: La adquisición de consciencia y voluntad sigue su progreso. Puede obedecer los deseos de otra persona siempre y cuando no existan obstáculos derivados de su falta de control.
  • Tercer grado de obediencia: El niño, no sólo puede obedecer sino que además lo hace con gran alegría y entusiasmo, ejecuta con prontitud y ansias por hacer.

Por lo tanto y bajo este conocimiento, entre otros, el adulto sabrá otorgar la justa autonomía a cada individuo en función de sus particulares necesidades y lo conducirá, pasito a paso, hacía la autodisciplina. Tal como escribe la doctora:

“La libertad y la disciplina son dos caras de una misma medalla, porque la libertad científica conduce a la disciplina”.

Pero esa independencia de la que habla Montessori no resulta en modo alguno incondicional, sino que es una libertad bien entendida.

¿COMO SE GESTIONA, PUES, LA LIBERTAD EN LAS AULAS MONTESSORI?

Se trata de una libertad amplia y sin embargo enmarcada por una serie de límites, escasos pero imprescindibles, que no sólo miran el bien común sino que favorecen el desarrollo de la personalidad del niño y su orden mental, así de necesarios son.

Esas normas, además, se aplican tanto a mayores como pequeños y aunque cada ambiente ideará sus propias reglas, todas ellas se fundamentarán en el respeto: A las personas, a los objetos y al entorno.

En consecuencia podemos llegar a pensar que, cuando el niño considera y se comporta conforme a la normativa del ambiente, se encuentra ya en disposición de contar con esa dilatada libertad en la que el adulto asume un papel pasivo y respeta incondicionalmente su ejercicio, sea cual sea, bajo uno de sus principios más fundamentales de la filosofía Montessori: la NO interrupción de las actividades infantiles.

Pero el propósito del adulto no es sencillamente velar por el cumplimiento de los limites establecidos y dejar a los niños hacer sin más, sino detectar cualquier tipo de desviación en el niño que lo lleve a desaprovechar sus energías y capacidades así como los grandes beneficios del ambiente y sus materiales. En referencia a esto, Maria Montessori dijo:

“No temáis destruir el mal: solo tememos destruir el bien”.

Así pues, que el niño se mueva voluntariamente de manera desordenada, presente dificultad para centrar su atención en objetos reales o tenga tendencia a la imitación de los malos actos que presencia, son claros signos de desviación y merecen, sin lugar a dudas, la inmediata intervención adulta, siempre amable pero firme. Así, gracias a su formación y experiencia, el adulto sabrá guiarlo y hacerlo retomar el ejercicio inteligente del que en realidad el niño es dueño por naturaleza.

Llega un momento en que, fruto de la constancia y lecciones individuales que día a día el guía ha ido ofreciendo a los pequeños, el ambiente se torna equilibrado, ordenado y en calma mientras los alumnos trabajan de forma autónoma y concentrada. Esa es la verdadera esencia de estas escuelas, ya que es entonces cuando los niños están realmente en disposición de explotar su independencia y la libre elección de una manera saludable, pues por fin han encontrado a su maestro interior. Y es en ese momento, por lo tanto, cuando acontece la esperada autodisciplina y el adulto puede centrarse únicamente en ofrecer el ambiente adecuado a las necesidades de los niños, retirarse a las sombras y permanecer en la distancia, siempre observador pero disponible.

Como una revelación aparece así la magia de la escuela Montessori frente a quién realmente la sabe apreciar, frente a quién es consciente de que tras esa aparente falta de supervisión y dirección adulta no se da la despreocupación sino al contrario, un arduo trabajo de los guías y asistentes que acompañan y arropan con su presencia, su firmeza y su amor a cada uno de sus alumnos… niños libres, sí, libres, responsables y felices 😉

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Ambiente Montessori

Montessori y el ambiente preparado

Sabemos que los niños cuentan con un cerebro distinto al adulto, una mente absorbente que los transforma, literalmente, en función de las experiencias que el entorno les proporciona. Es, por tanto, una etapa en que la percepción sensorial cobra especial protagonismo y la exploración resulta un medio absolutamente necesario e imprescindible para el buen desarrollo.

Pero nuestra sociedad está pensada y diseñada prácticamente en exclusiva para el mundo adulto, a pesar de lo que pueda parecernos al ver la cantidad de materiales infantiles que el mercado nos ofrece y que, irónicamente, continúan aún sin cubrir las necesidades reales de los niños. Esto resulta evidente cuando el pequeño sigue empeñado en investigar precisamente aquello que el adulto pretende alejar de su interés y sus manitas exploradoras mediante una abundancia de juguetes por los que suele mostrar apenas un interés superficial.

El principal instinto del niño es, pues, alcanzar la independencia que observa en los adultos porque sabe, aunque de forma inconsciente, que su destino es llegar a ser como ellos, conquistar la libertad. Y lo logrará precisamente a través de la experiencia y la exploración del mundo real, no mediante una imitación del mismo: Jugar con una réplica de frutas variadas en plástico puede que le divierta durante un rato pero la exploración real de una naranja, una manzana y un plátano por ejemplo, le ofrece infinidad de apreciaciones sensoriales que, sin duda, aportarán mucho más valor a su experiencia y por tanto, a su desarrollo.

“Si le dan al niño un vaso o plato de metal, lo tirará y pisará sin que se rompa, así habrá formado un mal hábito. De este modo buscamos esconder el mal, para que no se vea, mientras que el único interesado no puede darse cuenta de sus necesidades. El niño, además de persistir en sus errores, será desviado del desarrollo regular de su vida.”

Maria Montessori

Es por este motivo que conviene dejar a un lado la idea de hacer hueco a los niños dentro del habitual espacio adulto para tratar, en la medida de lo posible, lograr de nuestro hogar hacer también el suyo, un entorno en el que poder moverse libremente de manera segura y del que sentirse orgullosos e igualmente responsables.

La doctora Montessori, consciente de esta condición infantil, supo colaborar con la naturaleza ofreciendo el mejor medio de aprendizaje a los alumnos de sus escuelas: un espacio verdaderamente concebido para los niños en el que alcanzar la independencia mediante el libre movimiento, de manera segura y sin riesgos. Un sitio donde todo lo que ven está a su alcance y todo lo que está a su alcance puede ser explorado, porque todo tiene su razón de ser.

Uno de los pilares básicos de un espacio acorde a su filosofía es su aspecto agradable,  cálido y acogedor, sencillo y bello al mismo tiempo. Amplio e iluminado, preferiblemente con luz natural, donde además prima la limpieza y el orden, que aportan seguridad e influyen de manera directa en la organización de la mente del pequeño, en constante evolución.

Un lugar en el que todos los muebles y objetos, en su mayoría fabricados con materiales naturales, resultan aptos para el uso y las capacidades del pequeño aprendiz, pues su objetivo es que puedan ser utilizarlos sin necesidad de la intervención adulta, bajo una de las máximas Montessori: “Ayúdame a hacerlo por mi mismo”.

Un ambiente en el que las normas son pocas pero claras y el respeto prevalece por encima de todo, donde el material dotado de control de error permite al pequeño asumir un papel activo y conquistar, guiado por su maestro interior, un aprendizaje tras otro de la manera más natural imaginable. El adulto resulta igualmente una pieza clave para este ambiente preparado: desde una posición pasiva pero presente y con una fe absoluta en la naturaleza que mueve al niño, lo observa atentamente, con admiración y curiosidad, mientras respeta su libertad sin dejar de guiarlo con firmeza y amor cuando es realmente necesario o el mismo pequeño es quién lo precisa.

Teniendo en cuenta todas estas características me parece un gran pero asequible reto recrear, partiendo de cero, ese ambiente ideal en el que los niños puedan desplegar todo su potencial de manera natural: una preciosa y encantadora escuela Montessori.

Montessori Palau

En casa, sin embargo, siento que existen más obstáculos que afrontar, a nivel de infraestructura, para lograr tal independencia de los pequeños que en ella viven. El espacio limitado y los muebles a la altura de adulto son dos de esas típicas barreras, junto al esfuerzo económico que puede conllevar su modificación. En consecuencia, el ingenio y la creatividad resultan, probablemente, dos grandes aliados para aquellos que pretenden llevar a cabo la adaptación del hogar. Eso y mucho Pinterest… ¿Para qué nos vamos a engañar? 😉

Así pues, en casa tratamos de ofrecer la mayor independencia posible a Noa, que ahora tiene 2 años y medio, dentro de las posibilidades de nuestra vivienda. En realidad nuestro ambiente va evolucionando conforme a su desarrollo, por lo tanto estamos en cambios constantes, algo a veces agotador pero sin duda muy conveniente y enriquecedor. Quiero poder hablarte y mostrarte pronto nuestro ambiente preparado en casa por si pudiera resultar inspirador para aquellos que estáis empezando… mientras tanto, un pequeño avance – resumen de nuestro ambiente actual:

  • Torre de aprendizaje en la cocina
  • Cama accesible a su altura
  • Cuarto de juego trabajo
  • Zona de juego en el salón
  • Huerto urbano a su altura
  • Parte del baño adaptado a su altura
  • Pequeño rincón en la cocina donde servirse aperitivos y agua cuando le apetece

Como sabemos, además, que un ambiente adaptado de poco sirve sin un adulto preparado, seguimos leyendo, formándonos y tratando de mejorar día a día mientras buscamos siempre el modo de no resultar un obstáculo y darle así la oportunidad de intentar sus propios retos, manteniéndonos cerca pero confiando ampliamente en sus capacidades.

A menudo la gente se sorprende de sus habilidades, como si pensaran que ella tiene un don para ciertas cosas… Pienso, sin embargo, que lo que a menudo no llegan a deducir, lamentablemente, es que la mayoría de niños son capaces de lograr la misma (o más) autonomía y capacidades, si verdaderamente se respeta su independencia y se les ofrece la oportunidad.

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Montessori y la mente absorbente

Montessori y la mente absorbente

El funcionamiento del cerebro humano es extremadamente complejo y asombroso, digno de estudio y admiración en cualquier etapa de la vida. Sin embargo, es durante la infancia (de 0 a 6 años) en que se presenta de un modo absolutamente distinto y maravilloso, indiscutiblemente extraordinario y casi milagroso.

Existe gran diferencia en cuanto al funcionamiento del cerebro adulto frente al del niño en esa primera etapa y el enfoque Montessori plantea gran parte de su filosofía en base a esa mente maravillosa del niño: mientras los adultos utilizamos nuestra memoria para almacenar datos e información, los niños los adquieren de una manera inconsciente por el simple hecho de vivir.

Ello implica que los mayores precisamos de gran esfuerzo para lograr un buen aprendizaje (que dependerá toda la vida de nuestra memoria) mientras que los pequeños, simplemente a través de su experiencia en el entorno y mediante sus sentidos, interiorizan cada vivencia y directamente pasa a formar parte de ellos mismos, de su personalidad y su ser social.

Su mente es altamente creativa y su potencialidad es prácticamente ilimitada. De ese modo, y a pesar del habitual egocentrismo del adulto, que orgulloso se concede el mérito de los éxitos del niño, podemos decir que en realidad es el pequeño quien construye su propia persona sin que su responsable pueda apenas interferir más allá del ejemplo y la facilitación de un ambiente adecuado y adaptado a sus necesidades.

“El niño es el padre del hombre”

Es en realidad fruto de su naturaleza, de ese proceso interno que su cabecita nos esconde, que guiado como por un maestro interior el niño aprende de una manera espontánea, sin esfuerzos y sin embargo perfecta, habilidades como el movimiento, el habla, las costumbres o comportamientos sociales, entre otras singularidades que le caracterizarán y serán útiles durante el resto de su vida en el entorno y época en que se está desarrollando.

La doctora Montessori, precisamente en una época en que la infravalorada infancia se descuidaba en consecuencia de la desinformación, comprendió y supo dar el valor que corresponde a esta primera etapa tan significativa y crucial gracias a sus estudios y la observación de los niños que ocupaban sus escuelas.

Años después de su investigación, gracias a los avances de la ciencia y a la tecnología que hoy tenemos a nuestro alcance, la neurociencia le da la razón y nos explica que todo es debido a que, durante los 3 primeros años de vida, las neuronas se organizan y crean conexiones (sinapsis) a una velocidad irrepetible. Resulta, pues, la etapa donde el cerebro presenta su máxima plasticidad y en la que se acaba definiendo su estructura anatómica. Maria Montessori lo llamó la mente absorbente inconsciente.

De los 3 a los 6 años, ya en base a esa estructura inicial, el cerebro sigue desarrollándose y adquiriendo habilidades mientras experimenta y perfecciona las ya alcanzadas anteriormente, la doctora lo identificó de igual manera como una mente absorbente, aunque diferenciada por la consciencia que el niño va adquiriendo de una forma paulatina.

Parece realmente inconcebible que a pesar de su legado y la concluyente demostración en términos neurocientíficos, aún hoy en día se le de más importancia a los años de universidad que a los primeros años de vida, pretendamos tomar el control de esos primeros aprendizajes, en cuanto a modo y momento, ignoremos al genio que en realidad se encuentra en el interior  del niño y desaprovechemos triste e inconscientemente ese período tan mágico.

Es por este motivo que las escuelas Montessori se centran en crear un ambiente y un entorno rico en los estímulos necesarios para que el potencial individual de cada niño se desarrolle al máximo, manteniéndose respetuosos a ese maestro que cada pequeño tiene en su interior y tratando así de no limitar ni forzar aprendizajes sino permitir la evolución más natural de cada criatura.

Antes de finalizar, te recuerdo que si quieres saber más sobre el cerebro del niño y su importancia, posiblemente te resulte interesante éste antiguo post 😉

Terminaré citando a la gran Maria Montessori, en un texto que me parece completamente certero y revelador:

“ A este tipo de mente la hemos denominado “Mente Absorbente” y nos resulta difícil concebir la magnitud de sus poderes. ¡Que lástima que se acabe tan pronto! Perder todas estas facultades es el precio que pagamos para adquirir plena conciencia humana, pero es un precio muy alto: De ser dioses pasamos a ser personas. ”

¡Como nos equivocamos al creernos superiores por el simple hecho de ser más grandes! El mejor regalo que podemos hacerles es tomar conciencia de su condición y asumir que es un verdadero privilegio acompañar a los pequeños en su experiencia, un espectáculo digno de hacernos a un lado para simplemente observar y maravillarnos de como la vida y la naturaleza se abre paso ante nuestros ojos, ¿No te parece? 😀

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Celine Hameury Montessori

Céline Hameury y sus cursos Montessori

Hace unos años hice un viaje que me marcó, tal vez fue mi propia predisposición o tal vez esa magia que se respira en Bali, no lo se… la cuestión es que sus gentes me llegaron al alma y me llenaron de energía positiva, me enseñaron, entre muchas otras cosas, el valor de una sonrisa y la importancia de dejar a un lado las prisas para hacer las cosas con amor. Algo hizo clic en mi interior y sin lugar a dudas fue un antes y un después, pues a pesar de que no siempre consiga ese equilibrio que me enamoró ya nunca se irá la consciencia y el deseo de recordar y reabsorber aquella esencia, que me lleva a ser un poquito mejor cada día, no solo para mi y para los míos sino para la sociedad.

Te cuento todo esto porque durante los últimos dos fines de semana he estado cursando los talleres Montessori que Céline Hameury imparte por todo el mundo desde hace ya 8 años y para mi, la experiencia y la transformación es comparable a lo que sentí en aquel precioso e inspirador viaje. Por tanto y a pesar de que no suelo hablar ni recomendar cursos o productos en el blog, creo que esta vez merece la pena que te hable de ello 😉

Probablemente ya conoces los 3 pilares básicos del método Montessori: Adulto preparado, ambiente preparado y materiales, pero contrariamente a lo que muchos piensan, éstos últimos (aún siendo maravillosos y admirablemente perfectos) son la parte menos importante de esta pedagogía, que sin un adulto preparado pierde todos sus cimientos.

Céline lo sabe y es por esto que mezcla en sus cursos explicaciones y presentaciones de materiales en un equilibrio perfecto con juegos y actividades que te acercan a esa transformación interior tan imprescindible.

Ella es guía Montessori y cuenta con una profunda experiencia, pero no es precisamente eso (bajo mi punto de vista) lo que la hace asombrosamente capaz para transmitir esta filosofía. Ella no sólo es una enamorada del método y de su creadora, la increíble Maria Montessori, sino que es también una enamorada de la vida, de la naturaleza y del universo.

Céline es una sonrisa perpetua, es el entusiasmo de un niño, es amor, naturaleza, pura energía, puro sentimiento… el claro ejemplo de un adulto preparado, una total inspiración. Pero es que además se entrega en cuerpo y alma, mima cada detalle para que el mensaje nos llegue con fuerza y lo consigue, claro que lo consigue 😉

Podría escribir mil palabras bonitas sobre Céline pero hasta que no la conozcas no lo podrás sentir, así que por mucho (o por poco) que hayas leído y te hayas informado sobre Montessori, si de verdad quieres dar un paso más te aconsejo de todo corazón que te apuntes a sus cursos, que lo vivas, que lo sientas y sobre todo, que lo disfrutes.

Siempre digo que lo ideal sería volver como mínimo una vez al año a Bali para volver a respirar su esencia y recargar esa energía positiva que a veces vamos perdiendo en nuestro día a día… y siento exactamente lo mismo con los cursos de Céline. Una pena que sólo se puedan presenciar una vez en la vida, pero a la vez… ¿no es justo eso lo que lo hace tan único y especial? 😛

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Inspiracion Montessori: la mesa de la paz

Inspiración Montessori: La mesa de la paz

Reconozco que cuando le comenté de forma casual a la dependienta que el objeto de algunos productos de los que me llevaba era formar una mesa de la paz me sorprendió que supiera de qué estaba hablando, de hecho me gustó… Lo que pasa es que un minuto después entremezcló en sus frases la palabra “castigo” y ahí fue cuando mi gozo cayó en el pozo 🙁

No, la mesa de la paz no es un rincón de pensar camuflado, no es un castigo maquillado de respeto. La mesa de la paz es una herramienta realmente respetuosa que no solo abre el camino hacía la resolución de conflictos (internos o sociales) sino que permite en su uso aprovechar cada situación para explorar y explotar la inteligencia emocional.

Y aunque no es un recurso del que Maria Montessori hablara concretamente sí es algo que se utiliza actualmente en sus aulas porque se ajusta completamente a su filosofía y a su más importante objetivo: educar para la paz.

¿Qué es la mesa de la paz?

A menudo, cuando surgen conflictos entre los pequeños, se recurre al bloqueo (separándolos, castigándolos, obligando a que dejen de pelear…) o se fuerza a resoluciones dictadas a criterio del adulto presente que asume el papel de juez, decide quién es víctima y dicta sentencia sin dar opción a más negociaciones (Obliga a pedir perdón, a dar un beso como recompensa, a devolver el juguete, etc.)

Pero la realidad es que ese tipo de conductas que a menudo realizamos con nuestra mejor intención lejos de traer la paz puede llevar a los niños a tener cierta sensación de injusticia y rabia hacia la otra parte o incluso la necesidad de recurrir siempre a una tercera persona para que trate de defenderles o resolver sus disputas.

Así pues, el objetivo de este recurso es aprovechar los conflictos del día a día y permitir que los pequeños identifiquen sus emociones en lugar de aplacarlas, se expresen, empaticen y aprendan a resolverlos de una manera autónoma. Por lo tanto, su uso favorecerá la asimilación de importantes habilidades sociales que sin duda les serán beneficiosas durante el resto de sus vidas.

Todo ello hace que no solo sea una herramienta genial en las aulas sino también en el hogar, donde tanto pequeños como adultos podemos sacar partido, aprender a gestionar nuestras emociones y a mejorar nuestras relaciones.

¿Cómo es la mesa de la paz?

Puede ser una mesa o un pequeño rincón, el caso es que sea un espacio agradable y bonito (recuerda la importancia de la belleza en el ambiente Montessori) que invite a la reflexión y a la resolución de conflictos, ya sea con nosotros mismos o con otras personas de una manera tranquila y respetuosa.

Sus componentes pueden ser variados y no hay mesa de la paz correcta o incorrecta en base a ello mientras cumpla con su cometido. De todas maneras y para que te hagas una idea, en ellas suele ser común encontrar:

  • Uno o varios objetos relajantes
  • Uno o varios relojes de arena
  • Un objeto de la paz (Algo simbólico y bonito)
  • Una vela, campana, timbre…
  • Libros o recursos para identificar las emociones

¿Cómo se utiliza la mesa de la paz?

Su uso puede ser individual o colectivo. Cuando un niño (o adulto) se siente sobrepasado, agobiado, triste o simplemente tiene ganas de estar solo, puede acudir a la mesa y relajarse durante un rato. Mientras está allí puede tratar de recuperar la calma con los objetos relajantes y puede reflexionar sobre sus emociones así como tratar de identificarlas para aprender a gestionarlas. Por ello, es importante respetar su espacio en ese momento y no intervenir ni interrumpir.

Cuando dos o más personas recurren a la mesa es para tratar de resolver sus enfrentamientos de una manera civilizada y calmada. Para ello se establecen turnos (quién tiene el objeto de la paz tiene el turno de palabra) y el resto de los participantes deben escuchar tratando de no interrumpir. El reloj de arena servirá para limitar el tiempo de cada intervención y dar a todos la misma oportunidad de expresarse.

Con el fin de que el ambiente en la mesa de la paz sea tranquilo y enfocado a la empatía suele pedirse que los que intervienen comiencen sus frases por “YO” en lugar de “TU”, algo que invita a expresar como se sienten en relación al problema en lugar de señalar y culpar al otro.  Un ejemplo: “Yo me he sentido triste porque has roto mi dibujo” en lugar de “¡Tu has roto mi dibujo!”, como ves la diferencia no parece mucha y sin embargo hablando de como nos sentimos podemos hacer que la otra persona se ponga en nuestro lugar y damos pie al diálogo mientras que culpar sólo suele llevar a más ataques para defenderse.

Si en algún momento de la reunión el ambiente se caldea y los participantes no pueden mantener la calma es también una buena idea posponerla hasta que todos vuelvan a estar receptivos y dispuestos a dialogar de una manera tranquila.

La idea es que los niños utilicen este recurso de una manera autónoma sin necesidad de la presencia de un adulto, pero según la edad de los pequeños (sobre todo si tienen menos de 4 años) puede que sea preciso que uno haga de moderador (no de juez) e incluso les ayude a poner palabras a lo que sienten si en algún momento no saben encontrarlas. Nuestro acompañamiento puede ser esencial en esos primeros años aunque a veces solamente haga falta nuestra simple presencia y confianza: “Veo que tenéis un problema, puede que sea difícil de resolver pero confío en que podréis llegar a un acuerdo”.

Cuando finalmente los presentes llegan a una resolución puede hacerse sonar la campana o apagar la vela para dar por finalizada la reunión, o simplemente pueden volver a sus tareas habiendo recuperado el bienestar interior y con la satisfacción de haber resuelto sus propios conflictos.

Nuestro rincón de la paz

En casa ya escasea el espacio así que sustituimos mesa por cajita y la pusimos junto a nuestro rincón de lectura, no solo porque es uno de los ambientes que más invitan a la calma sino porque además nos permite tener a mano libros que tratan sobre las emociones.

Inspiracion Montessori: la mesa de la paz

Por la red podrás encontrar un montón de ideas chulas para montar una mesa o rincón de la paz pero voy a hablarte ahora de nuestro contenido y el uso que en casa pretendemos dar a cada objeto (digo pretendemos porque aún no la usamos demasiado, la peque tiene cerca de 2 años y medio y aunque sí hablamos e identificamos las emociones más básicas aún no hemos necesitado usarla como tal aunque sí nos vamos familiarizando con ella, y como tarde o temprano todo llega…nuestro rincón ya está listo para cuando sea el momento 😉 )

Inspiracion Montessori: la mesa de la paz

Lo primero que encontramos es un cojín que podremos coger o usar para sentarnos y una vela que podremos utilizar para dar calidez al rincón, concentrarnos en ella para relajarnos, etc. En la foto puse una de verdad, pero como ella aún es pequeña y pueden haber accidentes he puesto una falsa vela a pilas (que ya sé que no es lo mismo, pero todo a su debido tiempo 😛 )

Inspiracion Montessori: la mesa de la paz

Una vez abrimos la caja encontramos varios objetos:

  • COLLAR DE CUENTAS DE MADERA: Un objeto que permite relajarse mientras se manipula.
  • CORAZÓN DE MADERA: Es lo que conocemos como el objeto de la paz, que puede servir para centrarnos en calmarnos mientras lo cogemos o para señalar los turnos de palabra.
  • RELOJ DE ARENA: Tiene un doble uso a mi parecer, por un lado puede marcar el tiempo que dedicamos a reflexionar o a cada turno mientras que por otro, el simple hecho de observar la arena caer puede llevarnos también a la calma.

Inspiracion Montessori: la mesa de la paz

  • FRASCO DE LA CALMA: Objeto relajante y herramienta para explicar nuestras emociones. Te hablé en profundidad de este recurso hace unas semanas, puedes verlo aquí.
  • CAMPANA: Podemos hacerla sonar al llegar a un acuerdo, igual que podemos también apagar la vela en señal de que hemos terminado.

En la estantería junto a nuestro rincón tenemos también una cajita DIY con la que trabajamos las emociones hace unos meses, se trata de imágenes con niños que experimentan diferentes sentimientos, espero poder pronto hablarte de los distintos usos que le damos y de paso dejarte el imprimible 😉

Inspiracion Montessori: la mesa de la paz

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sobreproteccion infantil

Montessori y la crianza sobreprotectora

Muchas veces se asocia, más bien se confunde, la crianza respetuosa con un estilo de crianza sobreprotectora.

Pero sobreproteger es llevar al límite el concepto de protección paternal, auxiliar en exceso hasta derivar en un impedimento para el desarrollo emocional, psíquico e incluso físico del pequeño, y nada tiene que ver con acompañarlo y consolarlo cuando llora, tratar de satisfacer sus necesidades, portearlo, llevarlo en brazos, hacer colecho o practicar lactancia prolongada, entre otras prácticas comunes de la crianza con apego.

Una vez más, la filosofía Montessori resulta muy inspiradora y acertada para analizar y argumentar los inconvenientes de la sobreprotección infantil, y es que sus principios chocan de frente con la crianza sobreprotectora.

La mente absorbente

Maria Montessori siempre dio gran importancia a la observación, precisamente una de las claves de su pedagogía. Observar a los niños. Mucho. Hasta el punto de admirar, valorar y respetar cada una de sus actividades, por insignificantes que a nuestros ojos de adultos puedan parecer.

De la observación se deriva el compromiso de no interrumpir, respetar su concentración y quedar en un segundo plano para darles la oportunidad de experimentar por sí mismos. Y si lo conseguimos, si los observamos de verdad, serán los propios niños quienes nos transmitan el valor y la importancia de cada uno de sus actos. Ellos serán el reflejo de su interés, dedicación y satisfacción al hacer las cosas sin ayuda, o por lo menos intentarlo, porque el aprendizaje está en el proceso y no en el resultado.

Desde que nacen hasta aproximadamente los 6 años, los pequeños se caracterizan por contar con lo que la doctora Montessori llama la mente absorbente: El cerebro del niño aún inmaduro trabaja incansablemente con el objetivo de formar a la persona adulta que será en un futuro y para ello, retiene cuanta información recibe del ambiente y de las experiencias en relación con éste.

Durante esa etapa, pues, todos contamos con una especie de mente maravillosa que registra y procesa gran cantidad de información proporcionándonos así una asombrosa capacidad de adaptación. Todo ello, además, sin el menor síntoma de fatiga o debilitación por el gran esfuerzo realizado.

Y es que si algo tienen los niños es perseverancia, actitud frente a los retos y afán de superación… No es de extrañar si tenemos en cuenta que lo que está en juego es su independencia, su futuro y su libertad, ¿no?

Así, movidos por una fuerza interior y una especie de ley del máximo esfuerzo, los pequeños se sienten atraídos por multitud de actividades disponibles en su entorno, a través de las que tratan de conquistar nuevas habilidades y capacidades según su edad y el período sensible en que se encuentren.

montessori

Nuestro objetivo como adultos, pues, será el de valorar y procurar un entorno seguro para que el niño pueda moverse libremente, protegido de peligros mayores pero a la vez impulsor de la experimentación con autonomía y responsabilidad, donde equivocarse y rectificar, caer y levantarse, donde formarse, en definitiva, a través de sus experiencias.

Por lo tanto, toda privación o coacción de su libertad de movimiento y decisión, siempre dentro de unos límites de seguridad, puede estar interponiéndose en su crecimiento natural con fatales consecuencias en su evolución social y en su desarrollo emocional. Y eso es precisamente lo que sucede cuando interviene la crianza sobreprotectora.

5 Características de la sobreprotección

Son varias características las de los padres sobreprotectores y de analizarlas todas este post no tendría fin, así que he tratado de escoger las cinco más comunes para profundizar en ellas:

1) Limitar o impedir la exploración del entorno de forma independiente

Cuando frenamos los propósitos del pequeño para explorar el mundo a su manera, no le dejamos experimentar y sentir orgullo de sus propios logros y capacidades, le estamos imposibilitando, pues, el conocimiento de si mismo y del ambiente que lo rodea. Ello puede derivar en falta de confianza, seguridad y autoestima.

Ejemplos prácticos: Impedir el gateo con el fin de evitar la suciedad, impedir que beba sólo para que no se moje, etc. 

2) Limitar o ignorar las demandas de autonomía

Conforme van adquiriendo nuevas capacidades, nuestros hijos nos demandan autonomía, ya sea en pequeñas decisiones como la merienda que quieren tomar o la ropa que quieren llevar como en decisiones más importantes sobre los estudios que quieren realizar o los amigos que prefieren tener.

Debemos tener en cuenta que ellos son independientes a nosotros y como tal tienen derecho a tomar sus propias decisiones, acertadas o no, cuyas consecuencias les llevarán a crecer y evolucionar como personas, a ser ellos mismos.

Ignorar o limitar su poder de decisión y autonomía podría derivar en un continuo conflicto y tensión innecesaria así como favorecer su dependencia e inseguridad.

Ejemplos prácticos: Escoger la ropa que debe ponerse, los amigos con los que ha de ir, etc. 

3) Hacer las cosas en su lugar

Desde que nacen, los bebés necesitan que lo hagamos prácticamente todo por ellos, pero con los meses conquistan nuevos movimientos y habilidades que les permiten poco a poco realizar distintas tareas de la vida diaria.

Flaco favor les hacemos si aún siendo capaces de algo, o por lo menos de intentarlo, seguimos haciéndolo en su lugar por el simple hecho de ir más rápidos o hacerlo mejor, puesto que el esfuerzo de realizar las cosas sin ayuda les permite aprender sobre sí mismos, sobre sus capacidades y sobre su entorno.

Además de poder convertirse en personas dependientes y muy demandantes, el mensaje indirecto que les llega es que no son capaces de realizar las cosas solos o que no lo hacen lo suficientemente bien, con lo que finalmente pueden resultar ser personas inseguras, tímidas y con baja autoestima.

Ejemplos prácticos: Vestirlos, darles de comer, acompañarlos al baño, etc. cuando son capaces de hacerlo solos. 

4) Excusar en el miedo un exceso de control

El miedo es una emoción válida, super útil y necesaria a veces, que nos protege frente a posibles peligros y favorece nuestra capacidad para solucionar situaciones difíciles. Por ello, conviene evaluar los peligros graves y distinguirlos de los riesgos asumibles con el fin de permitirles ser dueños de sus propios miedos en base a sus experiencias y no a nuestra influencia como adultos.

No es lo mismo prohibirles asomarse a una ventana de un cuarto piso que vetarles el uso de un tobogán, ni es lo mismo advertirles sobre el peligro de cruzar la carretera que hacerlo sobre el peligro de ir corriendo por el parque.

Otro extremo es valerse del miedo como herramienta de control, exagerar situaciones de peligro para prohibirles hacer una cosa o sugestionar de manera que se sienta libre pero amenazado sobre las consecuencias de una decisión. La alta dependencia y la inseguridad pueden convertirse en rasgos característicos de estos niños.

Ejemplos prácticos: Si no te duermes viene el coco, si corres te puedes caer y hacer mucho daño, no te alejes que te lleva el hombre del saco, etc. 

5) Evitar situaciones desagradables o difíciles, resolver siempre sus problemas

Nuestros hijos son lo que más queremos y nos gustaría para ellos la máxima felicidad, no queremos que lo pasen mal y con esa excusa tratamos a veces de evitarles cualquier situación complicada o desagradable, incluso llegamos a sentirnos culpables si no lo hacemos.

Pero de nuevo conviene relativizar y modular nuestra intervención, puesto que los sentimientos derivados de dichas situaciones son igualmente válidos y de hecho, experimentarlos les ayuda a ponerles nombre y regularizarlos en su interior.

Si siempre resolvemos sus conflictos no serán capaces de hacerlo por si solos y la realidad es que no siempre estaremos para ayudarles, por lo que la mejor ayuda que podemos prestar además de nuestros consejos es la autonomía para resolver sus propios problemas. De ese modo obtendrán las herramientas y capacidades que evitaran que se conviertan en alguien inseguro y con gran intolerancia a la frustración.

Ejemplos prácticos: Ayudarle al mínimo indicio de que algo le resulta más difícil de lo que esperaba, hacerle los deberes, defenderlo si otro niño le molesta o quita un juguete (sin violencia de por medio), etc. 

La protección moderada

Es evidente que el amor a nuestros hijos puede llevarnos a protegerlos de manera desmedida y lo hacemos siempre desde el máximo afecto y con las mejores intenciones, como cualquier decisión en relación con la crianza. Pero los buenos propósitos no tienen por qué ser siempre los más acertados y a veces conviene dar unos pasos hacia atrás, coger algo de distancia y mirarnos desde otra perspectiva para ser conscientes no sólo de nuestras decisiones sino de sus consecuencias.

Cabe decir, además, que probablemente todos hemos tenido, tenemos o tendremos momentos en los que nos sentiremos identificados con una o varias actitudes propias de los padres sobreprotectores y no por ello implica que estemos poniendo en peligro el desarrollo de nuestros hijos.

Sin embargo, conviene estar alerta y tratar de regularnos si esas conductas con las que nos identificamos no se dan de manera puntual sino más bien al contrario, de manera habitual.

Las siguientes cuestiones resultan una buena herramienta de “autoevaluación”:

  • ¿De quién es responsabilidad, del niño o mía?
  • ¿Es capaz de hacerlo por si mismo?
  • ¿Ésta actitud de ayuda o protección es una excepción o una generalidad?

Responderlas frente a las distintas situaciones en las que podemos encontrarnos, puede ayudarnos a reconocer y tratar de moderar, si es lo que queremos, nuestra actitud de sobreprotección.

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Montessori: Tarjetas de 3 partes

Inspiración Montessori: Tarjetas de 3 partes (+imprimibles)

Las tarjetas de tres partes son habitualmente empleadas para favorecer la adquisición de lenguaje, pero la realidad es que su uso va mucho más allá de la adquisición de vocabulario y primeras palabras… por eso es un recurso que personalmente, me encanta.

Pero antes de hablarte sobre algunas de sus formas de uso, por si no has oído hablar de ellas anteriormente, mejor será que empiece por el principio 🙂

¿Qué son las tarjetas de 3 partes?

Son básicamente imágenes relacionadas con su nombre que habitualmente se presentan en grupos temáticos (Animales salvajes, frutas, insectos, ciudades, etc.). Para cada imagen, encontraremos 3 elementos (de ahí su nombre 😉 )

  1. Imagen junto al rótulo con su nombre
  2. Misma imagen sin el rótulo
  3. Mismo rótulo sin la imagen

Montessori: Tarjetas de 3 partes

Por lo tanto resulta que además de ser un recurso genial es un sencillo DIY (Do It Yourself) que simplemente necesitará de paciencia para buscar en google imágenes y recopilar según la temática que queramos, una mínima edición con alguna aplicación informática, imprimir y recortarlos, en definitiva: tiempo (que no es poco pedir, jeje). Para echarte una mano con esto, al final del artículo podrás encontrar link a diversos grupos temáticos que yo he ido recopilando hasta ahora para que puedas descargarlos, imprimirlos y utilizarlos con tu peque, así sin más complicación 😉

También puede resultarte útil este pack Montessori: Primeras palabras con 150 tarjetas con  5 temáticas distintas, dibujos realistas y listas para trabajar junto a un libro explicativo de actividades.

Por último y puesto que es un material que puede acompañar al niño en distintas fases de su crecimiento y períodos sensibles, te recomiendo además plastificarlo para darle durabilidad. Nosotros nos hicimos con una plastificadora sencilla (25€) y estamos muy contentos con ella, puedes encontrar distintos modelos en Amazon 🙂

Y ahora sí, paso a los distintos usos que podemos darle al material según la etapa en que nuestro peque se encuentre, lo haré en el orden lógico que podrían emplearse:

Uso 1: Adquisición de vocabulario y primeras palabras

Tiempo antes de dominar el habla, los niños son capaces de comprender todo cuanto les decimos y poco a poco nos sorprenden con alguna palabra que otra (con su adorable lengua de trapo 😛 ).

Como es lógico adquieren el lenguaje del entorno, de las palabras que día a día les vamos diciendo, pero para trabajar grupos temáticos de manera más sencilla o simplemente trabajar vocabulario sobre cosas a las que no tenemos acceso diariamente, las tarjetas de 3 partes resultan ideales.

Cabe decir, sin embargo, que lo más recomendable es que antes de presentar los distintos grupos temáticos, el peque haya tenido ocasión de contacto real con el objeto de la imagen, siempre que sea posible 🙂

Para presentar el nuevo vocabulario, es conveniente emplear la lección en tres períodos (también conocida como lección en tres tiempos) que María Montessori adaptó en su pedagogía científica.

Lección en tres períodos

  • Primer período – Nombre

Presentamos varias imágenes u objetos (pueden ser sólo 2), y mientras las dejamos sobre la mesa o superficie, una a una, nombramos de forma clara su nombre y dejamos al peque que lo examine si quiere.

Si no parece mostrar ningún interés en la actividad, prueba unos días / semanas / meses más adelante, tal vez no está listo o simplemente ese día no le apetece trabajar ese tema.

  • Segundo período – Reconocimiento 

Una vez todas las imágenes u objetos hayan sido presentadas, le pedimos al niño que los reconozca con preguntas como por ejemplo, ¿Donde está la naranja? o ¿Me das la naranja?

En el caso de que el peque señale una imagen u objeto equivocado es interesante evitar frases como “No, está mal” o “Te has equivocado”, en su lugar podemos repetirle el nombre de la imagen u objeto que ha señalado y mostrarle donde está el que le habíamos pedido repitiendo su nombre de igual manera.

Conforme vaya dominando el reconocimiento, podemos añadir nuevos elementos para sumar al grupo temático que estemos trabajando, preferiblemente no más de 2 o 3 cada vez.

  • Tercer período – Pronunciación de la palabra

Una vez el segundo período está dominado, podemos pasar al tercero: señalar la imagen u objeto y preguntarle ¿Qué es esto?

Es importante no pasar a esta última etapa si las capacidades de la anterior no están correctamente adquiridas. En cualquier caso, si detectamos que se equivoca repetidamente y no está preparado, volveremos al segundo período, tantas veces como sea necesario.

Uso 2: Asociación objeto – imagen

Siempre que sea posible puede trabajar la asociación de las imágenes con los objetos reales, un sencillo ejemplo por su cotidianidad son las frutas y verduras. Para elementos más complicados como pueden ser los animales salvajes, las construcciones o medios de transporte, por ejemplo, pueden emplearse miniaturas de los mismos. Para ello, son comúnmente utilizadas las series de Safari LTD.

Uso 3: Introducción a la lectura

Gracias al control de error, el niño podrá trabajar sin ayuda en el reconocimiento de palabras. Para ello, dispondría por un lado de las imágenes sin rótulos y por otro de los rótulos sueltos. El objetivo será relacionar cada imagen con su palabra y una vez unidas, gracias a la tercera tarjeta (imagen con rótulo) podrá comprobar si lo ha hecho correctamente o no.Montessori: Tarjetas de 3 partes

Uso 4: Introducción a la escritura

En este caso, el pequeño dispondrá tan sólo de las imágenes sin rótulo y utilizando el alfabeto móvil, por ejemplo, tratará de componer la palabra que la identifica. Una vez finalizado el trabajo empleará el rótulo o la tarjeta completa (tarjeta + rótulo) para aplicar el control de error.

Montessori: Tarjetas de 3 partes

Otros usos

Como ves, desde la adquisición de vocabulario hasta la escritura, este material acompaña al niño en su desarrollo y no son pocas las ocasiones en que puede emplearlas. Ocasiones que además pueden aprovecharse para profundizar e investigar sobre las diferentes temáticas que se estén trabajando más allá de su identificación, siempre que muestre interés en ellas. Por ejemplo, si se están tratando los reptiles, podría además de su reconocimiento tratar de informarse y descubrir sus características, métodos de reproducción, tipo de alimentación, hábitats, etc.

Por último, se me ocurre que estas tarjetas podrían incluso utilizarse a modo juego de memoria, ya sea tratando de relacionar dos imágenes iguales o cada imagen con su rótulo, por ejemplo.

Esto son sólo las actividades que se me han ocurrido para las tarjetas hasta ahora, pero estoy segura de que habrá más… nosotros aún estamos en la primera etapa y queda mucho camino por delante, en su transcurso seguro que la peque nos sorprende con nuevas e interesantes utilidades para este material 🙂

Imprimibles gratuitos

No acabo sin antes dejarte el link (lo prometido es deuda) para que puedas acceder y descargar todos los grupos temáticos que hasta ahora he podido recopilar y que espero ir ampliando con el tiempo.

Y sin más, la peque y yo nos despedimos, que el día ha sido largo y ahora toca recoger… cada cosa a su sitio y mañana más (y mejor) 😉

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recogiendo flores - montessori

Retos de primavera 1 y 2: Arreglos florales y ciclos de vida

Tengo que decir que me declaro muy fan de Marta, de Pequefelicidad 😉 Por toda y tanta información útil y completísima que nos regala en su blog, por su tiempo en moderar grupos temáticos en facebook como el Montessori de 0 a 3 años,  esa gran (y genial) tribu de más de 14.000 personas (y creciendo), dispuestas a ayudar y a ser ayudadas, y como no por sus iniciativas, tanto solidarias como de actividades propuestas, que nos motiva a seguir creciendo y viviendo experiencias con nuestros peques 🙂

En este caso vengo a hablar de su última iniciativa: Retos de primavera para niños, a la que sin dudar nos apuntamos. Se trata de 4 actividades propuestas para llevar a cabo con nuestros peques, para disfrutar de la naturaleza a lo largo de esta colorida y agradable estación. Aunque Marta puso fechas de inicio y fin de cada actividad para evitar que se hiciera eterno, confieso que nosotras llegamos tarde al primer reto, pero no por ello dejamos de disfrutarlo 🙂

Al segundo reto sí que llegamos a tiempo, ya que era más sencillo y rápido de llevar a cabo en un ratito cualquiera, así que he preferido hacer un 2×1 y contarte las dos experiencias en este mismo artículo:

PRIMER RETO: Arreglos florales

Los arreglos florales están muy presentes en la filosofía Montessori, no solo por una cuestión de belleza en el entorno si no por que trabajar en ellos implica actividades de la vida práctica, como verter líquidos o cortar tallos además de favorecer el sentido de la responsabilidad al hacerse cargo de su cuidado.

Personalmente, me hacía mucha ilusión este primer reto, aunque tenía dudas de si sería una actividad adecuada para la peque de 18 meses… estuvimos practicando algunos días antes con la jarra y el agua y no resultó bien del todo, como puedes ver en este video  XD

No las tenía todas conmigo así que preferí completar el reto con una excursión para buscar las flores en lugar de comprarlas, para así integrar a Noa en la actividad aunque luego no saliera bien el arreglo floral. Así que un domingo tarde en que la lluvia nos dio un respiro salimos en familia a por la experiencia 🙂

Tengo que decir que una vez más, me sorprendió la rapidez con la que comprendió el ejercicio y se hizo orgullosamente responsable de meter las flores que le ayudábamos a coger los papis en el cubo que gustosamente llevó durante buena parte del camino.

Lo bueno de ir a coger flores, es que no sólo coges flores… por el camino sientes y disfrutas de la naturaleza, y eso es algo que Noa sabe hacer muy bien, por que le faltó ver una pequeña cuesta para transformarla en tobogán y practicar a tope la motricidad gruesa 😉

Y de paso hacer un poco el payasete por los suelos, que siempre es muy divertido y los papis se lo pasan muy bien XD

recogiendo flores - montessori

Empezaba a hacer fresquito así que tomamos rumbo a casa, pero por el camino seguimos llenando el cubo con chulas e interesantes flores que no podíamos dejar atrás 😉

Al llegar a casa Noa cogió el cubo y se fue directa al rincón de lectura, será que lo siente como un lugar especial para descubrir los tesoros que habíamos recopilado… 😀

Después de tanto trajín, era más que merecido un buen baño, pero antes dispusimos el material necesario para nuestro arreglo y comenzamos con él , y de nuevo me llevé una gran sorpresa cuando vertió el agua en el vaso sin apenas salpicar 😀

Finalmente, ya conformes con nuestro arreglo, decidimos ponerlo en su zona de juegos, donde sumara belleza al entorno y fuera accesible para todos sus sentidos. No tenía claro si aquello iba a ser buena idea… podía pasar que le diera por sacarlas, por volcar el agua y experimentar sensorialmente a costa de destrozar el arreglo. Pero no fue así, sí bien es cierto que en los días posteriores lo miraba, lo cogía y lo movía de sitio, siempre lo hizo con cuidado y con sentido de la responsabilidad, así que no puedo estar más orgullosa y contenta con el resultado de este ejercicio, que pese a su corta edad y contra mi propio pronóstico, fue un éxito absoluto. De hecho, pronto repetiremos, estoy segura 🙂

SEGUNDO RETO: Ciclo de vida de la alubia

Plantar una judía, una lenteja o un garbanzo, es un ejercicio típico escolar; es sencillo y resulta una manera genial de conocer y comprender como actúa la naturaleza en cuestión de días. Con niños algo mayores resulta un medio perfecto para profundizar en biología, vocabulario y responsabilidad del cuidado pero es cierto que en nuestro caso sí lo veía limitado debido a la incomprensión del reto para la peque. Aún así, todas las actividades nos aportan algo, así que la llevamos a cabo, aunque solo fuera como práctica de motricidad fina, que nunca está de más.

Primero dispusimos el material y lo exploramos.

Después, siguiendo mis indicaciones (a veces un poco más despistada que otras, todo hay que decirlo), Noa introdujo algodón en el vaso y lo empapó con agua. Añadió las alubias, volvió a poner algodón y a empaparlo de agua de nuevo.

El experimento estaba listo, lo dejamos en un lugar con luz natural a la espera de los resultados… en este punto debo confesar que hicimos dos por si alguno de los dos fallaba y tengo que decir que a día de hoy no ha salido… ¡ni el uno ni el otro! 🙁 Pero no me sorprende demasiado porque en casa el experto en plantar es papichulo y yo, visto lo visto, no tengo mano ni para un simple ejercicio escolar XD Tendrán que repetirlo papi y peque mano a mano, a ver si tienen más suerte 😛

¿Te unes a los retos de primavera?

Como ya he dicho antes, las fechas de los retos son simplemente a modo de orientación y al final lo importante e interesante es que si os apetece, aprovechéis lo que queda de primavera y disfrutéis de estas experiencias en familia porque todos creceréis con ellas, así que si te sumas a los arreglos florales o los ciclos de vida y te apetece contarnos tu experiencia, puedes hacerlo en comentarios de este mismo post, o si prefieres compartir dudas y vivencias con el resto de mamis y papis que se han sumado a los retos, puedes hacerlo uniéndote al grupo de facebook Retos de primavera para niños.

¿Y los próximos retos?

Los explicará Marta en su blog llegado el momento y desde aquí espero poder sumarnos y contaros nuestra experiencia con la peque 🙂

Reto 3: Creamos un cuaderno de la naturaleza – 9 mayo ~ 30 mayo
Reto 4: Huerto aromático en casa – 30 mayo ~ 13 junio

Los retos en otros blogs

A la iniciativa nos hemos sumado, además de Pequefelicidad (obvio XD) unos cuantos blogs para explicar cada reto desde distintos puntos de vista y edades. Puedes ver otras experiencias en:

http://montessoriconmispeques.blogspot.com.es/

http://punchiscorner.blogspot.com.es/

http://bygauchia.blogspot.com.es/creciendofelicescampanar.blogspot.com.es

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